26.3.2019
El portal informativo de
 
Artículos / Opinión
Marcos Novaro
El desempleo sube pero no hay una ola de destrucción del trabajo
Por Marcos Novaro
20 de diciembre de 2018
(TN) Pese al espíritu del déficit cero, el gobierno no ha abandonado su voluntad de asegurarse la supervivencia política. Y desde que se aprobó el presupuesto ha venido adelantando unas cuantas medidas de aliciente al consumo: bonos de fin de año, vía rápida para la revisión de paritarias, etc. Si como parece también logra confirmar el financiamiento de los PPP y acelerar su puesta en marcha, la construcción va a acompañar.
 

(TN) El Indec informó la tasa de desocupación del tercer trimestre, el de julio a septiembre de este año, y no dio tan mal. Después del dato de inflación, 3,2%, y del de pobreza, 33,6%, más el de caída del nivel de actividad, 3,5%, que habían demolido el ánimo del oficialismo, este parece ser el menos malo de la semana, un alivio para encarar la Navidad con no tan mala cara: la comparación se hace entre los meses de más crecimiento del año pasado, y los peores del actual, en los que más se hizo sentir la corrida cambiaria y ya se veía el freno de la obra pública.

Es importante tener en cuenta que el porcentaje de desocupados se mide respecto al número de personas que son Económicamente Activas, la PEA, los que trabajan o quieren trabajar. Y la tasa de actividad viene subiendodesde hace un tiempo: es decir más gente buscó trabajo que en meses anteriores. Así, la PEA pasó de 46,3% un año atrás, (y 46,4% en el trimestre anterior, el 2do. de este año) a 46,7% ahora.

Uno de los datos más llamativos del informe del Indec es que tres meses atrás la desocupación había sido del 9,6%. ¿Por qué cayó a nueve ahora? Pues porque lo que subió en los últimos meses fue el número de lo que se llama “ocupados y subocupados demandantes”, gente que consigue un trabajo sea formal o informal, parcial o completo, pero siguen buscando otro mejor, porque no están conformes con lo que hacen ni con lo que ganan. Esas dos categorías subieron de 16 a 16,7% y de 7,7 a 8,3%, y vienen subiendo en verdad desde principios de año.

En conclusión: contra lo que sostienen los diagnósticos catastrofistas, no hay nada parecido a una ola de destrucción de empleo. Incluso en medio de la crisis algo de empleo se sigue creando, aunque no es ni de calidad ni mucho menos bien pago. De ahí que más gente trabaje, pero quiera y esté buscando otro trabajo para sumar al que tienen o para reemplazarlo.

¿Será de todos modos este el piso desde el que se pueda empezar a mejorar, o la situación laboral aún va a empeorar? ¿Y será cierto como dice el Gobierno que los empresarios se están cuidando de no despedir porque esperan un pronto repunte, o es que simplemente vinieron aguantando pero en los últimos meses del año se habrían quedado sin margen para seguir haciéndolo, así que lo peor está por venir?

En los cuartos trimestres el Indec casi siempre informa porcentajes más altos de desempleo, por cambios estacionales que esta vez también van a hacerse presentes y complicarán el optimismo oficial. Así que por ese lado no conviene que el Ejecutivo se apronte a festejar. Hay de todos modos algunos motivos para pensar que, por el lado de los servicios y la construcción, las cosas pueden estar yendo no tan mal o al menos no seguir empeorando.

Primero, las empresas y personas que ahorraron en dólares comprándolos al Estado a precios bajos durante los meses pasados, si estiman que el tipo de cambio ya no va a seguir subiendo pueden aprovechar el retraso con que la devaluación se traslada a precios para hacerse de la ganancia que obtuvieron. Antes de que se les escape. Dado que el equipo económico ha tenido éxito en tranquilizar el mercado cambiario desde hace ya un par de meses, algo de esto puede estar sucediendo. Y si esos dólares se vuelcan en ampliaciones y reparaciones, en vacaciones dentro del país u otros gastos que tienen alto impacto en la creación de empleo el fin de este año puede no ser tan malo como se pronosticaba.

Segundo, pese al espíritu del déficit cero, el gobierno no ha abandonado su voluntad de asegurarse la supervivencia política. Y desde que se aprobó el presupuesto ha venido adelantando unas cuantas medidas de aliciente al consumo: bonos de fin de año, vía rápida para la revisión de paritarias, etc. Si como parece también logra confirmar el financiamiento de los PPP y acelerar su puesta en marcha, la construcción va a acompañar. No por casualidad se ha vuelto imposible caminar por Buenos Aires sin tropezarse con una cuadrilla rompiendo veredas, que cualquiera diría, y Rodríguez Larreta seguro sabe, podían tirar como estaban un tiempo más.

Fuente: TN (Buenos Aires, Argentina)

Acerca del autor
Marcos Novaro
Marcos Novaro
Es licenciado en Sociología y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente es director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, del Archivo de Historia Oral de la misma universidad y del Centro de Investigaciones Políticas. Es profesor titular de la materia “Liderazgos, representación y opinión pública” y adjunto regular de la materia “Teoría Política Contemporánea”. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Entre sus libros más recientes se encuentran “Historia de la Argentina 1955/2010” (Editorial Siglo XXI, 2010) e “Historia de la Argentina Contemporánea” (Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2006).