Artículos / Opinión
Gabriel C. Salvia

Tan cerca y tan lejos del Uruguay

El “Pepe” anunció políticas macroeconómicas “ortodoxas”, iniciativas innovadoras en materia carcelaria y citó como modelos a seguir a Nueva Zelandia y Dinamarca, países que aparecen como los líderes del desarrollo que encabezan el ranking del informe 2009 de CADAL “Democracia, Mercado y Transparencia”.

Por Gabriel C. Salvia
Twitter: @GabrielSalvia
2 de marzo de 2010
 

El mismo día, 1 de marzo de 2010, Cristina Fernández de Kirchner inauguró un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso y José “Pepe” Mujica asumió como presidente de su país. Además de las diferencias de estilo y trayectoria, la visión política es abismal entre ellos. Lo visto y escuchado en ambos actos mostró la distancia que hay entre ambos países. La imagen del Congreso argentino fue patética, incluyó el nostálgico canto de la marchita peronista; aplausos y gestos obsecuentes de seguidores K; silbidos y gritos irrespetuosos del público oficialista y opositor; y, redondeando la escena, la soberbia de la oratoria de Cristina Kirchner.

En cambio, la asunción de Mujica fue una celebración de la convivencia democrática, despertando una sana envidia al ver las presencias de ex presidentes Batlle, Sanguinetti y Lacalle, quien se estrechó en un abrazo con Tabaré Vázquez, cuya coalición terminó con la hegemonía de los partidos tradicionales, colorados y blancos.

También demostró quién es verdaderamente progresista. El “Pepe” anunció políticas macroeconómicas “ortodoxas”, iniciativas innovadoras en materia carcelaria, ampliar el plan Ceibal, mejorar los salarios de las fuerzas de seguridad e implementar la heterodoxia para atender a las políticas sociales. “No tenemos que inventar nada”, expresó y citó como modelos a seguir a Nueva Zelandia y Dinamarca, países que aparecen como los líderes del desarrollo que encabezan el ranking del informe 2009 de CADAL “Democracia, Mercado y Transparencia”.

Mujica sorprendió argumentando a favor de la “madre de todas las reformas”: la del estado, enfatizó en la necesidad de abrirse al mundo y afirmó que Uruguay estará en el Mercosur “hasta que la muerte los separe”, aunque con críticas al proteccionismo brasileño -ante la visible sorpresa de Lula- y el pedido de “achicar” aún más el Río de la Plata en referencia al bloqueo del puente internacional.

Ante la mirada incómoda de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, remarcó la adhesión a la democracia, incluyendo la alternancia en el poder.

Cristina Fernández no logró llegar a tiempo para presenciar el discurso de Mujica, aunque poco le habrá importado al presidente uruguayo, quien agradeció a los representantes de países que concurrieron desde lejos y destacó la “presencia inesperada” de Hillary Clinton.

Así, el hombre con pasado guerrillero, que estuvo trece años preso y que proviene del ala más radical del Frente Amplio, el Movimiento Tupamaro, con su discurso coloca a su coalición política en la línea liberal progresista que adoptaron desde hace casi dos décadas varios líderes latinoamericanos de la izquierda democrática, despejando su posible alineación con el eje autoritario chavista.

Además de mantener su calidad institucional, probablemente Uruguay pueda avanzar en breve hacia el desarrollo debido al nivel de “autoestima” de su pueblo. Por el contrario, la imposibilidad de avanzar hacia una democracia madura, seguirá generando entre los argentinos la triste sensación de desesperanza y frustración.

Gabriel C. Salvia es Presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

 

 
Acerca del autor
Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia
Analista político y activista de derechos humanos enfocado en la solidaridad democrática internacional. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Integra el Comité Directivo del proyecto Solidaridad Democrática de Forum 2000 (República Checa).

Compiló los libros “La experiencia chilena: consensos para el desarrollo” (CADAL, 2005), "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (Konrad Adenauer Stiftung, México, 2011), "Diplomacy and Human Rights in Cuba" (Christian Democratic International Center, Suecia, 2012), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (CADAL/KAS, 2013) y "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (CADAL/KAS, 2014). Es autor del libro "Bailando por un espejismo: Apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner". Es co-autor de una publicación con dos propuestas de reforma al Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Ha asistido a las conferencias del World Movement for Democracy (WMfD) en Lima, Seúl y Dakar. Participó como expositor en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos. En dos ocasiones fue declarado "inadmisible" por autoridades migratorias: el 27 de enero de 2014 llegó a La Habana para participar en un evento alternativo a la Cumbre de la CELAC, fue declarado "inadmisible" y embarcado a Buenos Aires vía El Salvador. En 2015 fue declarado "inadmisible" por Migraciones de El Salvador luego de interceder por colegas cubanos impedidos de ingresar al país para asistir a un evento de la Comunidad de las Democracias. 

Como periodista realizó colaboraciones e investigaciones en la revista "El poder legislativo y su gente", participó como comentarista de temas políticos y económicos en "Radio América", fue productor periodístico del informativo económico de "CableVisión Noticias" y realizó varias entrevistas para el suplemento "El Observador" del diario Perfil. Actualmente, sus columnas se publican en Global Americans (Estados Unidos), Perfil (Buenos Aires), Clarín (Buenos Aires)  y La Nación (Buenos Aires). También ha publicado en El País (España) y ha sido entrevistado en varias oportunidades por CNN en Español.

Twitter: @GabrielSalvia