19.12.2018
 
Artículos / Opinión
Adolfo Garcé
Día del futuro
Por Adolfo Garcé
3 de octubre de 2018
(El Observador) Dentro de un año estaremos en plena campaña electoral. Esta circunstancia, lejos de ser un obstáculo, ofrece una oportunidad inmejorable para abordar los desafíos del futuro. Me imagino, por ejemplo que, en ese marco, el Parlamento podría organizar un conjunto de actividades, sobre los desafíos de la educación.
 

(El Observador) Suele decirse que lo urgente no deja tiempo para lo importante. La semana pasada pude comprobarlo. Por escribir sobre la coyuntura política y los escenarios electorales, no pude ocuparme como hubiera preferido de una fecha que merece mayor espacio en el debate público. El lunes 24 de setiembre se celebró el “Día del Futuro” en Uruguay. En julio de 2017 el Parlamento uruguayo votó por unanimidad (believe it or not), la ley 19.509. Es una norma tan breve como potencialmente relevante. 

Dice así: “Artículo 1º.- Declárase “Día del Futuro” el último lunes de setiembre de cada año. Artículo 2°.‑ La Asamblea General realizará un informe, en cada legislatura, que se denominará “Informe sobre el Futuro” y que se enfocará en áreas como la sustentabilidad ambiental, las energías renovables, la democracia, la innovación, el desarrollo tecnológico, la educación y la demografía, entre otras. Será presentado en la ceremonia correspondiente al Día del Futuro del último período legislativo. Artículo 3°.‑ Cada año la Asamblea General definirá un tema central y organizará actividades en el marco de la celebración del Día del Futuro, donde se presentarán las conclusiones correspondientes al tema elegido para ese año. Artículo 4°.‑ La Asamblea General conformará una comisión especial a los efectos de lo establecido en la presente ley”.

La creación del Día del Futuro fue una excelente iniciativa del periódico La Diaria, que vino a coronar un esfuerzo que se remonta como mínimo a los años de la crisis de 2002. Así como la estanflación de los sesenta ayudó a activar el espléndido proceso de planificación liderado por la Cide, el desplome de la economía y la debacle social de comienzos del siglo XXI fueron terreno fértil para el relanzamiento de la discusión sobre los desafíos del país a mediano plazo. En esos años se multiplicaron esfuerzos de este estilo. Menciono tres ejemplos. A iniciativas de su rector, Rafael Guarga, la Universidad de la República convocó a la Comisión Social y Consultiva para reexaminar las bases del desarrollo nacional; en 2003 se fundó Dosmil30 (como publicación y como programa de radio en El Espectador); durante los años siguientes se escribieron ensayos y se publicaron libros (como La aventura uruguaya, de Rodrigo Arocena y Gerardo Caetano), invitando a imaginar futuros posibles. 

La creación del Día del Futuro fue una excelente iniciativa del periódico La Diaria, que vino a coronar un esfuerzo que se remonta como mínimo a los años de la crisis de 2002.

Por cierto, hacer el esfuerzo de pensar de modo sistemático y fundado en el futuro, además de necesario, es perfectamente posible. Las grandes empresas privadas hacen prospectiva. Los países que tienen instituciones maduras y liderazgos perspicaces también lo hacen. El mejor ejemplo es el de Finlandia. En este país, la reflexión sobre el futuro es llevada adelante por una amplia red de instituciones académicas y políticas. Finland Futures Research Center, un centro de investigación universitario alojado en Turku School of Economics and Business Administration, encabeza la red de nueve instituciones académicas especializadas en el futuro denominada Finland Futures Academy. 
Estas instituciones, entre otras actividades, ofrecen cursos de grado y posgrado orientados al futuro. Estas universidades, junto a otras instituciones académicas y personalidades integran The Finish Society for Futures Studies. Esta sociedad tiene como propósito el desarrollo de largo plazo de Finlandia mediante la promoción de estudios de futuro y de su utilización en las políticas públicas. Finalmente, el propio Parlamento tiene un comité especializado en estudios de futuro integrado por 17 parlamentarios: Committee for the Future. Este comité fue creado en 1993. Desde el año 2000 tiene un estatus permanente y debe elevar al Parlamento un informe sobre el futuro del país en cada período de gobierno.

Es en esta experiencia, precisamente, que se inspiró nuestro Parlamento al dictar la ley que vengo comentando. Pasó un año y la “comisión especial” no se instaló. Pasó el último día de setiembre de 2018 y no tuvimos una actividad organizada por el Parlamento para conversar sobre los desafíos del futuro. Es evidente que no es sencillo para los parlamentarios poner en marcha esta innovación. Otra vez, las urgencias (legislativas y electorales) dejaron poco tiempo para las creaciones de carácter estructural. Sin embargo, es muy importante que esta ley no quede en mero “progreso manuscrito”. Hay que empezar a trabajar ya mismo en el Día del Futuro del año que viene. El Parlamento tiene tiempo de planificar cómo celebrará, dando cumplimiento al artículo 3° de la ley, en setiembre de 2019, el Día del Futuro. Tiene tiempo de elegir un tema y de decidir cómo abordarlo. 

Es en esta experiencia, precisamente, que se inspiró nuestro Parlamento al dictar la ley que vengo comentando. Pasó un año y la “comisión especial” no se instaló.

Por cierto, dentro de un año estaremos en plena campaña electoral. Esta circunstancia, lejos de ser un obstáculo, ofrece una oportunidad inmejorable para abordar los desafíos del futuro. Me imagino, por ejemplo que, en ese marco, el Parlamento podría organizar un conjunto de actividades, sobre los desafíos de la educación. ¿Qué tienen para decir los partidos políticos? ¿Se precisa o no una reforma global de la estructura institucional del gobierno de la educación? ¿Hay que darle más poder al MEC, como sostiene Eduy21? ¿De qué modo específico hay que procesar la autonomía de los centros educativos? ¿En qué términos están pensando en este tema, el más importante de todos para el futuro de nuestro país, las organizaciones académicas, gremiales y empresariales? ¿Es posible redactar, aprobar e implementar un plan decenal de educación con el respaldo de todos los partidos? ¿Acaso la campaña electoral no es el mejor momento del quinquenio para debatir sobre estos temas?

Fuente: El Observador (Montevideo, Uruguay)

Acerca del autor
Adolfo Garcé
Adolfo Garcé
Doctor en Ciencia Política - Investigador del Departamento de Ciencia Política (Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de la República). Autor del libro “Donde hubo fuego: El proceso de adaptación del MLN-Tupamaros a la legalidad y a la competencia electoral (1985-2004)”. Co-autor del libro “La Era Progresista. El gobierno de izquierda en Uruguay: de las ideas a las políticas”. Líneas de investigación: Ideas, discursos y política; tecnocracia y democracia; Ideologías y adaptación partidaria.
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