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Patricio Navia
¿El retorno del pinochetismo?
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
28 de diciembre de 2018
(El Líbero) Los políticos que se identifican con Pinochet y su legado son voces marginales que no representan a la derecha en Chile hoy y que, felizmente, tampoco representan el sentir de esa gran mayoría de chilenos que quieren una mejor democracia y no un regreso a un pasado de dolor y división.
 

(El Líbero) Los pocos nostálgicos de la dictadura que sobreviven en la derecha chilena no tienen el peso suficiente para hacer que ese sector vuelva a abrazar los principios autoritarios que lo caracterizaron en dictadura. Aunque algunos en la izquierda quisieran volver a competir electoralmente contra el pinochetismo, la derecha chilena está bastante más comprometida con la democracia hoy que varios de los partidos que en su momento fueron perseguidos por la dictadura militar chilena.

El tiempo nunca pasa en vano. La dictadura militar terminó hace 29 años. Hace 20 años Pinochet fue detenido en Londres y hace 12 años falleció. Aunque todavía quedan resabios del periodo autoritario en Chile, nuestro país tiene una democracia saludable y estable. El legado de la dictadura militar sigue presente en el modelo económico, pero eso se debe a que la mayoría de los chilenos apoya el modelo de una economía abierta y está a favor del libre mercado. La Constitución que rige la democracia fue promulgada por Pinochet, pero ha sido reformada en varias ocasiones y ahora es incuestionablemente democrática. Los temas que producen debate constitucional son propios de cualquier democracia, como la formación del Tribunal Constitucional o la capacidad del Estado para participar de la actividad económica.

Aunque el tiempo pase, hay algunos que no renuncian a aferrarse del pasado. En la derecha, hay voces marginales que insisten en recordar lo bueno de la dictadura y son incapaces de reconocer todo lo malo. Pero esas voces marginales no hablan ni por el gobierno del Presidente Piñera ni por la mayoría de los partidos oficialistas. La derecha ha dado muestras más que suficientes de su vocación y compromiso democrático, especialmente desde la llegada de Piñera al poder en marzo de 2010. Seguir acusando a la derecha de hoy por los errores, pecados y omisiones de la derecha en dictadura no es solo injustificado, sino que, a estas alturas, suena más bien a disco rayado.

En la izquierda también hay voces que siguen aferradas al pasado. Algunos, comprensiblemente, no pueden superar los traumas y dolores de las violaciones a los derechos humanos cometidas en dictadura. Resulta comprensible que, para ellos, especialmente para aquellos que sufrieron la muerte de sus seres queridos -y para los que todavía tienen familiares desaparecidos- el pasado siga causando un dolor irreparable en sus vidas. Pero hay un sector de la izquierda que se aferra al pasado porque recuerda que, en la época en que la derecha se identificaba con la dictadura, resultaba fácil derrotarla en las urnas. La Concertación fue tan exitosa no solo por su sabio, moderado y pragmático manejo económico y político, sino también porque en esos años, buena parte de la derecha seguía atrapada por su pasado militantemente autoritario.

Ahora que la derecha tiene credenciales democráticas, le resulta más difícil a la izquierda ganar las elecciones. Antes, era cosa de competir contra Pinochet para atraer el voto mayoritario de los chilenos. Pero ahora que Pinochet está muerto, algunos en la izquierda se esmeran en revivir los símbolos del pinochetismo para sacar ventajas electorales. En su momento, la izquierda compitió contra el sistema electoral de Pinochet o incluso contra la Constitución de Pinochet. Ahora, algunos buscarán competir contra el Tribunal Constitucional de la Constitución de Pinochet o contra cualquier vestigio de legado autoritario que puedan encontrar. Pero el fantasma de Pinochet asusta mucho menos entre la población.

Incluso cuando hay políticos pintorescos de derecha que salen a alabar el legado autoritario o lloran su nostalgia por la dictadura, la voz razonable de la mayoría de los líderes de Chile Vamos pronto los acalla. Si no fuera porque los propios líderes de izquierda sirven como caja de resonancia de esos elementos marginales de la derecha chilena que se declaran pinochetistas, nadie les prestaría atención.

No es que la derecha esté amenazada por un renacimiento del pinochetismo. Es difícil pensar en un momento de la historia nacional en que la derecha haya sido más democrática, institucional e inclusiva que hoy. La única razón por la que las voces marginales que hacen apología de la dictadura tienen resonancia es porque la izquierda, en su nostalgia por esos días en que resultaba fácil ganar elecciones compitiendo contra Pinochet, añora que vuelva el pinochetismo. Lamentablemente para esa izquierda que no quiere actualizarse y ganar elecciones con propuestas que le hagan sentido a los chilenos hoy, pero afortunadamente para la democracia chilena, el pinochetismo hace rato que está muerto en Chile. Los políticos que se identifican con Pinochet y su legado son voces marginales que no representan a la derecha en Chile hoy y que, felizmente, tampoco representan el sentir de esa gran mayoría de chilenos que quieren una mejor democracia y no un regreso a un pasado de dolor y división.

Fuente: El Líbero (Santiago, Chile)

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
Twitter: @patricionavia