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Alvaro Giz

¿Cuál de los socios regionales le conviene más a Uruguay?

Los exportadores uruguayos –fundamentalmente los que elaboran productos manufacturados-, miran más esperanzados hacia Brasil que hacia Argentina porque lo que ellos producen ingresa con menores dificultades. Y eso, a pesar de que el país del norte muchas veces también ha intentado trabar exportaciones nacionales poniendo básicamente trabas burocráticas.

Por Alvaro Giz
23 de noviembre de 2012
 

Durante las Jornadas de Economía desarrolladas esta semana en la sede del Banco Central del Uruguay al menos dos economistas coincidieron en advertir que Uruguay tiene la necesidad de no limitarse a observar el comercio bilateral con Brasil e instaron a mirar con atención lo que ocurre en Argentina, en función de que el principal socio comercial de nuestro país no lo es el primero, sino el segundo.

Por ejemplo, el reconocido economista Javier De Haedo, dijo que hacia Argentina llevábamos "exportados más de US$ 1.300 millones de servicios al cierre de junio". Con lo cual, "si se cae Argentina, se nos cae la estantería".

De acuerdo con De Haedo nuestro país atraviesa un presente por el que el seguro de desempleo viene subiendo en el orden del 15% interanual en el tercer trimestre. A su vez, se constata un aumento del desempleo y menos horas extra trabajadas. "Toda esta coyuntura es una señal de alerta. Y Argentina es una de las responsables de esta situación", señaló.

A su turno, Aldo Lema, director de Vixión Consultores, coincidió con De Haedo en torno a que la mayor atención del país tiene que estar puesta en Argentina como socio estratégico e instó a "no mirar a Brasil en todos los aspectos, porque no hace todas las cosas bien".

Según Lema, Brasil tiene "una buena macroeconomía, pero una mala microeconomía. No tenemos que acercarnos a Brasil en todo, ya que creció menos que el resto del mundo. Yo tengo una mirada escéptica" respecto de ese país.

De todos modos, afirmó que "Brasil nos va a ayudar en 2013 y 2014" en materia económica y aseveró que una eventual "mega crisis en Argentina no es inminente. El escenario más probable de ellos es el de estancamiento".

Posteriormente, el jefe de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía, Andrés Masoller, afirmó que Argentina no ha logrado evitar la salida de capitales y aseguró que "la voluntad de los argentinos no cambió, quieren seguir veraneando en Uruguay".

De todos modos, Masoller admitió que para la temporada de turismo que se aproxima "se espera una leve caída de argentinos, del orden del 5%", es decir, se alcanzarán ingresos de unos US$ 1.000 millones para el trimestre. Se trata de un "nivel alto, aunque un poco más bajo comparada con el del año anterior", concluyó.

A nadie pueden caberle dudas que lo que afirman los economistas que expusieron en las referidas jornadas, es atendible. Pero el problema es que los exportadores uruguayos –fundamentalmente los que elaboran productos manufacturados-, miran más esperanzados hacia Brasil que hacia Argentina porque lo que ellos producen ingresa con menores dificultades. Y eso, a pesar de que el país del norte muchas veces también ha intentado trabar exportaciones nacionales poniendo básicamente trabas burocráticas.

Pero los problemas con Argentina son más directos y también están relacionados con las dificultades de captación de divisas que tiene el gobierno de la presidenta Cristina Fernández, situación que entre otros aspectos ha llevado a que desde su gobierno se desaliente a los argentinos a viajar a Uruguay para veranear en la próxima temporada, un planteo que indudablemente perjudica a la administración del presidente José Mujica.

El gobierno argentino cuida con uñas y dientes cada dólar que le ingresa y hace lo imposible por evitar que esas preciadas divisas se vayan del país, ya sea a través del turismo, como por la compra de productos extranjeros, entre los que se encuentran muchas mercaderías uruguayas.

Aún en este contexto, para el gobierno uruguayo la relación con su par de Argentina siempre ha sido considerada como algo primordial e incluso muchas veces se ha optado por el prudente silencio a efectos de evitar enfrentamientos mayores. Sin embargo, lo mismo no ocurre en la Casa Rosada en Buenos Aires ya que el gobierno argentino tiene temas para atender tanto a nivel externo como interno que colman la agenda de la presidenta Cristina Fernández.

Por estas situaciones es que muchos prefieren mirar hacia Brasil, a quien se ve mucho más pujante y menos conflictivo que Argentina, un país que no parece encontrar paz y donde las contradicciones y los enfrentamientos políticos y sociales lamentablemente se han vuelto moneda corriente.