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Carlos Fara

Y se armó la discusión...

(7 Miradas) Lo más interesante quizá no sea el anuncio en sí mismo, sino la oportunidad y las derivaciones políticas. Treinta y cuatro días antes del cierre de presentación de candidaturas abre interrogantes sobre si esta es la fórmula definitiva, o si todavía habrá un segundo renunciamiento de Cristina, corriéndose totalmente del escenario. Y acá empieza lo divertido.

Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
23 de mayo de 2019
 

(7 Miradas) … por culpa de una pollera, como reza el viejo tema de folclore. Cristina lo hizo de vuelta. Sorprendió a propios y extraños. Como cuando eligió a Amado Boudou como candidato a vicepresidente. ¿Saldrá bien? Bueno, eso ya es diferente. Al menos obligó al resto a revisar sus memos estratégicos. Pasados 4 días, el vino tomó oxígeno y ahora se lo puede degustar mejor. Lector: siéntese y disfrute unos minutos.

Por qué lo hizo?

  1. Le trata de dar argumentos a Alberto sobre que ella efectivamente cambió: ya no es el centro del universo, está más reflexiva y autocrítica, y menos soberbia.
  2. Da un supuesto gesto de apertura y unidad conteniendo a un ex (¿) crítico. Por estilo, él sería un puente de paz hacia empresarios y el sector externo, no teniendo ya que negociar con ella gobernadores, intendentes, empresarios y sindicalistas. El clima de convivencia entonces sería de distensión.
  3. Supuestamente le quitaría al gobierno la posibilidad de polarizar con ella, quitándose del medio, y pudiendo captar votos independientes al no ser ella la manzana de la discordia.
  4. De este modo no está obligada a ir al debate presidencial, lo que la obligaría a estar de igual a igual con Macri y los otros candidatos.
  5. Gane quien gane la elección, el 10 de diciembre se la verá en figurillas para salir de la alta inflación, la recesión, la reprogramación de los pagos al FMI, etc. etc. Eso la obligaría a ella a enfrentar un desgastante día a día, en el cual no primarán las buenas noticias. Ahora semejante carga quedaría en manos de Alberto, y así Cristina se reserva el lugar de garante ideológica y política.
  6. Luego, algunos aducen otras razones como un eventual indulto por las causas judiciales, si llegan al poder, demorando o anulando todos los trámites pendientes.

Vale aclararlo (antes de que más de un/a lector/a se ponga inquieto/a) que los puntos 1, 2 y 3 quedan ad referéndum del gran juez: el electorado. Si los targets relevantes no creen que ella se corre, sino que esto será “Cámpora – Perón”, todas las eventuales consecuencias electorales positivas se diluyen. Si bien Cristina ha demostrado ser muy astuta en lo político y comunicacional, vale decir que en materia electoral no ha sido tan brillante: las candidaturas de Aníbal y Zanini son la mejor muestra.

Lo más interesante quizá no sea el anuncio en sí mismo, sino la oportunidad y las derivaciones políticas. Treinta y cuatro días antes del cierre de presentación de candidaturas abre interrogantes sobre si esta es la fórmula definitiva, o si todavía habrá un segundo renunciamiento de Cristina, corriéndose totalmente del escenario. Y acá empieza lo divertido.

Teléfono urgente para Alternativa Federal (AF) y Lavagna, quienes deben mover rápido las fichas si quieren ser realmente competitivos y obligar a que se produzca un balotaje (donde idealmente ellos fuesen uno de los 2 protagonistas). Dado que hasta el momento en que se escriben estas líneas 10 sobre 16 gobernadores peronistas dieron su beneplácito a los Fernández, AF puede quedar raquítica, y eso sacarle potencia para seducir a la mayoría de votantes No-No (no me gusta lo que está haciendo Macri, pero no quiero que vuelva Cristina). Si Lavagna no se suma, entonces el escenario será de 4 actores, favoreciendo al gobierno al asegurarle un lugar en la segunda vuelta… siempre y cuando Alberto y Cristina no ganen en primera. Y aquí aparece el personaje más difícil de predecir de la política argentina: Sergio Massa.

Empecemos por recordar que Massa en 2013 engañó a Cristina, haciéndole creer que no iba a presentarse por fuera del Frente para la Victoria. El resultado ya se sabe. En 2015 estuvo a punto de no presentarse para presidente. Y logró ser el tercero más votado de la historia argentina. Es duro de matar y recién tiene 47 años, cuando los presidentes en esta etapa democrática no llegan antes de los 53 años. Por estas horas él está en condiciones de definir quién será el próximo presidente. En política el tamaño no siempre importa, sino ser la pieza estratégica bien ubicada para ser el fiel de la balanza.

Cuáles son sus opciones?

Opción 1: quedarse en AF y disputar una interna (contra el que sea). Buena posibilidad de ganar, incluso contra Lavagna, ya que no hay mucha diferencia en intención de voto entre ambos, y luego afectan los armados territoriales y la funcionalidad hacia otros actores. Así se benefician AF y el gobierno. Obviamente se perjudican los Fernández.

Opción 2: irse con los Fernández. Ahí se abre una complejidad grande por la variedad de opciones.

  1. competir en una primaria con Alberto (poco aconsejable contra la marca CFK);
  2. exigir el premio mayor: la candidatura a presidente, o el segundo renunciamiento de Cristina, siendo candidato a vice;
  3. ir de candidato a gobernador por la PBA (Massa es un devoto creyente de la maldición de Ugarte, hasta ahora ningún gobernador bonaerense llegó a la presidencia, además que nada le garantiza ganarle a Vidal, la mejor imagen de la Argentina, pese a todo);
  4. ser primer candidato a diputado nacional por la PBA: entra seguro y ubica a sus fieles en la lista; el punto es que depende del arrastre de boleta de los Fernández, con escaso protagonismo y libertad de acción;
  5. seguir haciendo política sin cargo (le puede complicar el futuro, pero hasta acá llegó sin una banca) “cobrando” políticamente con lugares en todas las listas habidas y por haber (será una paritaria interminable con uno de los mejores negociadores que tiene la política argentina).

Decida lo que decida, Massa no va a mover fichas rápido. Siempre va a dejar puertas abiertas para lo impensable. Pero claro: la tentación será tan grande, que puede inducirlo a error.

Final: todos estos comentarios se hacen con los hilos que puede avizorar este servidor. Pero en la política hay múltiples hilos invisibles…

Fuente: 7 Miradas (Buenos Argentina)

 
Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
Twitter: @carlosfara