¿Cuál debería ser el espíritu de nuestra política exterior?
Los derechos humanos son universales e indivisibles. La libertad humana también es indivisible: si se la niega a alguien en el mundo, entonces se la niega, indirectamente, a todos. Por esto no podemos quedarnos en silencio frente al mal o la violencia; el silencio simplemente los incentiva. Checoslovaquia ha tenido una experiencia amarga en la política de ceder ante el mal; a su tiempo, esa política llevó a la pérdida de nuestra existencia como país. No es un accidente, por ende, que seamos especialmente sensibles frente a la indivisibilidad de la libertad.
Václav Havel
15.07.91