Artículos / Opinión
Gonzalo Bustamante Kuschel

Piñera: La hora de las ideas, la diversidad y la historia

Piñera debe hacer visible al “ciudadano y empresario”, que no sólo ha demostrado capacidad de hacer riqueza, sino también de desafiar lo que Maquiavelo describe como la Fortuna por defender sus principios y valores.

Por Gonzalo Bustamante Kuschel
1ro de mayo de 2009
 

Qué duda cabe, la campaña de Sebastián Piñera en las últimas semanas se ha caracterizado por el error: la argumentación absurda de la designación de Novoa a la cabeza del Senado (designación que de por si es perjudicial para su proyecto), la visita (no muy planificada) a la madre de la víctima de un hecho delictual, el ejemplo de “Ema Velasco” ...suma y sigue. Es como un guión de Fellini pero sin el genio del director.

Por el contrario, la campaña de Frei aparece despegando producto de su claridad comunicacional. Es en éste escenario donde la decisión del fideicomiso ciego aparece como un efecto de enmendar un rumbo extraviado. Pero, ¿qué es lo que realmente necesita la campaña de Piñera?

Claramente, a esta altura, el discurso: “los otros están agotados, nosotros lo haríamos mejor” no genera relato. Se necesitan una visión de Sociedad. Nadie creerá que el documento del grupo Tantauco, así no más, le dará contenidos e ideas a la propuesta de Piñera. Requiere definir su campaña en cinco ejes: individualidad, diversidad social, rol del Estado, medio ambiente, responsabilidad personal y social. Son los grandes temas de hoy y ningún candidato puede querer triunfar sin enfrentarlos, seriamente, sin muletillas del tipo “soy humanista cristiano”, que no pasan de ser un flatus vocis. Para esto requiere romper con la derecha psicológica, la de la trinchera, que de pura ignorancia y temor no entiende los cambios que ocurren a nivel mundial y que poco o nada tendrían para hablar con gente de su propio sector, la derecha: sueca, danesa, inglesa, neozelandesa, francesa, alemana, etc. Se relaciona con esos temas de modo proactivo, incorporando estos temas e incluso promoviéndolos, asumiendo la idea de Schumpeter de la “destrucción creativa” y se han re-posicionado como parte del centro reformista.

Por eso requiere diversidad, incorporar actores sociales más allá de los dos partidos que lo apoyan, no para un efecto de imagen, sino ir más allá y que sean parte real de la plataforma de su gobierno. Si no hay voluntad de incorporar a grupos como Chile Primero (con toda su diversidad), Independientes en Red y todos aquellos grupos que aportan a generar una estructura de cambio, su plataforma no tendrá más valor que la muletilla anterior.

La campaña de Piñera, junto con un enfoque de Sociedad y la recuperación de una visión de las preocupaciones de la gente, debe apostar al significado, más allá de la contingencia del día a día, de un triunfo de Piñera. Así, marcaría el éxito de quien no proviene de la derecha psicológica, esa que teme a todo cambio y gusta quejarse de los “males de la Democracia” en cuanto cocktail y comida en que se juntan; y sería la victoria de quien, apreciando las reformas económicas del gobierno militar, se opuso públicamente en ambos plebiscitos a ese gobierno porque era para él una Dictadura y debía ser rechazada.

Piñera no fue el “hombre de la derecha económica” que a razón de la prosperidad prefirió hacer como que nada pasaba en el país, cuando mucho pasaba. Cuando la derecha en masa apoyó a Colonia Dignidad, él se negó.  Piñera debe hacer visible al “ciudadano y empresario”, que no sólo ha demostrado capacidad de hacer riqueza, sino también de desafiar lo que Maquiavelo describe como la Fortuna por defender sus principios y valores.

También está el Piñera que muchas veces se ha interesado por el Arte y la Historia. Por todo eso, su victoria sería comparable a la de Lagos: un antes y un después en su sector. Sería el éxito de la “derecha civilizada” sobre la que no lo es. Eso también ocurrió con Lagos respecto de la Izquierda. Necesita de ideas, diversidad e historia. Y porque Piñera tiene historia, ésta debe ser parte del relato de su campaña, al menos si aspira a ganar.

Gonzalo Bustamante Kuschel es Profesor de Filosofía Política en la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez y miembro del Consejo Académico de CADAL.

 

 
Acerca del autor
Gonzalo Bustamante Kuschel
Gonzalo Bustamante Kuschel
Profesor de Filosofía Política en la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile) y profesor de Ética en el Centro de Formación para Ejecutivos de la mencionada universidad. Es Director de PhilosChile y está doctorando en Culture of Economics en la Universidad Erasmus de Rotterdam. Ha realizado seminarios de Historia del Pensamiento Económico en el Erasmus Institute of Philosophy and Economics en calidad de alumno de postgrado y sobre Ética de Negocios en la Stellenbosch University.