12.12.2018
 
Artículos / Opinión
Patricio Navia
Carabineros no da el ancho en la Araucanía
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
20 de noviembre de 2018
(El Líbero) El escándalo constituye un serio revés para el plan de paz del gobierno de Piñera. Ahora éste deberá recuperar confianzas con las comunidades mapuche, algo difícil de conseguir si tienen fundadas quejas sobre el accionar de Carabineros y, además, dudan de la imparcialidad del gobierno. La muerte de Catrillanca ha derrumbado lo que se había construido en el plan de paz.
 

(El Líbero) Es triste decirlo, pero Carabineros no da el ancho en La Araucanía. Después del vergonzoso escándalo de Operación Huracán en 2017, la revelación de que oficiales de carabineros destruyeron evidencia relacionada con la muerte del comunero Camilo Catrillanca la semana pasada golpea fuertemente la credibilidad de una de las instituciones clave en Chile. Si la gente duda de la imparcialidad de Carabineros, resulta imposible que la principal fuerza policial ayude a garantizar el estado de derecho. En tanto no demuestre ser “del débil, el protector”, será imposible comenzar a construir la paz en La Araucanía y seguir garantizándola en el resto del país.

A casi una semana de ocurridos los hechos que desencadenaron en la muerte de Camilo Catrillanca, todavía hay muchas interrogantes sin contestar. No sabemos si el mapuche participó en el robo de automóviles que desató la persecución policíaca. Tampoco si al entrar en la comunidad mapuche, los carabineros que llegaron primero al lugar fueron atacados. Pero sí sabemos que Catrillanca murió de un balazo en la cabeza, que no estaba armado y que las fuerzas policiales que estaban ahí —entre los que estaba el que disparó el arma de fuego—destruyeron valiosa evidencia. Al eliminar la grabación que podía ayudar a aclarar los hechos, los carabineros se convirtieron en delincuentes y, potencialmente, criminales. Con todo, todavía no sabemos quién mató a Catrillanca ni por qué.

Ahora bien, aunque la investigación de la fiscalía debe proceder y es de esperar logre aclarar los hechos, la muerte de Catrillanca tendrá ramificaciones importantes para la política nacional. La decisión del gobierno —liderado por el ministro del Interior Andrés Chadwick y por el intendente de La Araucanía Luis Mayol— de salir en apoyo y defensa de los carabineros ahora parece haber sido apresurada. Sabiendo que la institución tiene un mal historial en la región —especialmente después de que quedara en evidencia su falta de profesionalismo en lo relacionado con la Operación Huracán—, el gobierno optó por creer a pies juntillas su versión inicial. La falta de controles internos en Carabineros y la falla en la línea de mando hizo que las autoridades entregaran información abiertamente falsa al gobierno. A medida que fueron pasando los días, se fueron esclareciendo los hechos hasta el punto de que La Moneda terminó por ordenar la baja de varios policías involucrados y de sus autoridades inmediatamente superiores.

Si bien eso es una buena señal, el accionar de Carabineros alimenta las dudas de muchos respecto a lo que realmente pasa en La Araucanía. Muchos críticos del gobierno insisten en que hay una política de acoso y persecución a los grupos activistas de los derechos mapuche. El gobierno lo niega, pero su forma de actuar —y la rapidez con la que el gobierno salió a defender a una institución que ya estaba en capilla de credibilidad por escándalos de corrupción y por la fallida operación Huracán— dan municiones a los críticos que dicen que el Estado de Chile combate al pueblo mapuche. En su versión más simple y cruda, la muerte de un comunero mapuche que estaba desarmado a manos de un grupo de carabineros parece evidencia a favor del alegato de la causa mapuche.

El escándalo constituye un serio revés para el plan de paz del gobierno de Piñera. Ahora éste deberá recuperar confianzas con las comunidades mapuche, algo difícil de conseguir si tienen fundadas quejas sobre el accionar de Carabineros y, además, dudan de la imparcialidad del gobierno. La muerte de Catrillanca ha derrumbado lo que se había construido en el plan de paz.

De poco sirve recordar que los gobiernos anteriores no hicieron su tarea o la hicieron tan mal que la situación empeoró. Muchos chilenos que votaron por sacar a la centroizquierda del poder lo hicieron motivados por el mal desempeño en materia de seguridad y combate a la delincuencia del gobierno de Bachelet. Pero, por eso mismo, este gobierno no puede cometer el mismo error. El primer paso para avanzar en garantizar la seguridad y el orden público es que Carabineros se gane el respeto de la gente. Si los chilenos dudan de su integridad o si hay razones suficientes para pensar que la institución no da el ancho en las tareas que le toca realizar, no se va a poder avanzar en el plan de paz , pero tampoco se va a poder avanzar en garantizar el orden y la seguridad para todas las familias chilenas en el resto del país.

La lamentable muerte de Camilo Catrillanca el miércoles pasado es un golpe duro al Plan Araucanía. Pero es un golpe más duro a la credibilidad de Carabineros como institución de la república.

Fuente: El Líbero (Santiago, Chile)

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Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
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