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Gabriel C. Salvia

Un gesto para fortalecer la democracia en la región

(LA NACION) los países de América Latina que integran el Grupo de Lima deberían abandonar la Celac, quitándole así la legitimidad a un organismo liderado por los autoritarismos y al mismo tiempo dejando en claro que convivir con las diferencias políticas tiene como límite no convalidar a gobiernos antidemocráticos.

Por Gabriel C. Salvia
Twitter: @GabrielSalvia
21 de agosto de 2018
 

(La Nación) El XXIV encuentro del Foro de San Pablo, realizado del 15 al 17 de julio pasado en La Habana, culminó con una declaración que incluyó un cerrado apoyo a los autoritarismos de Venezuela y Nicaragua, y a la aspiración antidemocrática de Evo Morales de perpetuarse indefinidamente en el poder.

Y entre críticas a la Organización de Estados Americanos (OEA) y al Grupo de Lima, la declaración del reciente Foro de San Pablo planteó "convertir la defensa de la Celac en objetivo político prioritario a promover por todos nuestros partidos, movimientos sociales y populares, desde cada escuela, universidad o espacio de creación intelectual".

Para los países latinoamericanos que aspiran al desarrollo en democracia, la Celac no solamente es un organismo ineficaz y una poco acertada inversión de tiempo y recursos. Su real objetivo es que el bloque de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) influya y condicione políticamente al resto de los países de la región con el expreso propósito de convertir la Celac en "única vocera de la región en los foros, organismos y organizaciones internacionales".

Vale la pena recordar que la creación de la Celac, en febrero de 2010, decía asentarse en el respeto irrestricto del Estado de Derecho, la defensa de la democracia, el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales como requisitos básicos para integrar el organismo.

Incluso el 3 de diciembre de 2011 la Celac adoptó, irónicamente en Caracas, la "Declaración especial sobre la defensa de la democracia y el orden constitucional", suscripta también por Cuba, cuyo régimen político de partido único la viola expresamente. Sería ilusorio pensar que la Celac aplique su cláusula democrática a Venezuela, Nicaragua o Cuba, pues en los hechos son los países del ALBA los que manejan a su antojo este organismo.

El espíritu bolivariano de la Celac se intentó disimular apelando a la "unidad en la diversidad", como si la democracia y la república fueran lo mismo que la dictadura y la ausencia de Estado de Derecho .

Por su parte, Rafael Correa, siendo presidente de Ecuador, afirmó en la II Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno en La Habana, en enero de 2014, que la Celac debería sustituir a la OEA.

Por lo tanto, resulta contradictorio que los países del Grupo de Lima formen parte de un organismo como la Celac, que se define como "mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política", cuando Estados que lo integran reprimen a la oposición política, y que al mismo tiempo se propone suplantar a otro del cual forman parte y que cuenta con una institucionalidad superior, como es el caso de la OEA.

En consecuencia, los países de América Latina que integran el Grupo de Lima deberían abandonar la Celac, quitándole así la legitimidad a un organismo liderado por los autoritarismos y al mismo tiempo dejando en claro que convivir con las diferencias políticas tiene como límite no convalidar a gobiernos antidemocráticos.

Hasta el momento, la comunidad democrática regional no ha podido hacer mucho frente al colapso total del Estado de Derecho y la criminal represión estatal en Venezuela y Nicaragua. Por lo tanto, frente a lo que se está viviendo en estos dos países, junto a la negación de las libertades en Cuba, más la erosión de la institucionalidad democrática en Bolivia, permanecer en este organismo filobolivariano llamado Celac es una falta de respeto para todos los activistas reprimidos de sus derechos humanos, los opositores políticos perseguidos y encarcelados, y muy especialmente para las víctimas del terrorismo de Estado.

Fuente: La Nación (Buenos Aires, Argentina)

 
Acerca del autor
Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia

Director General del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

Analista político y activista de derechos humanos enfocado en la solidaridad democrática internacional. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Integra el Comité Directivo del proyecto Solidaridad Democrática de Forum 2000 (República Checa).

Compiló los libros “La experiencia chilena: consensos para el desarrollo” (CADAL, 2005), "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (Konrad Adenauer Stiftung, México, 2011), "Diplomacy and Human Rights in Cuba" (Christian Democratic International Center, Suecia, 2012), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (CADAL/KAS, 2013) y "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (CADAL/KAS, 2014). Es autor del libro "Bailando por un espejismo: Apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner". Es co-autor de una publicación con dos propuestas de reforma al Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Ha asistido a las conferencias del World Movement for Democracy (WMfD) en Lima, Seúl y Dakar. Participó como expositor en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos. En dos ocasiones fue declarado "inadmisible" por autoridades migratorias: el 27 de enero de 2014 llegó a La Habana para participar en un evento alternativo a la Cumbre de la CELAC, fue declarado "inadmisible" y embarcado a Buenos Aires vía El Salvador. En 2015 fue declarado "inadmisible" por Migraciones de El Salvador luego de interceder por colegas cubanos impedidos de ingresar al país para asistir a un evento de la Comunidad de las Democracias. 

Como periodista realizó colaboraciones e investigaciones en la revista "El poder legislativo y su gente", participó como comentarista de temas políticos y económicos en "Radio América", fue productor periodístico del informativo económico de "CableVisión Noticias" y realizó varias entrevistas para el suplemento "El Observador" del diario Perfil. Actualmente, sus columnas se publican en Global Americans (Estados Unidos), Perfil (Buenos Aires), Clarín (Buenos Aires)  y La Nación (Buenos Aires). También ha publicado en El País (España) y ha sido entrevistado en varias oportunidades por CNN en Español.

Twitter: @GabrielSalvia