Artículos / Opinión
Gonzalo Bustamante Kuschel

¿Chile Florece?

El senador Fernando Flores y el ex diputado Jorge Schaulsohn acaban de emprender la difícil tarea de lograr aglutinar y activar a parte de la sociedad civil entorno al movimiento Chile Primero. ¿Qué puede aportar a Chile un proyecto de ésta naturaleza? Sin lugar a duda una posibilidad de “aire fresco” que permita introducir variantes distintas en la discusión político-social.

Por Gonzalo Bustamante Kuschel
13 de mayo de 2007
 

Para Vaclav Havel la única posibilidad de una verdadera Democracia es contar con demócratas. Por eso la importancia de una Sociedad Civil fuerte que sea un puente para la expresión de una ciudadanía que libremente se asocia. El senador Fernando Flores y el ex diputado Jorge Schaulsohn acaban de emprender la difícil tarea de lograr aglutinar y activar a parte de esa sociedad civil entorno al movimiento Chile Primero. ¿Qué puede aportar a Chile un proyecto de ésta naturaleza? Sin lugar a duda una posibilidad de “aire fresco” que permita introducir variantes distintas en la discusión político-social: salir de las candidaturas, del “desalojo” o el “apernamiento” y entrar en problemas insoslayables, ya que independientemente de quién gobierne estarán presentes, tales como: el estancamiento educacional, la falta de preparación para la sociedad de la inteligencia, la enorme brecha entre ricos y pobres, y el grave deterioro del prestigio de la política y los políticos, lo cual mina, a paso lento pero seguro, la calidad de nuestra vida democrática. Estos cuatro desafíos,  no son los únicos que debemos enfrentar como país, pero sirven de ejemplos suficientes de por qué se necesita levantar la mirada más allá de la simple discusión de las opciones de poder de las dos grandes coaliciones de partidos.

¿Qué debiese hacer Flores y Cía. para ser exitosos en éste proyecto? Sin duda requieren generar una instancia de poder. Nadie que pretenda influir en la sociedad se podría marginar o tener una visión “pía o farisea” sobre la necesidad del Poder. En un artículo del propio Flores el indica, entre varias, dos fuentes claves del poder: la autoridad personal y el discurso. El primero está ligado a prestigio y reconocimiento que permite la ascendencia sobre los demás. Al decir de Bochenski es la capacidad de la auctoritas de levantar, mover a los otros en un sentido porque es ejemplo que se transforma en motor ¿Cómo lograrlo? Haciendo  exactamente lo contrario por lo cual la población cada vez más desconfía de la clase política: ser asertivo, decir la verdad “aunque no sea popular”, honestidad, transparencia y tener ideas. En una ocasión Almodóvar consultado sobre cuán provocadora encontraba a Madonna, respondió: “nada, quién es provocador no busca agradar con lo obvio, es capaz de hablar contra corriente, de salir del discurso fácil y defender lo que cree”, por eso (a juicio de Almodóvar) Margareth Thatcher y Juan Pablo II, eran provocadores. Éste punto se relaciona con el segundo elemento del poder que Chile Primero debería generar: un discurso Tiene que existir una narración que de contenido a todo movimiento. Claramente, se percibe cada vez más una falta de  “provocación”, pero de la verdadera: no la del topless casual o la vulgaridad disfrazada de naturalidad, la que apunta a los problemas reales de una sociedad, sobre todo, en aquella que se ha instalado el conformismo.

Siempre es más “simpático” decir lo supuestamente bien que se está, pero hay ocasiones, sin caer en el alarmismo, que lo útil y necesario es hacer ver las oportunidades que existen por delante y que se pueden perder y cómo para ser realmente exitosos necesitamos mejorar mucho más la gestión país. Para eso Chile Primero necesitará poder movilizar a parte de esa población con intereses en la res publica pero que no se siente interpretada ni por el estado de la discusión política  actual ni por las coaliciones que lo protagonizan.

Chile necesita mejorar sus índices “de democracia vivida” para lo cual hay que aumentar las opciones e instancias de participación, favorecer el emprendimiento (la Democracia y la Economía se potencian cuando se generan los espacios de libertad que permiten la creatividad), crecer en los grados de pluralismo y aunar voluntades superando divisiones tan obsoletas como la del “Sí” y el “No” o la dicotomía derecha-izquierda (al menos como clásicamente se les han entendido). Hay que seducir, pero no con falsas promesas, sino con lo que objetivamente el país necesita para dar el salto al desarrollo.

Flores y su movimiento están en el desafío de crear futuros. Para el filósofo irlandés Philip Pettit, lo que nos enseña Maquiavelo, el republicano de los Discursos, es que “no se pueden tener buenas leyes sin buenas costumbres o buenos hábitos, pero tampoco se puede tener buenos hábitos sociales sin buenas leyes” y para eso se requiere de una ciudadanía activa, con virtudes cívicas, que ella misma asuma una función fiscalizadora y se exprese, se requiere “espacios de más política pero menos Estado”. Ojala Chile Primero, efectivamente contribuya a que nuestra Sociedad Civil florezca y no sea una entidad imposible de distinguir de las coaliciones actuales en su forma de hablar y  actuar. El futuro lo dirá.

Gonzalo Bustamante Kuschel es Profesor de Filosofía en la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez.

 
Acerca del autor
Gonzalo Bustamante Kuschel
Gonzalo Bustamante Kuschel
Profesor de Filosofía Política en la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile) y profesor de Ética en el Centro de Formación para Ejecutivos de la mencionada universidad. Es Director de PhilosChile y está doctorando en Culture of Economics en la Universidad Erasmus de Rotterdam. Ha realizado seminarios de Historia del Pensamiento Económico en el Erasmus Institute of Philosophy and Economics en calidad de alumno de postgrado y sobre Ética de Negocios en la Stellenbosch University.