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Carlos Fara

Democracia bajo presión

(7 Miradas) La sociedad siente una creciente sensación de incertidumbre. Frente a dicho sentimiento, estima que los líderes políticos no están preparados para los desafíos que enfrentan. En función de eso los ciudadanos se sienten víctimas y buscan un culpable. Este es más o menos simplificadamente el círculo vicioso que describió el especialista sueco Torbjörn Sjöström.

Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
13 de noviembre de 2019
 
Democracia bajo presión

(7 Miradas) Mientras Argentina se prepara para la llegada de un nuevo gobierno y los conflictos en la región se multiplican, la reunión anual de la Asociación Internacional de Consultores Políticos (IAPC) debatió acerca de si la democracia estaba bajo presión (Democracy under pressure?). La primera conclusión es que la democracia en todos lados tiene problemas. Desde Suecia hasta Argentina. Veamos algunas cuestiones destacadas luego de 3 días de debates entre Passau (Alemania) y Viena (Austria).

Veamos por ejemplo el caso de Suecia, donde se la gente tiene uno de los más altos niveles de vida en el mundo. La mayoría cree que va a estar peor en el futuro y no confían en sus líderes, pero el 67 % cree en los medios. La sociedad siente una creciente sensación de incertidumbre. Frente a dicho sentimiento, estima que los líderes políticos no están preparados para los desafíos que enfrentan. En función de eso los ciudadanos se sienten víctimas y buscan un culpable. Este es más o menos simplificadamente el círculo vicioso que describió el especialista sueco Torbjörn Sjöström. Las reflexiones que uno se puede hacer desde esta parte del mundo es: si los más desarrollados están atravesando ese problema, a) el bienestar material puede atenuar ciertos conflictos, pero hay algo más estructural que pone en jaque a un invento del siglo XVIII, y b) dichos déficits obviamente tensionan mucho más la situación cuando la satisfacción material mínima no está garantizada para la gran mayoría de sus habitantes, como ocurre hoy en la Argentina.

Segundo punto: puede volver a ganar Trump en EE.UU.? Sí, pero… No sabe aún cómo va a reaccionar la opinión pública frente al impeachment –ahora que el proceso empieza una fase de alta instalación- y si la guerra comercial con China no puede ser un boomerang contra el presidente, ya que uno de los principales afectados están siendo los farmers, núcleo de su electorado. Véanse algunos datos que desgranó Doc Schweitzer:

En donde ganó Trump en 2016 (elección presidencial), en 2018 (elección de medio término) ganaron los demócratas;

Los demócratas hicieron la mejor elección desde 1946;

2018 fue la elección de mayor participación en un comicio de medio término desde 1914;

Cada año se suman al universo electoral 4 millones más de votantes;

Los millennials hoy son el 36 % de la población, más que los baby boomers (que además son cada vez menos);

Estos millennials están a favor de una serie de posiciones sobre temas polémicos (aborto, matrimonio igualitario) que contradice las posiciones de Trump;

A favor de los demócratas se están registrando los más jóvenes, con diversidad racial, la “New America”;

A favor de Trump se están registrando los segmentos más religiosos (como los amish).

Conclusión: ojo con la demografía, porque puede traer algunas sorpresas.

Finalmente fue muy interesante la exposición de Gerda Füricht-Fiegl sobre ciertas conclusiones que se desprenden de la diferencia en la Unión Europea entre las elecciones nacionales y las del Parlamento Europeo:

Pese a todos los problemas por los que atraviesa el bloque político – económico existe un alto grado de optimismo en el futuro en UE;

La problema de la inmigración es el principal interés, aunque va bajando;

Crece la preocupación por el cambio climático;

Existen riesgos sobre dos issues: el pobre manejo del tema inmigración y el terrorismo, además de la polución;

Se registra una visión parecida en todos los países, pero la diferencia es sobre cómo manejar dichos temas;

Un punto importante es que los electorados exigen soluciones sobre cosas que la UE tiene una competencia limitada para resolver;

En general, a las sociedades les interesan más las elecciones nacionales que las europeas;

Las campañas para la UE tienen menos presupuesto, menos profesionalismo, duran menos y reciben menor cobertura en los medios;

Y quizá la cuestión más importante: los medios pierden su incidencia en la agenda setting, ya que la gente les presta una atención creciente a los social media. Los medios tradicionales están virando su rol del tradicional “gatekeeper” (el que actúa como portero de la agenda, define sobre lo que se va a hablar) al de “gatewatcher” (siguiendo la selección de noticias que hacen los usuarios de redes sociales según sus propios criterios e intereses, también se los llama “content curator”).

Estos son solo algunos apuntes de lo que se debatió en esos 3 días. Hay mucho más para comentar. La sensación final que tuvimos con algunos colegas fue “Ok. Y entonces qué hacemos? Cómo incidirán todos estos detalles en las formas que hagamos campañas en los próximos cinco años?”. A reflexionar y seguir debatiendo.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)

 
Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
Twitter: @carlosfara