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Carlos Fara

Precalentamiento

(7 Miradas) No debe olvidarse todo el aprendizaje acumulado de experiencias de Alberto en 30 años. Obviamente la más significativa fue la de jefe de gabinete de Néstor (y unos pocos meses de Cristina), a lo que se deben sumar los roles importantes que cumplió con Massa y Randazzo, pero ya como opositor. Todo eso probablemente desemboque en un personaje celoso de su poder y su autonomía.

Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
20 de noviembre de 2019
 
Alberto Fernández

(7 Miradas) Los jugadores están en el vestuario. Aunque no se sabe cómo va a formar el equipo salga finalmente a la cancha, ya está ampliamente difundida la lista de los 23 que integran la delegación. El DT está terminando de afinar los últimos detalles. Quedan 3 semanas para la jura.

A medida que fue pasando el tiempo, hubo cada vez menos espacio para las grandes sorpresas. Alberto se está definiendo con los criterios que comentamos en esta columna el 19 de septiembre (“El gabinete del Dr. Fernández”). En ese momento señalamos 6 criterios que creíamos iban a definir el primer equipo:

Con sus más y con sus menos, esto es lo que está surgiendo con figuras como Arroyo, Katopodis, Bielsa, Cafiero, Béliz, Gorgal, Trotta, Kulfas, De Pedro (al menos de lo que suena a confirmado). Ninguno de ellos es una figura con peso político propio para poder desestabilizar el esquema por sí mismo. Tampoco hay mediáticos irrefrenables, ni “enfants terribles”. Luego habrá algunos personajes que no son una renovación, pero que traen consigo la ventaja de la experiencia de muchas batallas: Solá y Nielsen, por ejemplo.

Néstor decía que no quería “filo kirchneristas” en su gabinete, es decir, gente que esté pero que se considere autónoma. El manual exige que haya compromiso total, no cuentapropistas que piensen más en su carrera personal que en la entrega al equipo.

Para algunos el gabinete puede oler a poco, pero es lo que siempre sucede cuando se pretende hacer una renovación, de estilo y generacional: más de uno generará el interrogante de si estará a la altura del cargo.

Lo cierto es que salvo excepciones –como Solá que es un cuadro político con larga trayectoria pero que no tiene relación pública conocida con las relaciones exteriores- lo que se conoce hasta ahora son figuras bastante vinculadas con los temas que se le asignan. Esto también tiene que ver que otra lógica nestorista: la política la hace el presidente, no “los técnicos”, es decir, los especialistas en las diversas temáticas que serán ministros, secretarios y subsecretarios. Por supuesto que siempre habrá excepciones y matices.

No debe olvidarse todo el aprendizaje acumulado de experiencias de Alberto en 30 años. Obviamente la más significativa fue la de jefe de gabinete de Néstor (y unos pocos meses de Cristina), a lo que se deben sumar los roles importantes que cumplió con Massa y Randazzo, pero ya como opositor. Todo eso probablemente desemboque en un personaje celoso de su poder y su autonomía. Eso seguramente traerá algunos conflictos con Cristina y sus leales, pero esa es la contraparte de que no será un títere. De nadie. Tampoco de los gobernadores que están formando una liga albertista.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)

 
Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
Twitter: @carlosfara