13.12.2018
 
Artículos / Opinión
Marcos Novaro
Un presupuesto que fue un parto, ¿Es para festejar?
Por Marcos Novaro
14 de noviembre de 2018
(TN) Las negociaciones entre Frigerio y Pichetto por el apoyo a la Ley de leyes desgastaron a ambos. ¿Habrá nuevas «fugas» en el Peronismo Federal?
 

(TN) Si no hay más sorpresas de último momento, se aprobará en la sesión de hoy miércoles el Presupuesto Nacional para 2019. Aunque sorpresas y manganetas hubo de todo tipo y hasta hace pocas horas, así que no hay que descartar que haya algunas más. ¿Más senadores anunciarán el abandono de la bancada de Miguel Ángel Pichetto, están simplemente esperando para lograr el máximo impacto escénico?, ¿alguno de los que se cuentan como votos seguros a favor querrá cobrar algo más por su colaboración, con algún reclamo extra también en medio de la sesión?

Puede pasar, pero si esas expresiones de rebeldía no logran coordinar un número suficiente de voluntades a su favor caerán en saco roto, quedarán aisladas y no tendrán demasiadas consecuencias. Finalmente, el Ejecutivo y los gobernadores peronistas más moderados, de la mano de Pichetto, se saldrán con la suya y tendremos presupuesto de ajuste. ¿Alguien se animará a festejar?

Las negociaciones que debieron tramitar Rogelio Frigerio por el Ejecutivo y Pichetto por el Peronismo Federal los desgastaron a ambos. El primero recibió reproches por haber dado por descontados apoyos que no eran tales, cuando un grupo de gobernadores encabezados por Gildo Insfrán y Gerardo Zamora anunciaron que reclamarían la devolución del Fondo Sojero.

Si Sergio Massa es "ventajita", hay caciques provinciales que parecen "ventajota". Esos mandatarios ya habían negociado compensaciones por el fondo que Mauricio Macri eliminara a través de un decreto. Y los diputados de Santiago del Estero habían colaborado a la media sanción del proyecto de presupuesto en la Cámara Baja precisamente debido a esos acuerdos. Tanto ellos como su gobernador saben también que les conviene se apruebe la norma propuesta, porque van a recibir bastantes más recursos que si ella fracasa y el año próximo se ejecuta el gasto con el presupuesto del 2018.

Pero no hay argumento que convenza a quienes están acostumbrados a recibir de todas las ventanillas y dar lo mínimo a cambio, o si pueden, no dar nada de nada.

Zamora no se sabe si es peronista o radical, si es un opositor duro o uno moderado y colaborativo, ni siquiera si sigue siendo kirchnerista o en realidad jamás lo fue. Tampoco se sabe si está de acuerdo o no con un presupuesto de ajuste, porque seguramente está de acuerdo si el recorte lo sufren otros y está dispuesto a llamar a la revuelta popular si le toca a él. Es el summum de la ambigüedad, pero controla su territorio como un sultán y se asegura año a año el dinero que necesita para que siga siendo así. Puede que Frigerio haya sobrevalorado sus palabras de compromiso, pero también puede que no haya forma de evitar su juego a múltiples bandas para sacar beneficios tanto de votar como de rechazar y sentarse pero abstenerse.

El otro que sufrió el karma de lidiar con jefes territoriales muy poco confiables fue Pichetto, que debió tolerar que el senador José Mayans, alfil del formoseño Insfrán, pisoteara su autoridad en la reunión de comisión y frente a los medios, y a continuación rompieran con su bancada los dos integrantes tucumanos, José Alperovich y Beatriz Mirkin. Pero no por diferencias con lo que se estaba discutiendo y se iba a votar, sino para tener una excusa que justificara sacarse la camiseta del PJ y ponerse la de Unidad Ciudadana, de modo de poder competir contra el gobernador Juan Manzur el año que viene.

De nuevo, ni Alperovich, ni Manzur ni Insfrán correrán con un céntimo del desgaste que padeció la bancada del Peronismo Federal, los recursos de que disfrutarán no se verán mermados por su falta de colaboración. Todo el costo lo cubrirá, al menos por ahora, Pichetto, y el Senado, con una mayor fragmentación de la representación. Pero esas son las reglas con que se juega: la cooperación no es premiada, y frecuentemente es más bien castigada. En cambio la especulación y el oportunismo tienen coronita. Mucho desgaste para un presupuesto que recorta el gasto.

Fuente: TN (Buenos Aires, Argentina)

Acerca del autor
Marcos Novaro
Marcos Novaro
Es licenciado en Sociología y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente es director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, del Archivo de Historia Oral de la misma universidad y del Centro de Investigaciones Políticas. Es profesor titular de la materia “Liderazgos, representación y opinión pública” y adjunto regular de la materia “Teoría Política Contemporánea”. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Entre sus libros más recientes se encuentran “Historia de la Argentina 1955/2010” (Editorial Siglo XXI, 2010) e “Historia de la Argentina Contemporánea” (Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2006).
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