Artículos / Opinión
Carlos Sabino

LAS FIRMAS PARA EL REFERÉNDUM REVOCATORIO EN VENEZUELA

El mismo Chávez se ha encargado de insultar públicamente a los que pretenden firmar el el referendum, se han propagado veladas amenazas de despedir a los empleados públicos que firmen y se están desplegando todas las armas que un gobierno de corte fascista es capaz de utilizar para lograr sus fines.

Por Carlos Sabino
Twitter: @Sabino2324
10 de noviembre de 2003
 

Para llegar al referéndum revocatorio del mandato de Hugo Chávez que, según todas las encuestas, desean efectuar por lo menos un 70% de los venezolanos, hay que pasar por una serie de pasos y requisitos que las actuales autoridades se han encargado de hacer lo más complicados posibles. La constitución, sin entrar en detalles, menciona que se procederá a llamar a referéndum cuando, después de cumplida la mitad del período presidencial, así lo solicite un 20% de los inscriptos en el padrón electoral. Pero el Consejo Nacional Electoral, donde hay una mayoría favorable al gobierno, ha dispuesto complicadas normas respecto al tiempo en que se podrá recoger las firmas de la ciudadanía, ha mandado a hacer planillas especiales, ha restringido la publicidad que puede realizarse y ha impuesto restricciones a la presencia de observadores internacionales.
El gobierno ha presionado con todas sus fuerzas para que el CNE adoptara este curso de acción pero, sin embargo, no ha logrado demasiado: ha podido ganar algo de tiempo, exactamente cien días si asumimos que el 28 de noviembre comenzará la recogida de las firmas, pero no ha encontrado forma de evitar que el proceso siga su curso. La oposición, con madurez y tranquilidad, ha ido sorteando todos los obstáculos y preparándose para el momento crucial, el llamado "Reafirmazo", que promete exhibir la indoblegable voluntad ciudadana de acabar con el reino cuasi dictatorial de Hugo Chávez.
No se trata de una exageración: el día que mencionamos podrá ser decisivo para definir lo que ocurra en los meses siguientes en Venezuela. Si se logra superar el número mínimo de firmas exigidas se abrirá el camino para un período de aguda confrontación política hasta llegar a la fecha de referéndum, posiblemente hacia fines de marzo. Pero pueden ocurrir otras cosas: una, muy poco probable, es que la campaña de intimidación del gobierno, que crece día a día, surta efecto y no se recoja el número necesario de firmas. Esta alternativa es muy poco probable porque la ciudadanía se está organizando de una manera impresionante, preparando operativos de todo tipo para garantizar que los firmantes puedan ejercer sus derechos y no haya ningún tipo de fraude o manipulación.
Lo más probable, entonces, es que se supere con creces la cantidad exigida, unas dos millones cuatrocientas mil firmas. Si esto sucede, y si los ciudadanos concurren masivamente a los centros electorales que estarán abiertos, el Reafirmazo podrá tener la misma significación política que el propio referéndum: deslegitimar por completo al gobierno de Chávez al mostrar, de una vez, que la mayoría de los electores está dispuesto a revocar su mandato.
Si no fuera por las descaradas presiones que está ejerciendo el gobierno, éste, con toda seguridad, sería el escenario más probable. Pero el mismo Chávez se ha encargado de insultar públicamente a los que pretenden firmar el día 28, se han propagado veladas amenazas de despedir a los empleados públicos que firmen y, en fin, se están desplegando todas las armas que un gobierno de corte fascista es capaz de utilizar para lograr sus fines. Por eso el Reafirmazo no podrá mostrar en toda su extensión el rechazo que hoy existe contra el presidente: no es lo mismo concurrir a votar cuando eso es obligatorio y legal, y hacerlo bajo el anonimato que garantizan las leyes, que exhibirse públicamente para mostrar la voluntad política de recusar al poder en ejercicio.
A pesar de todo esto, de la intranquilidad que se vive en un país acosado por sus propios gobernantes, comienza a extenderse en Venezuela un moderado optimismo: cada día que pasa se acerca más el momento decisivo, poco a poco se extiende la confianza y se multiplica el trabajo de quienes aspiran a lograr una salida pacífica a la crisis que vivimos: la única posible, la de terminar de una vez con el poder omnímodo de quien no se sujeta a ninguna ley y cree ser el dueño del país que una vez confió en él.

Carlos Sabino es Director Académico de CEDICE www.cedice.org.ve

 


 

 
Acerca del autor
Carlos Sabino
Carlos Sabino
Licenciado en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales. Es profesor titular de la Escuela de Sociología y del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela y profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Es miembro de la Mont Pelerin Society, y corresponsal de la agencia AIPE en Venezuela. Entre sus libros figuran: Empleo y Gasto Público en Venezuela; De Cómo un estado Rico nos Llevó a la Pobreza; El Fracaso del Intervencionismo en América Latina; Desarrollo y Calidad de Vida; y Guatemala, dos Paradojas y una Incógnita.
Twitter: @Sabino2324