13.12.2018
 
Artículos / Opinión
Adolfo Garcé
La Jutep, el combate a la corrupción y los partidos
Por Adolfo Garcé
29 de agosto de 2018
(El Observador) No hay que ser demasiado avispado para temer por la salud de la política uruguaya. La lucha contra la corrupción requiere prensa libre, competencia entre partidos, justicia independiente y ciudadanos informados y exigentes. Pero también requiere instituciones especializadas como JUTEP. En lugar de criticarla, vaciarla, o ignorarla, hay que fortalecerla para que pueda cumplir cada vez mejor con su vocación.
 

(El Observador) 

Las declaraciones al semanario Búsqueda del contador Ricardo Gil Iribarne publicadas el jueves 23 de agosto son más que preocupantes. Dijo el actual presidente de la Junta de Transparencia y Ética Pública (JUTEP): "El sistema político, más allá de las declaraciones fáciles, no tiene interés en fortalecer el combate a la corrupción". La furia del jerarca mencionado tiene una razón muy sencilla. Ninguna de las propuestas de fortalecimiento institucional elaboradas por JUTEP fue incluida en la Rendición de Cuentas.

¿Qué pretendía la Junta? No mucho: contratar dos abogados, un contador y un Secretario, y la incorporación efectiva de otros dos profesionales que hoy se desempeñan como "pases en comisión". Según la información disponible, hasta la fecha, el único contador de JUTEP, la oficina especializada en el combate a la corrupción en Uruguay es... su presidente. Por lo que se sabe, el único abogado de JUTEP es Daniel Borrelli... su vicepresidente. El Directorio pretende tener un Secretario General que opere como "memoria viviente", una idea más que razonable en cualquier perspectiva de desarrollo institucional. Incluso en un contexto de obvias restricciones fiscales como el que atraviesa nuestra economía, estas demandas no lucen excesivas, dada la importancia de lo que está en juego: nada menos que el prestigio de la función pública, la salud del sistema de partidos y de nuestra democracia.

Vuelvo un segundo para atrás: impacta la indigencia de JUTEP en términos institucionales, especialmente teniendo en cuenta que no es una oficina nueva. Aunque prácticamente carece de estructura administrativa y de capacidad profesional, JUTEP pronto cumplirá veinte años. Fue creada en diciembre de 1998 con el nombre de Junta Asesora en Materia Económico Financiera del Estado. Su instalación fue consecuencia de la convergencia de dos circunstancias, una regional y otra local. En marzo de 1996 Uruguay y demás estados miembros de la OEA firmaron, en Caracas, la Convención Interamericana contra la Corrupción (el texto completo, aquí). Uruguay ratificó esta Convención dos años después (setiembre de 1998). A esta circunstancia regional vino a sumarse el hecho de que, desde 1995 en adelante, el debate sobre la corrupción se había instalado en la agenda pública doméstica. La Junta adoptó su denominación actual diez años después de su creación. Durante los últimos años, pese a sus carencias en el plano de los recursos humanos, ha logrado prestigiarse. Sus dictámenes, sin ser vinculantes, han tenido consecuencias políticas relevantes.

En un país en el que cuesta demasiado todavía construir y legitimar instituciones despojadas de vínculos político-partidarios (manes de la vieja partidocracia uruguaya), JUTEP habrá acertado o errado (no tengo cómo saberlo), pero ha demostrado siempre valentía, autonomía y tomarse muy en serio su misión. La Junta se pronunció sobre temas muy delicados afectando intereses de tirios y troyanos. Fue muy dura con los senadores frenteamplistas Raúl Sendic y Eduardo León, pero igualmente severa con los intendentes nacionalistas Agustín Bascou y Adriana Peña. En un país donde el hilo suele cortarse por su lado más delgado, JUTEP no dudó en investigar casos de nepotismo en la mismísima Presidencia de la República. Por eso mismo, por tocar intereses de actores muy importantes, ha recibido críticas muy fuertes que, naturalmente, no hacen más que alimentar las peores sospechas. La propia Junta considera que la falta de apoyo a su propuesta de fortalecimiento institucional es una reacción corporativa frente a una institución que no vacila en investigar a toda la "clase política" pese a sus escasos recursos, y en comunicar sonoramente sus resultados.

¿Qué pueden hacer los legisladores para disipar sospechas? En primer lugar, explicar rápida y claramente por qué no apoyaron las demandas de la Junta. En segundo lugar, sería conveniente que comuniquen qué iniciativas han adoptado y piensan adoptar en el futuro inmediato para combatir la corrupción. Me consta que trabajan en el tema. En tercer lugar, deberían comprometerse con el fortalecimiento institucional de JUTEP. Al no apoyar el fortalecimiento institucional de JUTEP los legisladores tiran leña a la fogata de la desconfianza en la "clase política". ¿Qué podría hacer JUTEP para superar este trance? Me imagino que el trabajo que realiza es muy desgastante. Sus autoridades están sometidas a una enorme presión. Pero no es justo que afirmen que los partidos políticos uruguayos no tienen interés en fortalecer el combate a la corrupción. Este tipo de declaraciones, además, no ni contribuyen a la causa que defienden ni ayudan a preservar la legitimidad del sistema democrático. Desde luego, medir las palabras no quiere decir hacer concesiones a la hora de investigar.

La democracia uruguaya es más sana que otras. Ya lo sabemos. Y todas las mediciones disponibles lo confirman. Pero tiene, en esencia, los mismos problemas y corre, exactamente, los mismos riesgos que las demás. El sistema político brasilero ya se prendió fuego. En España, hace poco, cayó el gobierno del Partido Popular. Todos los días llegan noticias tremendas desde Argentina. No hay que ser demasiado avispado para temer por la salud de la política uruguaya. La lucha contra la corrupción requiere prensa libre, competencia entre partidos, justicia independiente y ciudadanos informados y exigentes. Pero también requiere instituciones especializadas como JUTEP. En lugar de criticarla, vaciarla, o ignorarla, hay que fortalecerla para que pueda cumplir cada vez mejor con su vocación.

Fuente: El Observador (Montevideo, Uruguay)

Acerca del autor
Adolfo Garcé
Adolfo Garcé
Doctor en Ciencia Política - Investigador del Departamento de Ciencia Política (Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de la República). Autor del libro “Donde hubo fuego: El proceso de adaptación del MLN-Tupamaros a la legalidad y a la competencia electoral (1985-2004)”. Co-autor del libro “La Era Progresista. El gobierno de izquierda en Uruguay: de las ideas a las políticas”. Líneas de investigación: Ideas, discursos y política; tecnocracia y democracia; Ideologías y adaptación partidaria.
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