Novedades MCR Cuba

02.06.26

Aguada de Pasajeros: el municipio que retrata la crisis de Cuba.

El municipio de Aguada de Pasajeros sufre un colapso económico total debido a la paralización definitiva de su industria y el abandono de la agricultura, lo que ha destruido el empleo local y refleja la profunda crisis sistémica que atraviesa Cuba.

Aguada de Pasajeros, Cienfuegos. 

El silencio de las fábricas y el campo vacío son hoy la postal de un municipio que alguna vez fue motor productivo. El central azucarero Antonio Sánchez, la planta de alcoholes finos y de torula, la fábrica de ron, el cárnico y la Empresa del arroz permanecen paralizados. La imagen es la de un pueblo detenido en el tiempo, donde las máquinas se oxidan y los trabajadores esperan soluciones que no llegan.

La paralización industrial no es nueva, pero ahora parece definitiva. El “canibaleo” de piezas, que en la práctica se traduce en robos tolerados, es hoy una de las formas en que trabajadores y directivos intentan paliar sus economías personales. Muchas de esas partes terminan en el mercado informal, mientras las fábricas quedan desmanteladas de manera irreversible. “Aquí ya no hay resiliencia posible”, comenta un obrero que prefiere no dar su nombre. 

La fuerza laboral, ante la urgencia de sobrevivir, suele buscar otros empleos, aunque no puede asegurarse que toda se haya marchado. Lo cierto es que la pérdida de personal especializado debilita aún más la posibilidad de reinicio de las plantas.

Los campesinos, tradicionalmente el sostén de la economía local, han abandonado la producción. Los atrasos en los pagos —que se acumulan por meses y hasta años—, los precios de compra irrisorios y el costo astronómico de insumos y combustibles han convertido la siembra en una actividad inviable. La falta de electricidad para el riego terminó de sellar el destino de cultivos básicos como frijoles y arroz. “Esta ha sido la peor cosecha de todos los tiempos”, asegura un productor.

Los trabajadores que dependían de estas industrias y del campo se encuentran ahora sin ingresos. El ofrecimiento oficial es limitado: hacer carbón o recoger basura. 

- El primero, un trabajo durísimo que exige gran resistencia física, aunque no necesariamente mal pagado. 

- El segundo, menos exigente, pero con salarios de hambre. 

“Ni el carbón ni la basura son salida para todos”, dice un vecino. “Unos no tienen fuerzas para el monte, otros no pueden vivir con lo que pagan”.

Lo que ocurre en Aguada de Pasajeros es un botín de muestra de la crisis nacional. La combinación de industrias paralizadas, agricultura colapsada y empleos precarios se repite en distintos municipios de Cuba. La percepción popular es clara: “se avecina lo nunca visto”.