Artículos / Opinión
Carlos Sabino

CUBA Y LOS DERECHOS HUMANOS

Por Carlos Sabino
Twitter: @Sabino2324
15 de abril de 2005
 

Los ciudadanos de Cuba no tienen derecho a salir de su país y, en el caso inusual de que logren el permiso y el estado les permita viajar, deben pagar un impuesto por cada día que pasen fuera del territorio nacional. No hay prensa independiente en Cuba, ni partidos de oposición, ni sindicatos libres (¿ha oído usted de alguna huelga, alguna vez, en Cuba?), ni asociaciones, clubes u organizaciones no gubernamentales que no sean estrechamente vigiladas por la policía política. Nadie, por supuesto, puede organizar una manifestación, por más pacífica que sea -no hablemos de lo que pasaría si algún insensato pretendiese cortar o bloquear allí una carretera: ¿se imaginan a los 'piqueteros' argentinos actuando en Varadero?

Cuando al gobierno se le ocurre se encarcelan personas por delitos tales como informar al extranjero de lo que ocurre en la isla, redactar boletines de prensa no oficiales o tener contacto con fundaciones del exterior. Las condenas, según un Código Penal que permite todos los abusos, pueden llegar a ser de 20, 25 ó 30 años. Y ya que hablamos de gobierno, conviene recordar que en Cuba gobierna, en realidad, una sola persona: el presidente vitalicio que lleva allí, sin interrupción, desde el 1 de enero de 1959! (muchos de mis lectores, probablemente, no habían nacido todavía en ese tiempo). No hay parlamento ni jueces independientes de un poder ejecutivo que es unipersonal y arbitrario, tanto o más que el de nuestros sempiternos caudillos. Castro ha sido, como dictador absoluto, tan sanguinario y tan personalista como Somoza o como Stroesnner, como Rafael Leónidas Trujillo o el mismo sargento Fulgencio Batista, a quien pudo derrocar porque sus guerrillas contaban con el apoyo de unos Estados Unidos que no querían más dictaduras.

Algo de esto, no mucho, admiten los intelectuales de izquierda de Europa y América. Pero nos dicen que, a cambio, en Cuba hay salud y educación para todos. Parecen no haberse enterado de que el sistema cubano de salud es el más desigual del mundo, con privilegios específicos para cada categoría social, y que la educación, anclada en el obsoleto mensaje del marxismo leninismo, es una maquinaria de adoctrinamiento y propaganda que no está abierta a todos sino a quienes aceptan sin críticas el socialismo existente. Olvidan también nuestros "progresistas" que hay sistemas de salud y educación para todos, también, en gran parte del mundo y que la Cuba que heredó Fidel Castro ya tenía un nivel de los mejores de América Latina en ese sentido.

Castro realiza, todos los años, una campaña abrumadora para que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU no lo condene por sus brutales abusos: incluso hasta este computador en el que estoy escribiendo llegan todos los días mensajes, agresivos y desagradables, que invaden la privacidad de quienes usamos el correo electrónico y nos instan a defender la supuesta dignidad de ese régimen opresor. Dicen que, este año, Castro logrará salir airoso de la votación de la Comisión porque varios gobiernos izquierdistas de los que hay ahora en América Latina lo respaldarán. Sólo me pregunto si los electores de esos gobiernos aceptarían, aunque fuese por una sola semana, vivir en las condiciones de pobreza y de opresión en que viven los indefensos ciudadanos cubanos.

Mientras tanto, la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, una incipiente organización democrática cubana, tratará de realizar, el 20 de mayo, un gran foro público para discutir cambios en la cerrada dictadura comunista que sobrellevan. Ya los grupos paramilitares que respaldan a Fidel han comenzado a hostigar a sus organizadores, utilizando la intimidación y la violencia con el beneplácito del gobierno. Sólo cabría esperar que esos defensores de los derechos humanos que tanto critican a los gobiernos democráticos se acordaran, por una vez, de la gente que lucha por restablecer la libertad en la última tiranía socialista del hemisferio.

 

 
Acerca del autor
Carlos Sabino
Carlos Sabino
Licenciado en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales. Es profesor titular de la Escuela de Sociología y del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela y profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Es miembro de la Mont Pelerin Society, y corresponsal de la agencia AIPE en Venezuela. Entre sus libros figuran: Empleo y Gasto Público en Venezuela; De Cómo un estado Rico nos Llevó a la Pobreza; El Fracaso del Intervencionismo en América Latina; Desarrollo y Calidad de Vida; y Guatemala, dos Paradojas y una Incógnita.
Twitter: @Sabino2324