Artículos / Opinión
Matías Franchini

AMÉRICA LATINA: LUCES Y SOMBRAS DEL AÑO QUE SE FUE

Aquellos que hacemos PAPER Latinoamericano queremos aprovechar esta ocasión para hacer un fugaz recorrido del saldo que, para la región, tuvo el año que pasó. Por un lado, tras casi media década perdida, los números de 2004 parecen indicar el retorno a la senda del crecimiento. Sin embargo, este crecimiento no ha producido cambios mayores en la calidad de vida de los sectores más desfavorecidos. Por otra parte, y a pesar de ciertos episodios puntuales, la región en su conjunto ha vuelto a renovar su compromiso con las instituciones democráticas.

Por Matías Franchini
8 de marzo de 2005
 

El comienzo de un nuevo año es siempre una oportunidad para hacer un balance. En esta oportunidad, aquellos que hacemos PAPER Latinoamericano queremos aprovechar esta ocasión para hacer un fugaz recorrido del saldo que, para la región, tuvo el año pasado. Por un lado, tras casi media década perdida, el año pasado parece indicar el retorno a la senda del crecimiento, impulsado principalmente por los vertiginosos crecimientos de las economías venezolana, uruguaya y argentina. Sin embargo, el crecimiento no parece haber producido reducciones de la pobreza equivalentes, ni cambios mayores en la calidad de vida de los sectores más desfavorecidos. Por otra parte, la democracia ha dado nuevas pruebas de su solidez en la región, a pesar incluso de los hechos ocurridos en Haití; tal como señalan los resultados de la última edición de Latinobarómetro, los latinoamericanos parecen conservar sus compromisos con las libertades democráticas. 

LO ECONÓMICO: RECUPERACIÓN DEL CRECIMIENTO, ESCASO DESARROLLO HUMANO.

Si uno se limitara a contemplar el desempeño económico de América Latina en 2004 podría verse tentado a aventurar una opinión favorable sobre el balance de la región para el año que pasó. En efecto, de acuerdo con un estudio de la CEPAL (2004), la economía de América Latina superó todos los pronósticos y creció un 5.5% en 2004, mostrando por primera vez en mucho tiempo expansiones del producto en casi todos los países de la región (a excepción de Haití) y, por segunda vez en 20 años, a las seis economías más grandes creciendo a tasas superiores al 3%. El PBI per capita regional se expandió un 4% y si se tienen en cuenta las proyecciones de crecimiento para 2005, se podría alcanzar a final de este año, un nivel de renta por habitante 5% superior al de 1997, número sobre el que la región ha girado hasta 2003.

Pero esto no es todo. El trabajo señala como característica distintiva de esta recuperación un balance positivo en la cuenta corriente de la balanza de pagos, situación que en las últimas dos décadas sólo había sido observable en 1987 y 2000. Acompañado por una mejora del 5.6% en los términos de intercambio (fenómeno ya observado en 2003), las exportaciones crecieron 22.4% y las importaciones un 19.8% con respecto a 2003. A su vez, y pese a observarse una salida neta de capitales equivalente al 1.7% del PBI regional (U$S 34,000 millones), la prima de riesgo de los países de la región mostró una notable disminución, llegando a los niveles más bajos de los últimos quince años (451 puntos básicos en noviembre de 2004).

En materia fiscal también hubo avances, el promedio de superávit primario para la región ubicó en un 2.0% del PBI (frente a 1.8% en 2003), haciendo caer el déficit global (que incluye intereses de la deuda) promedio de 1.2 a 1% del PBI. Las tasas de interés reales siguieron en general trayectorias descendentes mientras que los tipos de cambio real se mantuvieron relativamente estables, en el marco de la aplicación de políticas cambiarias libres de restricciones. El mercado laboral evolucionó favorablemente, retrocediendo la tasa promedio de 10.7% en 2003 a 10.0% en 2004.

Finalmente, la tasa de inflación se ubicó en 7.6%, ratificando la tendencia descendente si se la compara con los niveles de 2003 (8.5%) y 2002 (12.1%). Como lo muestra el cuadro siguiente, las estrellas de 2004 en cuanto a crecimiento fueron Venezuela, con un notable 18%, Uruguay con 12% y Argentina, que por segundo período consecutivo creció a tasas superiores a 8%. Brasil, Chile y México también vieron su PBI expandirse a tasas nada despreciables.

