Artículos / Opinión
Harry Ingham

Sacarnos de encima el síndrome del ``no te metás´´

Los ciudadanos de a pie tienen que convencerse que manifestarse como hicieron el 8-N es una condición necesaria pero no suficiente para defender a la Republica, y todo lo que ésta significa en nuestras vidas. Es indispensable terminar de sacarnos de encima el síndrome del "no te metás". Los que marcharon dieron un primer paso, ya derrotaron al miedo, pero ahora hay que buscar la manera de que más gente, y sobre todo jovenes, se involucren en el quehacer político.

Por Harry Ingham
14 de noviembre de 2012
 

El discurso de la presidenta del dia después del 8-N ratificó mi convicción técnica de que carece, en su caja de velocidades, del engranaje de marcha atrás. Consecuentemente, es casi inevitable que se va a estrellar contra la pared de las elecciones parlamentarias del 2013, con lo cual instantáneamente se transformará en "pato rengo".

En función de lo antedicho, se hace perentorio ir preparando elementos políticos de alternancia. Para ésto es absolutamente necesario que se vayan constituyendo cuanto antes uniones, grupos, frentes, coaliciones, o llámelos como quiera que presenten propuestas básicas de lo qué, y de lo cómo, hay que hacer para sacar adelante rápidamente a nuestro país del estado de decadencia en que actualmente se encuentra, logrando al mismo tiempo que Argentina vuelva a ser considerado "normal" dentro del concierto de las naciones.

Pero, a la vez, los ciudadanos de a pie tienen que convencerse que manifestarse como hicieron el 8-N es una condición necesaria pero no suficiente para defender a la Republica, y todo lo que ésta significa en nuestras vidas. Es indispensable terminar de sacarnos de encima el síndrome del "no te metás". Los que marcharon dieron un primer paso, ya derrotaron al miedo, pero ahora hay que buscar la manera de que más gente, y sobre todo jovenes, se involucren en el quehacer político. No es cuestión del "que se vayan todos" como hace una década; ahora tenemos que pedir "que vengan más", para que en los partidos políticos se genere una nueva creatividad a través de otra generación que dirigirá nuestro destino en mejores tiempos que vendrán.

En estos últimos años, en parte con justificación, hemos estado mirando mucho al siglo veinte. ¿Qué tal si ahora nos dedicamos mucho más a mirar hacia adelante, y hacemos del siglo veintiuno un período de creciente grandeza?