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22.06.26

El viraje político en América Latina

Las recientes victorias electorales de Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú marcan un viraje político en América Latina en favor de programas enfocados en la disciplina fiscal, el libre mercado y la seguridad. El electorado de ambas naciones rechazó los modelos progresistas populistas —criticados por generar déficit, inflación e inestabilidad institucional— optando en su lugar por liderazgos firmes orientadas al desarrollo, la riqueza y el fortalecimiento democrático

Las propuestas progresistas populistas suelen presentarse como remedio a la desigualdad y la exclusión, pero en la práctica terminan acentuando los mismos problemas que dicen combatir. El gasto público desmedido sin respaldo en ingresos sólidos genera déficits fiscales crecientes y una deuda pública que se vuelve insostenible. Para cubrirla, se recurre a la emisión monetaria, lo que desemboca en una inflación galopante que erosiona los salarios, consume los ingresos y esfuma los ahorros de las familias. A ello se suma la falta de atención al crimen organizado y al narcotráfico, ya sea por penetración institucional o por la alianza tácita con el populismo, que encuentra su base electoral en barrios conflictivos donde el clientelismo y la informalidad son moneda corriente. 

No menos grave es la tendencia autoritaria que acompaña a estos movimientos, propensos a respaldar dictaduras o a reproducir prácticas de concentración de poder. Los caudillos que los encabezan terminan acumulando un poder absoluto o casi absoluto, debilitando la democracia y las instituciones. El caso de Hugo Chávez en Venezuela es emblemático: bajo la bandera del “socialismo del siglo XXI” consolidó un sistema de control político y económico que derivó en crisis humanitaria y represión. 

Frente a este panorama, las recientes victorias de Abelardo de la Espriella en Colombia y de Keiko Fujimori en Perú constituyen una respuesta clara del electorado. Los ciudadanos, aleccionados por los excesos del populismo, han optado por programas que privilegian la seguridad, la disciplina fiscal, la inversión y la generación de riqueza. Se trata de un viraje democrático que marca el inicio de un ciclo político orientado a la prosperidad y la estabilidad institucional en América Latina. 

Quiero expresar mis felicitaciones a ambos presidentes electos, deseándoles éxito en la tarea de conducir a sus naciones hacia un futuro de desarrollo, seguridad y democracia.