Artículos / Opinión
Matías Franchini

TABARÉ, Y LA CRISIS DEL BIPARTIDISMO URUGUAYO

La República Oriental del Uruguay tiene uno de los modelos de alternancia partidaria más antiguos de Latinoamérica. Desde los inicios de la vida independiente del país, el Partido Blanco y el Partido Colorado han estado disputándose el poder. Hoy, esta tradición secular se ve amenazada por Tabaré, quien se encuentra cerca de quebrar el monopolio que los partidos tradicionales.

Por Matías Franchini
9 de junio de 2004
 

La República Oriental del Uruguay tiene uno de los modelos de alternancia partidaria más antiguos de América Latina. Desde los inicios de la vida independiente del país, el Partido Blanco y el Partido Colorado (y sus proto-formas) han estado disputándose el poder del Estado, ya a través de medios violentos y autoritarios en un principio, ya a través de formas pacificas y democráticas en los últimos tiempos. Sin embargo, esta tradición secular se ve, hoy más que nunca, amenazada por la figura de un médico oncólogo de izquierda, representante de una coalición progresista que ha venido ganando espacio político desde la restauración democrática en 1985, el Dr. Tabaré Vázquez. El candidato del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), lidera hoy con holgura las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales que se realizaran en octubre próximo y si bien no es posible asegurar que se convertirá en el cuarto presidente desde la recuperación de la democracia hace casi dos décadas, sí se encuentra cerca de quebrar el monopolio que los partidos tradicionales han tenido sobre la primera magistratura de la nación.

Un poco de historia.

Tabaré Vázquez nació hace 64 años en Montevideo, medico oncólogo de prestigio y exitoso dirigente deportivo, inició su carrera política realizando informes y trabajando en comisiones sobre los problemas de la salud. De militancia en el Partido Socialista, del cual ha integrado el Comité Central desde 1987, tuvo que resignar una postulación al Congreso para ser candidato a la intendencia de Montevideo por el Frente Amplio en 1989. Aquella elección ganada catapultó a Vázquez a los primeros planos de la escena política nacional, y lo convirtió en la principal figura de la coalición de izquierda que logró con él su primer cargo de índole ejecutivo. A partir de aquel momento Tabaré se convirtió en una alternativa real, en términos de caudal electoral, a los candidatos de los Partidos Blanco y Colorado. Fue nominado por el Frente Amplio para correr por la presidencia en todas las elecciones siguientes: 1994 y 1999. Y si bien no logró alzarse con la victoria (pese a que estuvo cerca), llevó a la coalición de izquierda a ser la primera fuerza electoral del Uruguay.

EP - FA en elecciones presidenciales. 1971-1999 (en %)

Fuente:Elaboración propia en base a datos del Partido Socialista uruguayo [http://www.ps.org.uy].

Tal como puede observarse en el gráfico, el crecimiento del EP-FA ha sido progresivo desde que se presentara por primera vez a una elección presidencial en 1971, el mismo año de su creación. En los dos comicios inmediatamente posteriores a la restauración democrática (1984 y 1989), los niveles de adhesión se mantienen cercanos a los de aquella primera elección de 1971, apenas mostrando un moderado incremento. Sin embargo, en las elecciones de 1994 y 1999, con la postulación de Tabaré Vázquez, el Frente Amplio vive una vertiginosa expansión. El crecimiento electoral de la coalición de izquierda tiene como lógica contraparte la perdida progresiva del volumen electoral de los partidos tradicionales (tal como puede observarse en el gráfico siguiente).

Voto a los partidos tradicionales en elecciones presidenciales.
Colorado+Blanco, 1971-1999 (en %)

Fuente:Elaboración propia en base a datos del Partido Socialista uruguayo [http://www.ps.org.uy].

