19.12.2018
 
Artículos / Opinión
Carlos Fara
En misa y replicando
Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
25 de octubre de 2018
(7 Miradas) El proceso de fragmentación que ya sufrió el radicalismo, tarde o temprano le iba a pasar al peronismo, con sus peculiaridades. Por lo tanto, predecir el futuro mirando al espejo retrovisor no es recomendable en tiempos líquidos y volátiles. Algo nunca ocurre… hasta que pasa.
 

(7 Miradas) En la columna del 11 de abril (hace 6 meses), titulada “El archipiélago peronista se consolida”, dije que:

“Todo esto no hace más que confirmar algo que venimos sosteniendo hace 2 años: el peronismo va a tener un proceso de digestión muy lenta de la etapa K. Y como no tiene liderazgos competitivos por el momento (Cristina es la que más votos tiene, pero se le haría imposible volver a ser presidenta) cualquier proceso de reconstrucción viene para largo, y muy difícilmente se logre antes de la elección presidencial de 2019”.

Seis meses después, la situación es prácticamente la misma. Se conformó un póker de 4 que no quiere saber nada con Cristina, otros –como Solá- creen poder ser un puente para vencer la grieta interna, y otros creen que esto es CFK o nada. Sobre llovido, mojado, se agregó la polémica por la famosa misa de Luján con los Moyano a la cabeza, y el debate sobre el rol de la Iglesia.

Todo esto genera un debate sobre si el peronismo está yendo hacia una unificación velada, y sobre si todo esto no es más que un indicador de un proceso de desintegración profunda. Al respecto cabe advertir que 1) hay mucho prejuicio en los análisis, y 2) las predicciones se basan en una simple extrapolación, en el medio de un proceso histórico donde las constantes de la política argentina se están reescribiendo.

1.      Los prejuicios: “los peronistas festejan el día de la lealtad para después traicionar los 364 días restantes”. El poder –al menos en la historia del planeta tierra- no es una historia de ángeles, previsibles cumplidores de acuerdos. Pero más allá de eso, la pregunta debería ser: ¿por qué alguien cumpliría a rajatabla algo que no le convenga? La respuesta angelical sería: porque se comprometió. Mi observación después de 32 años de profesión es: para que algo se cumpla, todas las partes deben tener un dedo en el gatillo que desaliente traiciones. No hay un ADN de la traición vs. un ADN del cumplimiento de la palabra. Hay una lógica del poder –en todos los ámbitos de la sociedad- en donde cada uno hace lo que cree que más le conviene (subrayo “lo que cree”, porque la gran mayoría de las veces los cálculos son erróneos). O como diría el propio Perón: “todo hombre es bueno… pero si se lo controla es mejor”. En síntesis: no hay una vocación por la traición, hay una vocación por el poder. El error es no diseñar correctamente la ingeniería de una negociación. Las consideraciones éticas corren por cuenta de cada uno (no es mi rol juzgar, para no equivocarme como consultor).

2.     Las extrapolaciones: “los peronistas se pelean, pero al final siempre se juntan”. La verdad es que en los últimos 15 años hay infinitas muestras de que eso no sucede. De modo que a esa afirmación le falta rigor científico. No se juntaron en 2003. Duhalde rompió en 2005. Sola y otros se enfrentaron en 2009 y no volvieron. En 2011 Duhalde y Rodríguez Saa fueron por afuera del PJ. Ni hablar de la ruptura de Massa en 2013 (y ya no volvió). Y para qué vamos a comentar la “unidad” de 2017: Cristina, Massa y Randazzo, cada uno con su propia lista. El proceso de fragmentación que ya sufrió el radicalismo, tarde o temprano le iba a pasar al peronismo, con sus peculiaridades. Por lo tanto, predecir el futuro mirando al espejo retrovisor no es recomendable en tiempos líquidos y volátiles. Algo nunca ocurre… hasta que pasa.

Dice Frans Johansson en su libro “El Momento Justo” que en un mundo imprevisible, el éxito crece si se multiplican las apuestas. Hay peronistas en misa. Hay peronistas replicando. Y hay peronistas en ambos lados. Insisto, más allá de la mirada ética de cada uno, el punto es analizar a quién le sirve qué.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)

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Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
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