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Gabriel C. Salvia

El Grupo Río bloquea la democracia en Cuba

La incorporación de la dictadura cubana al Grupo Río forma parte de la permanente ofensiva diplomática de ese país para intentar legitimarse internacionalmente y de esa manera seguir manteniéndose en el poder a través de un régimen legal represivo de las libertades democráticas fundamentales. De esta manera, parece haberse afianzado la complicidad regional con la dictadura remanente que gobierna en Cuba.

Por Gabriel C. Salvia
Twitter: @GabrielSalvia
18 de diciembre de 2008
 

El Grupo Río, un mecanismo latinoamericano de articulación política y negociación diplomática creado en 1986 e integrado ahora por 23 países, acaba de incorporar como miembro pleno a la dictadura cubana durante la cumbre presidencial del Mercosur realizada en Costa de Sauipe, estado brasileño de Bahía, el pasado miércoles 17 de diciembre.

Esto sucedió luego de la reciente represión a la disidencia pacífica en Cuba, que simplemente pretendía celebrar el pasado 10 de diciembre el Día Internacional de los Derechos Humanos. Al respecto, José Miguel Vivanco, Director para las Americas de la prestigiosa organización internacional Human Rights Watch, señaló que "Esta última ofensiva es otra prueba más de que, pese al traspaso de poder de Fidel a Raúl Castro, el gobierno cubano continúa reprimiendo el ejercicio más básico de los derechos humanos".

La incorporación de la dictadura cubana al Grupo Río forma parte de la permanente ofensiva diplomática de ese país para intentar legitimarse internacionalmente y de esa manera seguir manteniéndose en el poder a través de un régimen legal represivo de las libertades democráticas fundamentales. Esto es acompañado, además, de las presiones para que Cuba retorne a la OEA, donde está suspendida por ser una dictadura y cuya reincorporación lo impide el hecho de que el sistema jurídico de la isla viola expresamente lo establecido en la Carta Democrática Interamericana.

Sobre lo anterior, el comunicado de Human Rights Watch es contundente: "El gobierno cubano continúa restringiendo prácticamente todas las vías de oposición política, e impone estrictos límites a la libertad de expresión, asociación, reunión, circulación y de prensa. Las leyes y las instituciones de Cuba, bajo el control del estado, ofrecen el fundamento que permite estas violaciones de derechos básicos, en tanto los procesos penales, las detenciones, el hostigamiento y la vigilancia se utilizan habitualmente para reprimir a la oposición. Además de los disidentes que fueron detenidos en los últimos días, son más de 200 las personas encarceladas en Cuba por razones políticas".

Sin embargo, la dictadura cubana logró en la región un nuevo triunfo de su política exterior, el cual será ampliamente difundido al estilo orwelliano por los monopólicos medios estatales en la isla, enviando así un mensaje de adhesión internacional a su sufrida población que servirá al mismo tiempo para intentar desmoralizar a la valiente oposición interna.

Como siempre en estos ámbitos internacionales, los representantes de los países de la región, como la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, públicamente reclamaron el fin del embargo, al que erróneamente llaman "bloqueo", pero no realizaron ningún pedido de apertura democrática y liberación de presos políticos al ilegítimo gobierno de Cuba. 

Y si bien ya no sorprende la indiferencia hacia el pueblo cubano por parte de los gobiernos de distintos signos políticos de la región, resulta un enorme retroceso democratizante el hecho de incluir en la declaración final de la Cumbre América Latina Caribe, realizada paralelamente a la reunión del Grupo Río, el "derecho de todo Estado a construir su propio sistema político". Esto último contraría lo expresado en la Declaración de Viña del Mar durante la Cumbre Iberoamericana de 1996, donde enfáticamente se destacaba que "La noción de que ningún ciudadano puede verse afectado en sus derechos fundamentales en nombre de una visión dogmática acerca de la sociedad, del Estado o de la economía, debe afianzarse hondamente en la cultura democrática de nuestros pueblos".

Lamentablemente, en estos tiempos lo único que parece haberse afianzado es la complicidad regional con la dictadura remanente que gobierna en Cuba.

Gabriel C. Salvia es Presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

 

 
Twitter: @GabrielSalvia
Acerca del autor
Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia

Periodista y activista de derechos humanos. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Es autor de más de 200 artículos, investigaciones, informes, entrevistas a prestigiosas personalidades y productor de varios audiovisuales. Compiló los libros “La experiencia chilena: consensos para el desarrollo” (CADAL, 2005), "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (Konrad Adenauer Stiftung, México, 2011), "Diplomacy and Human Rights in Cuba" (Christian Democratic International Center, Suecia, 2012), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (CADAL/KAS, 2013) y "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (CADAL/KAS, 2014). Es autor del libro "Bailando por un espejismo: Apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner". Participó como expositor en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos.

Como periodista realizó colaboraciones e investigaciones en la revista El poder legislativo y su gente, participó como comentarista de temas políticos y económicos en Radio América, fue productor periodístico del informativo económico de CableVisión Noticias y realizó varias entrevistas para el suplemento El Observador del diario Perfil. Sus columnas de análisis y opinión se publican regularmente en Global Americans (Estados Unidos), Perfil (Buenos Aires) y La Nación (Buenos Aires).

Twitter: @GabrielSalvia