12.12.2018
 
Artículos / Opinión
Victoria Gaytan y Gabriel C. Salvia
G20, sociedad civil y compromiso democrático
Por Victoria Gaytan y Gabriel C. Salvia
30 de agosto de 2018
(Global Americans) En un momento en el cual la democracia se encuentra en retroceso a nivel mundial y con gobiernos que cuestionan su validez universal, desde la sociedad civil independiente en países marcados por el paso de la dictadura—como es el caso de la Argentina—se requiere de una mayor solidaridad internacional y compromiso democrático con las actuales víctimas del autoritarismo. De lo contrario, difícilmente el G20 podrá marcar la diferencia en el bienestar de las personas mas vulnerables.
 

(Global Americans) Entre tantas expectativas por la Cumbre del G20 en la Argentina, corresponde plantearse si este foro intergubernamental podrá contribuir globalmente a mejorar el bienestar de las personas tal y como se propuso desde hace casi dos décadas.

Inicialmente el G20 surgió para abordar cuestiones económicas y financieras globales, pero a medida que incorpora nuevos temas a su agenda—este año se ha priorizado revisar temas como el futuro del trabajo, infraestructura para el desarrollo y un futuro alimentario sostenible—no puede ni debe desconocerse que en varios países miembro, el autoritarismo impide el ejercitar el debate político interno.

A su vez, la reaparición y fortalecimiento de líderes autoritarios en el mundo, y específicamente en América Latina, limita la acción de la sociedad civil, cuya existencia requiere que se reconozca y garantice el ejercicio de la libertad de asociación, expresión y reunión.

Sin embargo, en uno de los tantos ámbitos que ahora conforman el G20—como ha sido el de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) denominado C20—al parecer no se ha considerado esta cuestión central al analizar temas fundamentales para progresar hacia el desarrollo y bienestar de las personas, como lo son la anti-corrupción, el clima y sus efectos adveros, la educación, la igualdad de género, la infraestructura e inversión, y la adopción de  tecnología y la digitalización de cara al futuro.

A los efectos de cuestionar, desde la perspectiva democrática, la viabilidad política del G20 y el papel de las OSC sobre la agenda y compromisos a futuro, es oportuno entonces rescatar la Declaración Universal sobre la Democracia adoptada por la Unión Interparlamentaria Mundial el 15 de septiembre de 1997 en El Cairo, Egipto.

La adopción de esta declaración llevó a la ONU a instituir al 15 de septiembre como el Día Internacional de la Democracia. Pero mas alla de celebrar una efeméride mundial, el logro mas significativo de los 27 artículos que conforman la declaración es el reconocimiento y colocación de la democracia como condicionante para lograr la paz y el desarrollo económico, social y cultural.

Asimismo, la declaración es uno de los primeros instrumentos a nivel internacional en reconocer a las organizaciones no gubernamentales somo actores que trabajan en favor de la democracia y los derechos humanos. A mas de 20 años de su conformación, hoy mas que nunca resulta imprescindible la labor de dichas organizaciones para garantizar “solidaridad a todas las víctimas de violaciones de los derechos humanos en regímenes no democráticos.”

Sin embargo, en el paquete de recomendaciones emitidas por el C20 como resultado de sus reuniones transcurridas en agosto, la palabra “democracia” solamente aparece una vez en el apartado sobre “Impuestos y Desigualdad”. En consecuencia, resulta preocupante que las OSC que participan del C20 en Buenos Aires no pongan un mayor énfasis en la democracia como respuesta a los diversos temas bajo análisis, más si el objetivo central es el de velar por el bienestar de todas las personas.

Asimismo, hubiera sido deseable que el C20 alzara su voz reclamando por el respeto a la libertad de asociación, expresión y reunión en varios países que integran el G20, como Arabia Saudita, China, Rusia y Turquía, por mencionar los casos más notorios donde se prohíbe la existencia de OSC independientes.

En un momento en el cual la democracia se encuentra en retroceso a nivel mundial y con gobiernos que cuestionan su validez universal, desde la sociedad civil independiente en países marcados por el paso de la dictadura—como es el caso de la Argentina—se requiere de una mayor solidaridad internacional y compromiso democrático con las actuales víctimas del autoritarismo. De lo contrario, difícilmente el G20 podrá marcar la diferencia en el bienestar de las personas mas vulnerables.

Victoria Gaytan es Gerente de Programa en Global Americans.

Gabriel C. Salvia es Director General del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

Fuente: Global Americans (Estados Unidos)