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Vianey Esquinca

México: Si te vienen a contar cositas malas de mí

(El Excelsior) En todo esto, el único que salió ganando es el PRI no sólo porque hizo caer al PAN en la tentación, sino que le transfirió de una manera magistral todo el costo político de la aprobación de la reforma laboral.

Por Vianey Esquinca
13 de noviembre de 2012
 

(El Excelsior) La alianza, relación, noviazgo o matrimonio entre el PRD y el PAN para ir contra el PRI duró menos que un romance de verano entre adolescentes. Se habían jurado amor eterno, ir juntos en lo próspero y en lo adverso, en las iniciativas y en los puntos de acuerdo, y amarse y respetarse todos los procesos electorales de su vida; pero eso no sucedió, bastó una ‘canita al aire’ para poner en riesgo todo lo que estos dos partidos habían construido en seis largos días.

A nadie le sorprende que la política mexicana se construya a base de traiciones, madruguetes, chamaqueadas y puñaladas traperas, pero pocas veces se había anunciado con bombo y platillo una alianza, que incluso fue sellada con una comida de compromiso. ¿Qué sucedió? El PAN decidió tener una relación extramarital con el PRI e ir juntos en la reforma laboral. Lo que evidentemente sería una deslealtad, no lo fue para el presidente del blanquiazul, Gustavo Madero, quien en conferencia de prensa dijo algo así como: “Sí, me encontraste en la cama con otra, estábamos los dos desvestidos, estamos en pleno arrumaco, pero no es lo que parece, esto no es una traición” y añadió: “Si te vienen a contar cositas malas de mí, manda a todos a volar y diles que yo no fui”.

No sólo eso, en conferencia de prensa, el panista le restregó al PRD en la cara su aventura diciéndose “ultrasatisfecho”, requetecontentisimo, supercalifragilisticoespialidosamente feliz por el contenido de la Ley del Trabajo aprobada en lo general. Aquí seguramente los perredistas entonaron la canción del cantante Francisco Xavier Muñeco de trapo: “Me dijiste que él era Manlio, que yo era chiquito y tú un partido. Me pediste que te comprendiera, que lo mío fue sólo para olvidarte de él”.

Tal vez cualquier otro partido hubiera terminado de tajo esa relación; en cualquier parte del mundo, una infidelidad así hubiera traído consecuencias -si no que le pregunten al director de la CIA, David Petraeus, que tuvo que renunciar a su cargo por una relación extramarital-, pero no en México, no para el PRD.

El coordinador del sol azteca en la Cámara de Senadores, Miguel Barbosa, dijo que no harían un gran escándalo y que a pesar de la traición debían mantener ese bloque opositor. Ese sí es amor del bueno, no tonterías. “Un error es algo humano, no justifico la traición. Los amantes verdaderos se comprenden, se aman y se olvidan del rencor”, le cantaría Barbosa a Madero en una cena romántica.

Para algunos esta actitud sería ingenuidad, para otros, pragmatismo y sobrevivencia porque el perredismo está pasando por una crisis institucional/emocional que lo pone en una situación vulnerable para las elecciones locales del próximo año. Si no va con el PAN difícilmente podrá ganar algún proceso electoral. Tal vez, por ello está dispuesto a perdonar y, como esposa de político estadunidense que sale al lado de su marido cuando éste anuncia sus errores o su infidelidad, se verá a los dirigentes del PRD al lado de los panistas anunciando que van juntos en alguna candidatura común.

En todo esto, el único que salió ganando es el PRI no sólo porque hizo caer al PAN en la tentación, sino que le transfirió de una manera magistral todo el costo político de la aprobación de la reforma. Efectivamente, semanas anteriores, al tricolor se le había acusado de estar en contra de la transparencia y democratización sindical, lo cual de hecho fue mantenido hasta el último momento por este partido. Sin embargo, en esta semana que pasó fue más grande la percepción de traición del PAN al bloque opositor, lo que logró que los reflectores se centraran en el blanquiazul y su pecado original.

Se puso, además, de manifiesto que el PAN en el Congreso tiene el ‘síndrome de la Chimoltrufia’ pues conforme dicen una cosa dicen otra; que los diputados panistas son Venus y sus homólogos del Senado son de Marte, y que Gustavo Madero y Felipe Calderón siguen de pleito y que sus alfiles y peones se encuentran en las Cámaras baja y alta. También quedó claro que los diputados de Acción Nacional son como legisladores similares, iguales a los senadores, pero más baratos.

Fuente El Excelsior, México