Artículos / Opinión
Pablo Díaz de Brito

La última gran jugada de Néstor

Ya me imagino viendo al lastimoso Newell's de Sensini por canal Encuentro, antes de la clase magistral del profesor Feinmann y después de un documental sobre los pueblos originarios. Ya verá Néstor de dónde salen los 600 palos que le prometió al viejo zorro de la AFA.

Por Pablo Díaz de Brito
Twitter: @pablodb1
12 de agosto de 2009
 

La AFA rompió el contrato con TyC-Clarín y luego Julio Grondona se reunió en la Rosada con el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Se habla de una división del paquete futbolero entre los canales Telefé, América y otros. A cambio, descuento que darán una cobertura más amistosa al magullado gobierno de la pobre Cris (mientras Néstor Kirchner cocinaba esta bomba atómica en Olivos, ella estaba dándose el gusto en la cumbre de la Unasur, allá en Quito).

Hace un tiempo, luego de la derrota del 28 de junio pasado, se especulaba sobre cuál podría ser la respuesta inesperada de Néstor. Nos había acostumbrado a las jugadas de este tipo. Bien, acá está: le saca el fútbol a Clarín a través del buenazo de don Julio, ese progre de toda la vida. Y se lo da “gratis” al “pueblo”, que podrá por fin ver a su querido equipo por la tele abierta, sin pagar el cable ni esperar hasta las 12 de la noche del domingo para ver los goles.

Ya me imagino viendo al lastimoso Newell's de Sensini por canal Encuentro, antes de la clase magistral del profesor Feinmann y después de un documental sobre los pueblos originarios. Ya verá Néstor de dónde salen los 600 palos que le prometió al viejo zorro de la AFA. La jugada sorpresa de Néstor, entonces, no tuvo nada que ver con re-estatizar YPF o alguna otra privatizada, como imaginaban en los días posteriores al 28 en el periodismo económico. Tampoco fue una movida propiamente política, terreno en el que Néstor agotó -al parecer- las posibilidades de su habilidad táctica.

El lunes 10 de agosto a la noche, cuando se terminó de tomar la decisión que se formalizó al otro día, llegué a casa esperando ver qué decían del asunto los programas políticos: de Morales Solá, en TN, no esperaba mucho. “Joaquín” tiene menos fútbol que yo. Pasé al de Roberto García, en el 26, un tipo con más calle. Pero tampoco, nada. El único medio que calibró bien la importancia política del asunto desde el comienzo fue Crítica, que le dio cobertura prioritaria y la tapa varios días. Seguramente, en esto influyó no tener compromisos con “el Grupo”. Como sea, Crítica se dio cuenta que esto, aunque vaya en “Deportes”, es política. Me imagino a los Aguinis y Grondona (Mariano, claro) analizando tontamente la movida. Y también me imagino las risotadas de Aníbal y Néstor leyendo esas solemnes pavadas en La Nación.

No puedo dejar de sentir cierta simpatía por estos villanos pejotistas que ganan -de nuevo- en la mesa de póker, mientras estos señorones peroran fatuamente sobre el pan y circo, sin entender nada de nada. “Esto es política, bobos”, sería el crudo mensaje de los good fellas K.

Por supuesto, es política chica, táctica, no cambia nada de fondo ni remotamente, ni pretende hacerlo. Vaya como ejemplo que el gobierno acaba de sufrir otra derrota de las que duelen: dio marcha atrás con el monumental tarifazo de gas y luz. Por este tipo de cosas la jugada del fútbol no salvará (espero) al gobierno de su derrota en 2011. Pero sí logra lo que Néstor quería: cambiar las fichas, el centro de la atención, recuperar la iniciativa. Queda claro, por si había dudas, que es un jugador mucho más astuto que sus competidores. Que, también por si alguien tenía dudas, vuelven a demostrar que son, o unos chicos a los que les falta tomar mucho Toddy, o unos malos aficionados. Y ojo, que si vuelve con fuerza el viento de cola...

 

 
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