Crecimiento económico. América Latina y el Caribe, 2003-2005

2003

2004

2005ª

Argentina

8.7

8.2

5.0

Bolivia

2.4

3.8

4.0

Brasil

0.6

5.2

4.0

Chile

3.3

5.8

6.0

Colombia

4.1

3.3

3.0

Costa Rica

2.5

3.0

4.0

Cuba

2.5

3.0

4.0

Ecuador

2.3

6.3

3.5

El Salvador

2.0

1.8

2.0

Guatemala

2.0

2.6

3.0

Haití

0.5

-3.0

2.0

Honduras

3.5

4.3

4.0

México

1.2

4.1

3.6

Nicaragua

2.3

4.0

3.5

Panamá

4.7

6.0

4.5

Paraguay

3.8

2.8

3.5

Perú

3.8

4.6

4.0

Rep. Dominicana

-0.4

1.8

2.0

Uruguay

3.0

12.0

6.0

Venezuela

-9.7

18.0

5.0

 

 

 

 

America Latina

1.9

5.5

4.0

Caribe

3.4

4.3

4.0

America Latina y el Caribe

1.9

5.5

4.0

ª Proyecciones
Fuente: CEPAL

La contundencia de estos números es insoslayable, sin embargo, cabe hacer dos observaciones principales que moderan el impacto de los mismos y nos obligan a ser un poco menos optimistas. En primer lugar, la evolución positiva de la economía de la región tuvo como razón principal el desempeño de la economía mundial (el PBI global aumentó casi 4% y  el comercio mundial 9%), especialmente la expansión de mercados tan importantes para Latinoamérica como Estados Unidos y China. Cabe preguntarse entonces que ocurrirá cuando el estimulo externo haya pasado o modere su intensidad. No parece que los países de la región hayan realizado importantes cambios internos para insertarse de manera más sólida en la economía internacional o para asegurar que el proceso de crecimiento se haga más duradero y menos dependiente de variables externas. Estudios como los realizados por Heritage Foundation (2005) o el propio Banco Mundial (2004) muestran que el impulso reformador en la región está prácticamente paralizado.

América Latina: Evolución de la Pobreza y de la Indigencia 1994-2004. Según porcentaje de la población


 
Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países. Las cifras correspondientes a 2003 y 2004 son proyecciones.

En segundo lugar, el crecimiento que ha experimentado la región en los últimos dos años no ha redundado en la mejora de los indicadores sociales. Según estimaciones de la CEPAL (2004b), el 42.9% de las personas en Latinoamérica viven bajo la línea de pobreza, lo que marca una disminución de apenas poco más de un punto porcentual con respecto a 2003 y ubica la tasa en los niveles de 1997. De la tasa de indigencia puede decirse algo similar: un trayectoria descendente con respecto a 2003 (de 19.6% a 18.6%) pero casi sin variaciones con respecto a 1997. En cuanto a la distribución del ingreso, la región tiene el triste récord de ser la más rezagada del planeta en esta materia y su evolución no evidencia mejora alguna. Con respecto al desempleo, la disminución de su tasa referida más arriba se debe, principalmente, al impacto de la recuperación del empleo en Argentina, antes que a una tendencia regional. La tasa de desocupación de la región sigue siendo alta y la calidad de sus empleos baja y de escasa utilidad, condenando a la mayoría de los asalariados a la pobreza.

LO POLÍTICO: ESTABILIDAD DEMOCRÁTICA.

En términos político institucionales, el balance también es algo ambiguo. Por un lado, tal como muchos recordarán, el año comenzó con una severa crisis en Haití que motivó la salida del presidente Jean Bertrand Aristide, y que sumergió al país más pobre del hemisferio en una espiral de violencia de la que todavía hoy no ha podido salir pese a los esfuerzos de la comunidad internacional. Además de este episodio, algunas otras crisis políticas han conducido a escenarios de cierta inestabilidad en varios países de América Latina.

Los episodios de corrupción de la poco popular administración de Alejandro Toledo en Perú, la polarización de la sociedad venezolana en torno al liderazgo del presidente Hugo Chávez, la frágil situación política del presidente Carlos Mesa en Bolivia, la crisis ínter-poderes en el Ecuador de Lucio Gutiérrez, los problemas de gobernabilidad en Nicaragua y los escándalos en Centroamérica, son algunos de los hechos que vale la pena resaltar y que muestran las dificultades concretas muchas democracias de la región deben afrontar.

Sin embargo, se encuentran también ejemplos positivos en materia de gobernabilidad y estabilidad: los países más grandes de la región, Argentina, Brasil y México, se han mantenido alejados de crisis políticas sustantivas; el liderazgo institucional del presidente Álvaro Uribe en Colombia no ha sido afectado por la difícil coyuntura que el país enfrenta, Uruguay ha vivido con gran tranquilidad el cambio que implica la llegada de la izquierda a la presidencia y Chile sigue mostrando la vigencia del gobierno concertacionista. Si algunas democracias deben afrontar desafíos complejos, otras parecen haber vivido un año más apacible.

