Artículos / Opinión
Ricardo López Göttig

Los divorcios de la Unión Cívica Radical

Por Ricardo López Göttig
Twitter: @lopezgottig
31 de agosto de 2006
 

Una vez más, la Unión Cívica Radical parece estar al borde de una ruptura. Este partido, sin embargo, tiene esta característica desde sus mismos comienzos, en 1891. En 1889 se formó la Unión Cívica de la Juventud, un movimiento cívico que se opuso al unicato del entonces presidente Juárez Celman y que comenzó por el llamado del joven Francisco Barroetaveña, tras un artículo crítico a los "incondicionales" en las páginas de La Nación. A esta convocatoria se sumaron figuras notables de la política decimonónica: Bartolomé Mitre, Bernardo de Irigoyen, Vicente Fidel López, entre otros. Debido a que se había superado el carácter generacional del movimiento opositor, luego se llamó simplemente Unión Cívica. Tras la renuncia del presidente Juárez Celman después de la revolución del Parque, la Unión Cívica se constituyó como partido. El general Mitre era el candidato presidencial, acompañado por Bernardo de Irigoyen en el binomio para el sexenio 1892-1898. Pero el Acuerdo que Mitre celebró con el general Julio Roca para concurrir con una fórmula conjunta con el Partido Autonomista Nacional, llevó a que un sector de la Unión Cívica se escindiera, en 1891, formando la Unión Cívica Radical. La mayoría de los miembros de la Unión Cívica, por su lado, siguieron al general Mitre en la Unión Cívica Nacional, partido que existió hasta 1902.

La UCR concurrió a los comicios presidenciales de 1892, sin mayor resonancia. Pero en 1894 y 1895 obtuvo representaciones parlamentarias por la Provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, una bancada presidida por Francisco Barroetaveña, en tanto que en el Senado estaba representado por Bernardo de Irigoyen y Leandro Alem. La Unión Cívica Radical representaba el ideario liberal clásico: la limitación al poder, la vigencia de la Constitución, la independencia del Congreso frente al Poder Ejecutivo, el respeto al federalismo y las autonomías municipales, el librecambio y la libertad en educación. Pero en 1896 se suicidó Leandro Alem, con lo que la figura de su sobrino Hipólito Yrigoyen -un antiguo jefe de policía, que fue diputado nacional del PAN en los años ochenta- adquirió relevancia en el seno del radicalismo bonaerense. Cuando la UCR comenzó a tratar una alianza con la UCN con vista a los comicios presidenciales de 1898 para enfrentar a la candidatura de Julio Roca, fue Hipólito Yrigoyen quien desoyó el mandato del Comité Nacional del partido, provocando la primera ruptura de la UCR.

Quienes continuaron bajo el liderazgo de Bernardo de Irigoyen y Francisco Barroetaveña, se congregaron bajo el rótulo de Unión Cívica Radical coalicionista, en tanto que los seguidores de Hipólito Yrigoyen se denominaron "intransigentes". El radicalismo coalicionista, en 1902, formó los Partidos Unidos con la Unión Provincial, que era la expresión bonaerense del PAN. En 1907, los Partidos Unidos cambiarán su nombre por el de Partido Conservador.

La Unión Cívica Radical tuvo otros divorcios, pequeños pero no menos significativos: el radicalismo principista de Laurencena, en la provincia de Entre Ríos; el radicalismo bloquista en San Juan, con los hermanos Cantoni, antecedente del Partido Bloquista; el menchaquismo en Santa Fe y el lencinismo en Mendoza, por mencionar sólo algunas expresiones provinciales. Algunos de estas escisiones luego apoyaron a la Unión Cívica Radical Antipersonalista, nacida en 1925 y que se extinguió en 1943, y de la cual salieron dos presidentes de la República: Agustín P. Justo y Roberto Ortiz.

Los radicales K tienen un antecedente en los orígenes del peronismo: la Junta Reorganizadora de la Unión Cívica Radical, uno de los pilares de la candidatura del coronel Juan Domingo Perón en 1946, junto al Partido Laborista, y que le aportaron dos figuras relevantes en esos años: Hortensio Quijano, vicepresidente de la Nación, y el diputado John William Cooke. Más conocida es la historia del último divorcio, entre radicales del Pueblo (Ricardo Balbín) e intransigentes (Arturo Frondizi).

La historia del radicalismo es un escenario de grandes y pequeños divorcios, que llevó a que sus distintas ramas se entrelazaran con la genealogía de varios partidos históricos de la política argentina.

Ricardo López Göttig es Doctor en Historia, Investigador de la Fundación Friedrich A. von Hayek y Director del Instituto Liberal Democrático de CADAL. Es autor de "Los fundadores de la República".

 
Acerca del autor
Ricardo López Göttig
Ricardo López Göttig
Doctor en Historia (PhD), Universidad Karlova de Praga y egresado de la carrera de Historia en la Universidad de Belgrano. Es profesor en la Universidad ORT, Uruguay. Entre sus publicaciones se destacan: “Los fundadores de la República”, "El debate parlamentario sobre la reforma electoral de 1902”, “Borges a Peronismus”, “La cuestión religiosa en la Convención Constituyente de 1853”, “El socialismo librecambista en el Congreso argentino entre 1912 y 1914”, “El legislador, la comunidad y la libertad individual”, y “El Bicentenario y la evolución de las instituciones republicanas”.
Twitter: @lopezgottig