12.12.2018
 
Artículos / Opinión
Marcos Novaro
Buscando el mártir que legitime la resistencia
Por Marcos Novaro
25 de octubre de 2018
(TN) Por más que quieran disimular, Maldonado no funcionó. Así que el kirchnerismo y el trotskismo insisten con un método cada vez más peligroso: exponer a voluntarios o desesperados a sueldo para que alguno se convierta en bandera de la resistencia.
 

(TN) Voceros de Unidad Ciudadana y la izquierda revolucionaria han salido a propalar la versión de que el gobierno de la ciudad repartió volquetes con escombros en las inmediaciones del Congreso días antes de la sesión en que se votaría el Presupuesto 2019, invitando a quienes iban a movilizarse ese día a hacerlo a pedrada limpia.

Su razonamiento es que el gobierno de Macri quería deslegitimar la protesta, desalentar a las organizaciones sociales que resisten el ajuste y espantar a todos los demás que también ven con disgusto los recortes de gastos. Y de paso volver a polarizar la escena en la clave “orden vs, caos”. Abrazan esta explicación, incluso, sectores más moderados de la oposición, como algunos miembros del Frente Renovador, que ven con disgusto el protagonismo que siguen teniendo sus pares más virulentos, dejándolos a ellos en una posición incómoda, deslucida. Y sospechan connivencia del gobierno, la mano negra de los servicios de inteligencia y cosas por el estilo.

A estas sospechas, también contribuyeron representantes del cristinismo que practican desde hace tiempo un doble juego al estilo de doctor Jekyll y Mister Hyde. Dr. Filmus hizo declaraciones muy preocupado por los recortes en cultura, investigación y educación, se alarmó en particular por el destino de la orquesta filarmónica y la de ciegos. Y a continuación Mr. Filmus acusó al gobierno de infiltrar la protesta para deslegitimarla y espantar a los millones de argentinos que querían manifestarse, negándoles sus legítimos derechos. Si fuera cierto, el de Macri no sería tan solo un gobierno represivo, sino también antidemocrático. ¿Ofreció alguna evidencia Mr. Filmus? ¿Algún Milani en las inmediaciones del Congreso operando con sus agentes secretos? Nada. Aunque podría haber mencionado la fábula de los volquetes.

Aunque sea cierto que la polarización lo beneficia en alguna medida, ¿no lo beneficiaba mucho más acaso que la sesión se desarrollara en calma?, ¿no hubiera dado así una señal de gobernabilidad mucho más útil para su plan económico, y por tanto también para su futuro político? Es absurdo suponer que alguien del oficialismo podría estar interesado en repetir la escena de diciembre del año pasado cuando se debatió el cambio en la actualización de jubilaciones. Destacar que las instituciones siguen funcionando y él logra hacer aprobar sus proyectos, mostrar a una parte de la oposición colaborando aunque sea solo a medias con el ajuste, y resaltar la tolerancia que existe al respecto en buena parte de la opinión pública, todo eso era lo que le convenía al oficialismo. No la batahola.

Como siempre sucede, son los que llevan las de perder en el juego institucional y en las votaciones los que están tentados de pudrirlas. Y eso vienen haciendo kirchneristas y trotskistas desde hace un tiempo. Esta vez, no lograron que se levantara la sesión, como en el primer intento oficial con la cuestión previsional. Tampoco involucrar a las organizaciones sociales en las pedradas, ni dejarlas atrapadas en medio de la represión, como en la segunda sesión de diciembre. Porque estas mismas organizaciones se alejaron del despelote en cuanto se desató y, en muchos casos, sacaron de sus filas a quienes llevaban piedras, bazucas y demás. Quedó bien a la vista que eran unos cuantos cientos los que quisieron cruzar las vallas, con ayuda de algunos legisladores de la Cámpora. Y rompieron e incendiaron todo lo que pudieron a su paso. Pero ni así consiguieron lo que buscaban, que la sesión se levantara, y más todavía, un mártir. La mala noticia es que no van a desistir.

Fuente: TN (Buenos Aires, Argentina)

Acerca del autor
Marcos Novaro
Marcos Novaro
Es licenciado en Sociología y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente es director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, del Archivo de Historia Oral de la misma universidad y del Centro de Investigaciones Políticas. Es profesor titular de la materia “Liderazgos, representación y opinión pública” y adjunto regular de la materia “Teoría Política Contemporánea”. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Entre sus libros más recientes se encuentran “Historia de la Argentina 1955/2010” (Editorial Siglo XXI, 2010) e “Historia de la Argentina Contemporánea” (Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2006).
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