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Marcos Novaro

Todos unidos triunfaremos... o triunfará la impunidad

(TN) Algunos especulan con que la unión del peronismo en dos votaciones es el comienzo del «regreso a las fuentes». Este regreso estaría extendiéndose en sus filas por ausencia de alternativas o por la creencia de que Cristina Kirchner volverá a ser presidenta en 2019.

Por Marcos Novaro
22 de noviembre de 2018
 

(TN) El peronismo se unió en dos votaciones complicadas en las últimas horas. En la elección de representantes para el Consejo de la Magistratura, los diputados que integran prácticamente todas sus tribus olvidaron sus rencillas y tuvieron asistencia perfecta para apoyar una fórmula ganadora: Wado de Pedro y Graciela Camaño, arrebatándole un lugar a Cambiemos. “Volvimos, ¿vieron?”. Y en el Senado todos juntos rechazaron tratar el desafuero de Cristina Kirchner, salvándose de votar en contra porque el oficialismo no consiguió quórum.

En realidad, los que han regresado al redil kirchnerista son pocos y muy poco representativos: Hugo Moyano, Felipe Solá, Alberto Fernández, los miembros del Movimiento Evita que estaban con el inhallable Randazzo y ahora son “solistas”, alguno que otro más. El grueso de los peronistas “moderados” hicieron en estos episodios lo mismo que a principios de año con las tarifas: si les permite controlar algún cargo o candidatura local, votancon el FPV-Unidad Ciudadana. Y si eso les sirve para hacer pasar un mal rato al oficialismo lo hacen además con entusiasmo, con las dos manos.

Schiaretti necesita desalentar al kirchnerismo de presentar un candidato propio a la gobernación cordobesa, que podría hacerle perder la elección, encima, a manos de Mario Negri, cuyo lugar en el Consejo de la Magistratura era justo el que estaba en disputa en la votación de la semana pasada. Y cree que muy pocos cordobeses le van a reprochar que de este modo puede que haya contribuido a frenar las investigaciones sobre corrupción en Comodoro Py. De última, va a decir que él mandó a su gente a votar a Graciela Camaño, que es probable que no apañe a los Freiler y Oyarbide que siguen pululando por los juzgados federales. Habrá que ver.

En cuanto a Gerardo Zamora, últimamente hace cambiar de postura a sus legisladores con la velocidad del rayoasí que ya es muy difícil seguirle la pista. Pero dice estar cansado de que el oficialismo le incumpla los acuerdos. El último fue el de un candidato a juez por él promovido que Carrió logró frenar. Inútil que Frigerio le ofrezca sus disculpas por no poder controlar a la líder de la CC. Finalmente, lo que cuenta para él es seguir cubriendo los espacios institucionales de su provincia, no los de la política nacional: de otro modo no hubiera anticipado la fecha de los comicios locales, siguiendo la moda que impusieron las provincias más grandes, como Córdoba. Así que para volver a acordar con él, en el gobierno nacional van a tener que esperar que haya otro premio en disputa que interese a Santiago del Estero, su mundo.

Sumemos a todo esto el gesto compensatorio que están planeando dar los gobernadores peronistas: una nueva reunión de los moderados, es decir casi todos ellos (salvo Alicia Kirchner, Insfrán y Rodríguez Saá), en Entre Ríos, donde se confirmaría que van a presentar una fórmula presidencial propia en 2019. Hay que ver cuántos se suman a los cuatro jinetes que iniciaron la patriada. Pero lo seguro es que Massa sigue en ese juego y es la única carta que el sector tiene para hacer pie en la provincia de Buenos Aires, y Pichetto sigue siendo su principal estratega, y su posición es que cualquier resultado electoral, por malo que sea, es mejor para el futuro del peronismo que volver con Cristina.

La pegunta es, de todos modos, si con sus gestos colaborativos con Unidad Ciudadana y la expresidenta este proyecto renovador no sigue perdiendo credibilidad, si no queda asociado a la defensa corporativa de la corrupción, perdiendo entonces la posibilidad de recoger adhesiones entre los decepcionados con Cambiemos. Graciela Camaño votó en su momento la ley del arrepentido, Wado de Pedro dice que hay que derogarla porque es una aberración pensada para perseguir opositores. ¿Cuál es el mensaje que el peronismo no kirchnerista nos está dando, que lo que suceda con esa ley y las investigaciones que hace posible no le importan, que cambió de idea, o que va y viene porque total nadie o muy pocos registran de qué trata este asunto?

Fuente: TN (Buenos Aires, Argentina)

 
Acerca del autor
Marcos Novaro
Marcos Novaro
Es licenciado en Sociología y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente es director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, del Archivo de Historia Oral de la misma universidad y del Centro de Investigaciones Políticas. Es profesor titular de la materia “Liderazgos, representación y opinión pública” y adjunto regular de la materia “Teoría Política Contemporánea”. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Entre sus libros más recientes se encuentran “Historia de la Argentina 1955/2010” (Editorial Siglo XXI, 2010) e “Historia de la Argentina Contemporánea” (Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2006).