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María Laura Depetris

Preocupación en el FMI por el sobrecalentamiento de las economías latinoamericanas

El diagnóstico arrojado por el organismo ostenta un cierto nerviosismo, toda vez que se plantea que la región se encuentra en una etapa de doble viento a favor persistente, pero con riesgo de un fin abrupto. El informe subraya que el principal reto de la política económica en Latinoamérica es “normalizar y luego adoptar una política fiscal y monetaria más restrictiva para evitar una dinámica de auge y caída en el futuro”.

Por María Laura Depetris
23 de junio de 2011
 

En su último informe regional de perspectivas económicas sobre América Latina, titulado “Las Américas: atentos al sobrecalentamiento” , el FMI advierte que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) real de la región “se ha moderado, pero aún es robusto”, siendo éste impulsado por una fuerte demanda privada.

El diagnóstico arrojado por el organismo ostenta un cierto nerviosismo, toda vez que se plantea que la región se encuentra en una etapa de doble viento a favor persistente, pero con riesgo de un fin abrupto, planteándose que los altos precios de las materias primas y las favorables condiciones de financiamiento externo están impulsando el crecimiento de la región “en algunos casos a un ritmo más rápido del que algunas economías están preparadas para manejar”.

Se impone entonces evitar el sobrecalentamiento. El organismo afirma que el impulso generado por el alto nivel de precios de las materias primas de exportación y las condiciones favorables de financiación externa, junto a políticas macroeconómicas expansivas, empujan a la actividad económica de Latinoamérica por encima de su nivel potencial.

Los indicios de sobrecalentamiento y posibles excesos se visualizan en una serie de indicadores, tales como la inflación, in crescendo en gran parte de la región, aunque en la mayoría de los casos todavía permanece relativamente cercana a las metas establecidas. Se alerta acerca de la necesidad de que las autoridades no bajen la guardia para garantizar que la reciente alza de los precios de los alimentos y la energía no se traslade a la inflación subyacente. Igualmente, dado que la política fiscal en general no ha estado respaldando a la política monetaria, es preciso este año desacelerar el crecimiento del gasto público. Los déficits en cuenta corriente están aumentando en muchos países, incluso en los que se benefician del alza de precios de las materias primas, dado que las importaciones crecen a un ritmo mayor que las exportaciones. Resulta imperioso contener el deterioro de estos déficits, tarea en la cual la política fiscal puede bien contribuir. El crédito y precio de los activos constituyen también una clara señal del riesgo de sobrecalentamiento, puesto que el crecimiento del crédito se está acelerando en muchos países. La recomendación estriba en seguir fortaleciendo la supervisión en el sistema bancario, atento a que las empresas están recurriendo crecientemente al endeudamiento externo y los

precios de ciertos activos comienzan a mostrar signos de una burbuja. En este sentido, el FMI desaconseja la utilización de las políticas “macroprudenciales” en reemplazo de los ajustes convencionales a la política macroeconómica.

Con todo, el crecimiento económico en gran parte de América Latina sigue siendo vigoroso y está impulsado por el aumento de los precios de las materias primas, las condiciones favorables de financiamiento y las políticas de estímulo. El crecimiento superó el 6% en 2010, y si bien se proyecta que se moderará a alrededor de 4¾% en 2011, el informe subraya que el principal reto de la política económica en Latinoamérica es “normalizar y luego adoptar una política fiscal y monetaria más restrictiva para evitar una dinámica de auge y caída en el futuro”.

En el escenario base de las Perspectivas de la economía mundial para 2011-12 se prevé la continuación de la recuperación mundial, con los mercados emergentes a la cabeza y en un entorno de precios altos de las materias primas y de favorables condiciones de financiamiento externo. La fuerte demanda de materias primas, particularmente aquella proveniente de las economías emergentes de Asia, promete un mantenimiento de los precios en niveles inusualmente altos. Asimismo, los altos niveles de capacidad ociosa y políticas monetarias laxas en las economías avanzadas anticipan un mantenimiento relativamente barato el financiamiento a nivel mundial.

En este contexto de crecimiento económico sin precedentes en las últimas décadas, resulta imperioso que los países latinoamericanos, al igual que los Estados Unidos, no desaprovechen la valiosa oportunidad concedida por este marco de bonanza para ahorrar y mejorar sus niveles de educación, ciencia y tecnología, y eviten caer en la profundización de los programas sociales cuando las condiciones externas se deterioren. Aún se está a tiempo.

María Laura Depetris es analista de CADAL y redactora de www.analisislatino.com

Para acceder al informe completo, haga click en el siguiente enlace: http://www.imf.org/external/spanish/pubs/ft/reo/2011/whd/wreo0411s.pdf

 

 
Acerca del autor
María Laura Depetris
María Laura Depetris
Analista de CADAL en integración, cooperación y relaciones económicas latinoamericanas.