18.1.2019
 
Artículos / Opinión
Haroldo Dilla Alfonso
Los twitteres malhadados de Díaz Canel
Por Haroldo Dilla Alfonso
Twitter: @haroldodilla
31 de diciembre de 2018
La desafortunada grosería de Díaz Canel refleja una posición excluyente y antinacional que parece seguir bajo su frágil mandato y que ha penalizado a los emigrados con los peores epítetos. Recordemos los pogromos de Mariel y aquellos encendidos discursos de Fidel Castro llamando antisociales y anticubanos a los que se iban.
 

La advertencia de que los niños no deben jugar con artefactos peligrosos hay que decírsela al oído al presidente cubano Miguel Díaz Canel respecto al uso del twitter. A cada rato se equivoca, como cuando en medio de una crisis de abastecimiento de pan escribió, pletórico de vocación bíblica, que “no solo de pan vive el hombre”. Ahora lo leímos afirmando que “no faltan los mal nacidos por error en Cuba, que pueden ser peores que el enemigo que la ataca”.

Claro que en momentos de ira cualquiera puede decir cosas así. También lo pueden decir quienes han sido expropiados de sus derechos, impedidos de viajar al país en que nacieron, encarcelados sin debidos procesos, separados de sus familias, etc. Y cada cual lo diría con sus razones, pero con destinatarios diferentes. En este último caso en referencia al clan Castro y a toda la clase política postrevolucionaria, Díaz Canel incluido. Pero reconozcamos que hay una diferencia entre lo que diga un colérico parroquiano de El Versalles o un activista detenido sin causa legal, y lo que diga un presidente. El oficio de este último exige altura moral y política, ecuanimidad, y un mínimo de elegancia pública que este delfín tedioso al servicio del Clan Castro parece no poder asumir.

Díaz Canel no distingue respecto a la locación de los “mal nacidos”. Pero estoy seguro que incluye a muchos emigrados. En este sentido la desafortunada grosería de Díaz Canel refleja una posición excluyente y antinacional que parece seguir bajo su frágil mandato y que ha penalizado a los emigrados con los peores epítetos. Recordemos los pogromos de Mariel y aquellos encendidos discursos de Fidel Castro llamando antisociales y anticubanos a los que se iban. O, treinta años después al desaseado ex canciller Felipe Pérez Roque hablando de ex cubanos. Y siempre se les ha negado los derechos ciudadanos básicos, incluyendo el más básico: viajar a y vivir en el país de origen sin pedir autorización ni correr el riesgo de la deportación.

Son estos derechos los que la nueva constitución sigue negando. Sigue sin mirar a los cientos de miles de cubanos que trabajan y viven fuera de las fronteras nacionales, y sosteniendo con sus remesas monetarias, de alimentos y medicinas, a la población decreciente que queda en la isla. A quienes, en cualquier circunstancia, son tan cubanos como los compatriotas que están dentro.

Y es por eso que no hay otro voto patriótico y decente que no sea NO. Por esto, y porque la nueva constitución no nos permite cambiar al presidente, en voto directo y elecciones competitivas. Para tratar de tener un presidente que entienda la complejidad de nuestra sociedad plural y transnacional. En resumen, ¡VOTAR NO!

Twitter: @haroldodilla