La elección de 1994 marcó la irrupción del EP-FA como un contendiente real a la presidencia, quedando apenas unos puntos por detrás de los partidos tradicionales. El electorado repartió su adhesión entre los tres principales partidos, lo que configuró un resultado ajustado. Para las elecciones de 1999 hubo un cambio en las reglas de juego de vital importancia: fueron las primeras realizadas luego de la reforma constitucional de 1996, que estableció el sistema de doble vuelta electoral para el caso de que ninguno de los candidatos alcanzara la mayoría absoluta de los votos. Tabaré Vázquez fue, por una considerable distancia, el más votado en aquel proceso (lo que, bajo las condiciones anteriores, le hubiera asegurado la presidencia), sin embargo, una alianza electoral entre los partidos tradicionales le permitió la victoria al aun presidente Jorge Batlle (Colorado).

El escenario actual.

Como se dijo anteriormente, Tabaré Vázquez lidera con amplitud las encuestas de opinión relativas a las elecciones presidenciales de octubre próximo y, en consecuencia, la mayoría de los analistas coinciden en que tiene prácticamente asegurado un lugar en la segunda vuelta. El interrogante (o los interrogantes) es si tendrá un caudal de votos suficientes para superar el 50% y ganar en primera vuelta, o en el caso de no tenerlos si será capaz de superar una eventual alianza entre los partidos tradicionales en el ballotage. Lo cierto es que la campaña no ha entrado aún en su fase final. El Partido Blanco todavía no ha definido su candidato y recién las primarias del próximo 27 de junio decidirán la suerte entre Jorge Larrañaga y Luis Alberto Lacalle; el hecho que esta fuerza ocupe el segundo lugar en intención de voto, agrega a las internas un factor más de importancia (ver: Panorama Latinoamericano: Uruguay, en esta edición).

Evolución de la intención de voto al EP - FA, Octubre de 2003 - Mayo de 2004 (en %)

Fuente:Elaboración propia en base a Consultora Cifra [http://www.cifra.com.uy].

Como puede verse en la Tabla 2 [ver: Anexo, abajo], el EP-FA se mantiene en la franja en torno al 45-50%, luego de haber iniciado el año 2004 con una tendencia negativa; esto lo ubica en un punto próximo a la mayoría absoluta necesaria para evitar el ballotage. Sin embargo, los partidos tradicionales han venido cerrando la gran brecha que los separaba de la coalición de izquierda sobre fines del año pasado.

Las oportunidades de Tabaré para quebrar el esquema tradicional de la política uruguaya dependerán asimismo de la capacidad de la coalición que representa para unificar el discurso y mantener a raya las diferencias ideológicas y programáticas que históricamente han existido entre las numerosas fuerzas que componen el EP-FA.

Si Vázquez puede convertirse en el primer presidente uruguayo no proveniente de los partidos tradicionales se sabrá sólo en el momento de la elección, sin embargo es insoslayable la evolución de las tendencias electorales a favor de la coalición de izquierda por él liderada. No sólo ha sido importante el crecimiento del caudal de votos hacia el progresismo cada vez que el Doctor fue candidato, sino que, hoy por hoy, los sondeos de opinión lo mantienen en una posición privilegiada para acceder a la presidencia.

 

 

Anexo.

Tabla 1. Elecciones presidenciales, 1971-1999 (en %)

Colorado

Blanco

EP - FA

1971

41

40

18

1984

41

35

21

1989

30

39

21

1994

32

31

31

1999
(1a)

32

22

39

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Partido Socialista uruguayo [http://www.ps.org.uy].

 

Tabla 2. Evolución de la intención de voto (en %)

Hoy votaría a:

Oct. '03

Dic. '03

Feb. '04

Mar. '04

Abr. '04

May. '04

F. Amplio - E.P.

46

50

49

46

47

46

Partido Nacional

17

17

18

23

27

31

Partido Colorado

12

13

14

18

16

13

Otros

1

1

1

1

1

1

Indecisos, en blanco

24

19

18

12

9

9

Total  

100

100

100

100

100

100

Fuente: Consultora Cifra [http://www.cifra.com.uy].

 

 
Acerca del autor
Matías Franchini
Matías Franchini
Es Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Brasilia y Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Católica de Buenos Aires. Fue investigador visitante en la Woodrow Wilson School de la Universidad de Princeton. Es autor de varias publicaciones en inglés, portugués y español en las áreas de gobernanza global, estudios latinoamericanos y política internacional del cambio climático.