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Carlos Malamud

Argentina, el Fondo y un relato mentiroso

(Infolatam) Mientras el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) calculó que el año pasado la inflación fue del 10,8%, las consultoras privadas hablan del 25,6%, una cifra que coloca al país a la cabeza de la inflación continental. La historia que nos ocupa comenzó en 2006 y enfrentaba a Néstor Kirchner con la inflación, una de las mayores obsesiones argentinas de las últimas décadas.

Por Carlos Malamud
Twitter: @CarlosMalamud
5 de febrero de 2013
 

(Infolatam) El Fondo Monetario Internacional ha impuesto una moción de censura a Argentina por la falta de credibilidad de sus estadísticas oficiales, especialmente notables en lo que respecta a la inflación. La medida, pese a su dureza y a su carácter excepcional en los casi 70 años de historia del Fondo, es sólo el inicio de un proceso que podría terminar con la expulsión de Argentina del organismo multilateral. Para 2012, la diferencia entre los guarismos oficiales y las estimaciones de algunos analistas es de casi 15 puntos. Mientras el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) calculó que el año pasado la inflación fue del 10,8%, las consultoras privadas hablan del 25,6%, una cifra que coloca al país a la cabeza de la inflación continental.

La historia que nos ocupa comenzó en 2006 y enfrentaba a Néstor Kirchner con la inflación, una de las mayores obsesiones argentinas de las últimas décadas. Como en 2007 había elecciones presidenciales en las cuales se ponía en juego su reelección o el ascenso de su esposa Cristina Fernández, no era lo mismo enfrentarse a una inflación de un dígito o de dos. Por tanto la línea roja se situó en el 10%, un porcentaje desde entonces considerado casus belli. Tan es así, que décimas más o décimas menos, desde entonces la inflación se ha mantenido invariable en torno al 10%.

Para lograr este objetivo se promocionó a un personaje singular en la administración kirchnerista, Guillermo Moreno, que fue nombrado secretario de Comercio Interior y responsable del control de precios. Gracias a sus éxitos estadísticos Moreno sigue ocupando un lugar preeminente en el gabinete de Cristina Fernández y cuenta con un elevado caudal político. Para ello comenzó manipulando los índices. Así, por ejemplo, la lechuga, que era excesivamente inflacionista, se convirtió en enemigo público y en una cuestión de estado. Como esto no fue suficiente, se buscó incidir en los puntos de venta controlados para elaborar el IPC y, finalmente, se descabezó al INDEC para colocar a funcionarios leales al gobierno. Desde entonces las cifras no cuadran y la credibilidad de las estadísticas oficiales ha caído en picado.

Tras la sanción del Fondo, las primeras reacciones argentinas fueron de una virulencia extrema. El ministerio de Economía publicó un duro comunicado cargado de victimismo titulado: “El FMI una vez más contra Argentina”. El documento está trufado de una retórica beligerante contra lo que estima políticas neoliberales del FMI y en él se pueden leer pasajes como el siguiente: “Un posicionamiento de tal naturaleza con respecto a la Argentina constituye no sólo un nuevo error del FMI sino también un claro ejemplo de trato desigual y de doble estándar de este organismo en su relación con ciertos países miembros. Este es el mismo Fondo que se muestra complaciente con declaraciones inexactas de datos y con fallidas políticas que condujeron a la crisis global. Un FMI que incluso siendo conciente que sus recetas no funcionan no se arrepiente de sus prescripciones”.

La presidente Cristina Fernández se sumó a la diatriba y lo hizo de un modo contundente a través de su herramienta favorita de los últimos meses: el twitter. Entre los numerosos mensajes lanzados a través de su cuenta están los siguientes: “Dónde estaba el FMI que no pudo advertir ninguna crisis? Dónde se formaron no ya burbujas, sino globos aerostáticos financieros?” y “Parece ser la verdadera causa del enojo. Argentina es una mala palabra para el sistema financiero global de rapiña y sus derivados”. Uno de los twits más logrados y que profundiza en la teoría conspirativa y el relato victimista de todos contra la Patria es el que dice: “FMI+FBI contra Argentina. No se asusten, el FBI son los Fondos Buitres Internacionales”.

Pese a la violencia retórica inicial, el gobierno de Cristina Fernández se ha mostrado dispuesto a llegar a un acuerdo con el Fondo, con el fin de evitar las sanciones y un creciente aislamiento internacional. Para ello pretende elaborar un nuevo IPC de alcance nacional, ya que el actualmente vigente sólo cubre la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Eso sí, la nueva medición sólo estará disponible en los últimos meses del año. Pero quien habla del últimos trimestre quiere decir después de octubre, teniendo en cuenta que ese mes hay unas cruciales elecciones legislativas en las que el kirchnerismo se juega buena parte de su futuro. Un mal dato inflacionario previo a los comicios podría tener consecuencias catastróficas para los intereses gubernamentales. Sin embargo, una cosa es que el ministerio de Economía tenga listo un nuevo índice y otra muy distinta que la sociedad argentina y el FMI lo den por válido si no refleja los niveles reales de inflación.  

Fuente: Infolatam

 
Acerca del autor
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Carlos Malamud
Carlos Malamud es Investigador Principal para América Latina en el Instituto Real Elcano.
Twitter: @CarlosMalamud