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Patricio Navia

Mis razones para decir que no (XI): Políticos desempleados para la Constituyente

(El Líbero) La composición más probable de la Convención Constituyente de Chile será la de políticos derrotados en elecciones recientes que ven una oportunidad de volver a las pistas, jóvenes que buscan hacer carrera en sus partidos y una puñada de ciudadanos no civiles que tengan los recursos suficientes para poder hacer campaña y lograr hacerse conocidos en un corto periodo de tiempo

Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
13 de marzo de 2020
 
Mis razones para decir que no (XI): Políticos desempleados para la Constituyente

(El Líbero) En caso de que gane el Apruebo en el plebiscito del 26 de abril, la composición más probable de la Convención Constituyente será una mezcla de caras conocidas de la política actualmente retiradas, figuras emergentes que buscan entrar al club de políticos profesionales y una minoría de ciudadanos sin vinculación partidista que sean lo suficientemente afortunados —o que hayan tenido recursos para hacerse conocidos en los meses de campaña. Porque lo único peor que entregarle la potestad de redactar la nueva constitución a la clase política actual es dársela a políticos suplentes, lo más razonable para aquellos interesados en promover el bienestar y la estabilidad del país es votar Rechazo en el plebiscito del 26 de abril.

La hoja de ruta constitucional establece que la elección de la Convención Constituyente se realizaría junto a las elecciones para gobernadores, alcaldes y concejales el 25 de octubre. Resulta inconveniente asociar una elección tan trascendental como la de una Convención Constituyente a una contienda que estará marcada por preocupaciones regionales y locales. Además, la elección de gobernadores, alcaldes y concejales ya presenta el complejo desafío de que el número de candidatos será demasiado alto. En casi todas las comunas habrá más de 50 candidatos para esos cargos. La decisión de mezclar las elecciones locales y regionales con la de la Convención Constituyente pone a prueba la capacidad de reclutamiento de candidatos por parte de los partidos políticos y de los movimientos que decidan participar en la contienda.

Como los miembros de la Convención Constituyente —en caso de que gane la opción de una convención 100% electa— no podrán ser candidatos a cargos de elección popular en la contienda de 2021, todos los legisladores que aspiren a mantener sus carreras en el Congreso a partir de marzo de 2022 tendrán buenas razones para no ser candidatos en la elección de los miembros de la Constituyente en octubre de 2020.

En cambio, aquellos legisladores que están pensando en retirarse, o los candidatos que fueron derrotados en las elecciones de 2017 y que ven difícil la posibilidad de entrar al Congreso en la contienda de 2021, seriamente considerarán la posibilidad de mantenerse vigentes buscando un escaño en la convención constituyente.  Eso hará que los candidatos para esa convención sean políticos que no quieran o tengan pocas posibilidades de ser regidos por los preceptos que establezca la convención constituyente en la nueva constitución. Naturalmente, alguien que va a vivir en la casa que se está construyendo va a estar mucho más preocupado de que la casa se construya bien que alguien que está a punto de retirarse del rubro de la construcción o alguien que está fuera del rubro porque perdió las últimas licitaciones.

Ya que la legítima ambición personal a tener una carrera política larga y fructífera genera incentivos para que los legisladores experimentados prefieran mantenerse en el Congreso que renunciar para ser candidatos a la Convención Constituyente, la composición de una convención 100% electa será decepcionante para que aquellos que, voluntariamente, creen que Chile podrá convocar a un notable grupo de hombres y mujeres desinteresados, capacitados, ilustrados y razonables que se abocarán, durante el periodo de un año, a redactar una nueva carta fundamental.

La celebrada convención estadounidense que redactó la constitución en 1787 estaba compuesta de 73 delegados, pero solo 55 se hicieron presentes en Filadelfia. Si bien entre sus miembros hubo notables intelectuales y hábiles negociadores como Alexander Hamilton, James Madison, Edmund Randolph y Robert Morris, la mayoría de sus miembros no pasaron a la posteridad. De hecho, el gran mérito de esos ilustrados líderes fue convencer a sus pares menos visionarios de lograr acuerdos que permitieran la consolidación de la república. Con todo, pasaron varias décadas desde el momento en que la constitución estadounidense fue redactada en 1787 hasta que Estados Unidos logró consolidarse como una república estable y poderosa.

En el caso de la forma en que está diseñada la Convención Constituyente electa (o incluso la convención mixta), parece poco probable que la membresía de la Constitución logre atraer una combinación virtuosa de líderes ambiciosos y preparados y políticos experimentados y sabios. En cambio, la composición más probable de la Convención Constituyente será la de políticos derrotados en elecciones recientes que ven una oportunidad de volver a las pistas, jóvenes que buscan hacer carrera en sus partidos y una puñada de ciudadanos no civiles que tengan los recursos suficientes para poder hacer campaña y lograr hacerse conocidos en un corto periodo de tiempo mientras compiten en una cancha repleta de candidatos a gobernadores regionales, alcaldes y concejales municipales. Sabiendo de antemano cómo funcionará el proceso y el tipo de miembros que tendrá la convención constituyente, la opción más razonable es votar Rechazo en el plebiscito de abril.

Fuente: El Líbero (Santiago, Chile)

 
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
Twitter: @patricionavia