Pese a estos altos y bajos en cuanto a la situación política de los países, la región con todo ha seguido demostrando un alto compromiso con la democracia. De acuerdo con la encuesta anual de Latinobarómetro (2004), el 53% de los latinoamericanos apoya la democracia aunque demande de ella un mejor funcionamiento (sólo el 29% de los encuestados dijo estar satisfecho con los resultados de la misma). Y aunque esto pueda generar alguna inquietud, en las palabras de la Directora de Latinobarómetro, Marta Lagos: “tener una gran cantidad de demócratas insatisfechos es parte del proceso democrático y no constituye, necesariamente, una señal de alarma”. Según el mismo informe, sólo el 15% de los entrevistados optó por el apoyo a gobiernos autoritarios mientras que el 72% considera que la democracia es la única vía para el desarrollo.

En este mismo sentido giran las conclusiones de la última edición del Índice de Desarrollo Democrático de América Latina (Konrad Adenauer 2004:10): “sostenemos que […] los ciudadanos latinoamericanos han incrementado su convicción democrática y que existe una búsqueda en los procesos electorales de nuevas capas de dirigentes con capacidad para consolidar la democracia”. De todos modos, este último trabajo no deja de llamar la atención sobre la falta de solidez de las instituciones democráticas de la región, y la incapacidad de las mismas para dar solución a los principales problemas que aquejan a la sociedad regional.

La problemática de la corrupción aparece claramente entre los obstáculos para el desarrollo de las democracias latinoamericanas. De acuerdo a las mediciones de Transparency Internacional (2004a, 2004b), América Latina se encuentra entre las regiones más corruptas del globo y no parece haber hecho avances significativos para erradicarla. En países como Argentina, Brasil o Perú, la corrupción aparece encabezando la lista de preocupaciones ciudadanas junto a la pobreza, la inseguridad y el desempleo, tópicos históricos en la agenda social latinoamericana. La mayor parte de las instituciones públicas de la región son sospechadas de ser afectadas por la corrupción, entre ellas los partidos políticos, los congresos nacionales, las fuerzas policiales y el poder judicial. El caso de los partidos políticos es particularmente relevante, y su descendente capacidad de representación figura entre las principales preocupaciones del informe sobre la democracia en América Latina del PNUD.

En este contexto, no resulta sorprendente que varios países latinoamericanos (entre ellos México, Costa Rica y Ecuador) sean pesimistas en relación al futuro y prevean una agudización del problema. En materia de libertades civiles y políticas, la región no ha mostrado grandes movimientos, de acuerdo al relevamiento hecho anualmente por Freedom House (2004), sólo Republica Dominicana y Costa Rica han mejorado sus calificaciones en 2004, mientras que Haití ha caído en la ponderación; junto con Cuba, son los únicos países de la región considerados no libres por el informe.

DESAFÍOS 2005

El año que comienza plantea para América Latina una serie de desafíos importantes. En materia económica, la apuesta será doble, por un lado, la posibilidad de traducir los buenos números de la economía (se proyecta para en año en curso un crecimiento del PBI regional del orden del 4%) en mejores indicadores sociales y, por el otro, la perspectiva de aprovechar la favorable coyuntura internacional para sentar las bases de un proceso de desarrollo sustentable en el tiempo y menos dependiente de factores exógenos.

En materia político institucional aparecen desafíos ligados a situaciones particulares, como la evolución de los conflictos regionales en Bolivia, el futuro de la democracia en Venezuela, la situación de gobiernos discutidos como el de Toledo en Perú, Gutiérrez en Ecuador o Bolaños en Nicaragua, junto a otros de carácter más general, como la mejora de la calidad de las instituciones democráticas, la erradicación progresiva de la corrupción, la superación de la crisis de representación que sufren muchas fuerzas políticas en Latinoamérica.

BIBLIOGRAFÍA

Banco Mundial (2004): “Doing Business in 2005: Eliminando obstáculos al crecimiento”, septiembre de 2004, Banco Mundial, Corporación Financiera Internacional y Oxford University Press.
CEPAL (2004a): “Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe”, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (ONU), diciembre de 2004.
CEPAL (2004b): “Panorama Social de América Latina”, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (ONU)  noviembre de 2004.
Freedom House (2004): “Freedom in the world 2005”.
Heritage Foundation (2005): “Índice de Libertad Económica 2005”.
Konrad Adenauer (2004): “Índice de Desarrollo Democrático de América Latina”, Fundación Konrad Adenauer-Polilat.com, 2004.
Latinobarómetro (2004): “Informe-Resumen Latinobarómetro 2004, una década de mediciones”, agosto de 2004.
Transparency International (2004a): “Índice de Percepción de la Corrupción 2004”, octubre de 2004.
Transparency International (2004b): “Global Corruption BArometer 2004”, diciembre de 2004.

 

 
Acerca del autor
Matías Franchini
Matías Franchini
Es Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Brasilia y Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Católica de Buenos Aires. Fue investigador visitante en la Woodrow Wilson School de la Universidad de Princeton. Es autor de varias publicaciones en inglés, portugués y español en las áreas de gobernanza global, estudios latinoamericanos y política internacional del cambio climático.