Artículos / Opinión
Gonzalo Bustamante Kuschel

Precisión conceptual y normatividad social: El Sueldo Ético

Debemos avanzar hacia sueldos de “sustentabilidad del desarrollo” junto a las transformaciones socio-culturales que permitan el progreso. Es aquí donde entra en juego un déficit normativo en nuestra sociedad y no incluido en el hibrido “sueldo ético”: la falta del valor del Reconocimiento. Para autores como Taylor, Honneth y Margalit, entre otros, es éste valor el que permite eliminar la exclusión social de todo tipo.

Por Gonzalo Bustamante Kuschel
25 de agosto de 2007
 

El debate generado en Chile por el llamado "sueldo ético" se ha visto envuelto en una confusión terminológica desde su inicio. Se han combinado dos conceptos de por sí no ligados. La verdad es que la ética, como disciplina, es una reflexión sobre la normatividad de nuestras acciones en la cual la responsabilidad personal y la vida en sociedad tienen un papel preponderante. Daría la impresión que lo que se ha pretendido decir es que:

-P1 existen casos en que intencionalmente se paga menos de lo debido,

-P2 Habrían sectores interesados en acumular riquezas en perjuicio del resto de la población,

-P3 Se necesita, en la medida de lo posible, mejorar los ingresos de un sector mayoritario de nuestra población.

¿Dónde estaría el problema ético? P3 no es un problema ético sino de sustentabilidad social y económica. Sólo sería un tema ético si P3 fuese producto de P1y P2, los cuales claramente faltarían a la Justicia.

Es en ésta confusión terminológica donde además se han esgrimido como variantes el egoísmo y el altruismo. El primero sólo podría ser un caso analizable como explicación psicológica-motivacional en P1 y P2. El altruismo es irrelevante, ya que la justicia, que sí es un tema ético, no se le vincula de modo alguno. La justicia tiene que ver con el "deber ser" y no con una suerte de caridad o generosidad. Es más, se podría ser altruista e injusto, es absolutamente compatible. La base de la vida ética (lo que para Hegel era la Sittlichkeit) es la generación de confianza y de mantención del sistema social a través de ésta, por eso está ligada con lo que "se debe hacer" y no con lo que "generosa o espontáneamente se desea realizar"; es la normatividad necesaria para mantener el funcionamiento de los sistemas sociales.

Realizada esta distinción se puede avanzar de mejor forma hacia el objetivo final: mejorar la calidad de vida de nuestra población, ya que las estrategias para estos supuestos son distintas. Nadie, seriamente, cree que si eliminamos P1 (P2 puede ser abordado como un caso de P1) se resuelve P3. Obviamente se deben tomar las medidas para que P1 disminuya a su mínima expresión, ya que cuando se da, se produce una injusticia, pero la clave mayor está en P3, esto es: cómo crecer más económicamente y lograr una distribución justa de la riqueza de acuerdo a la contribución que cada uno efectúa a la sociedad, vale decir generar riqueza transversal, de eso se trata P3.

Un desafío que debemos enfrentar es la necesidad de invertir en educación, capacitación y tecnología: ningún país puede alcanzar el desarrollo que se conoce a inicios del siglo XXI sólo exportando cobre, salmones y madera. Se necesita agregar y exportar inteligencia para lo cual se requiere de una población preparada para generar ciclos de creatividad.

Debemos avanzar hacia sueldos de "sustentabilidad del desarrollo" junto a las transformaciones socio-culturales que permitan el progreso. Es aquí donde entra en juego un déficit normativo en nuestra sociedad y no incluido en el hibrido "sueldo ético": la falta del valor del Reconocimiento. Para autores como Taylor, Honneth y Margalit, entre otros, es éste valor el que permite eliminar la exclusión social de todo tipo. Margalit ha indicado como una condición de una sociedad decente la eliminación de los encompassing groups en cualquiera de sus formas. Se necesita avanzar en la construcción de una sociedad donde efectivamente se respeten las distintas identidades y sea el mérito lo que determine el éxito o no.

Para esto no sería poco el ir eliminando los prejuicios y la cultura de la sospecha: si se es rico, seguro que se es explotador y algo "pillo". Si se es pobre, no cabe duda es flojo y medio ladrón. Sólo a modo de ejemplo de la infinidad de "sospechas y discriminaciones" en todos los sentidos que nos acompañan en nuestra vida social y que afloran al generase éste tipo de discusiones impidiendo un mejor análisis del problema. Los prejuicios sociales, raciales e ideológicos, son parte de un atavismo tribal incompatible con sociedades altamente complejas y desarrolladas como a las que se dice aspirar.

Gonzalo Bustamante Kuschel Profesor de Filosofía en la Universidad Adolfo Ibáñez.

 
Acerca del autor
Gonzalo Bustamante Kuschel
Gonzalo Bustamante Kuschel
Profesor de Filosofía Política en la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile) y profesor de Ética en el Centro de Formación para Ejecutivos de la mencionada universidad. Es Director de PhilosChile y está doctorando en Culture of Economics en la Universidad Erasmus de Rotterdam. Ha realizado seminarios de Historia del Pensamiento Económico en el Erasmus Institute of Philosophy and Economics en calidad de alumno de postgrado y sobre Ética de Negocios en la Stellenbosch University.