18.9.2018
 
Artículos / Opinión
Adolfo Garcé
El Plenario Nacional del FA y el debate sobre la apertura comercial
Por Adolfo Garcé
10 de mayo de 2018
(El Observador) Es una preocupación de todos quienes defendemos la democracia representativa evitar que las estructuras de los partidos se debiliten. Es normal, y deseable, que cambien la orientación de las políticas públicas. Es normal y deseable que se alternen las administraciones. Que los gobiernos pasen. En eso consiste la democracia.
 

(El Observador) El Plenario Nacional del Frente Amplio discutió largamente el sábado pasado sobre oportunidades y amenazas, condiciones y formatos, de la apertura comercial. Tal como podía suponerse el MPP, haciendo gala una vez más de su proverbial pragmatismo, promovió la aprobación del TLC con Chile (en la medida en que votó a favor de que este tema fuera decidido por la bancada del FA y no por el Plenario Nacional). Pero, ni siquiera el apoyo del sector mayoritario del partido de gobierno fue suficiente. El Plenario aprobó un documento general de tono desarrollista (y, por tanto, proteccionista), pasó a cuarto intermedio, y le solicitó un análisis de impacto del meneado tratado con Chile al Poder Ejecutivo. Varias preguntas relevantes quedaron flotando, tanto respecto a las consecuencias concretas de esta decisión, como en relación a los fundamentos teóricos de la política comercial preferida por el FA, y al procedimiento elegido para decidir.

En primer lugar, ¿qué pasará una vez que se levante el cuarto intermedio? ¿Aprobará o no el TLC con Chile el Plenario Nacional? Es difícil hacer pronósticos. Pero, desde mi punto de vista, aunque esta iniciativa podría morir, todavía no lo hizo. A la hora de decidir el Plenario tendrá un informe elaborado por el Poder Ejecutivo en el que se fundamentará que el tratado con Chile no tendrá un impacto negativo sobre ninguna de las dimensiones del desarrollo que preocupan a los opositores de los formatos TLC. Al fin de cuentas, no es lo mismo facilitar (apenas un poco más) el comercio de bienes y servicios con Chile que con EEUU, o con China. Este informe, por tanto, facilitará que tengan mayor peso de lo habitual las consideraciones electorales. No creo que los líderes frenteamplistas pierdan de vista que la decisión de impedir que se firme el TLC con Chile tendría un costo político significativo. El mensaje a los electores, en general, y al sector empresarial, en particular, sería muy claro y circularía ampliamente durante la campaña electoral: no se puede esperar apertura comercial con el FA en el gobierno. No creo que el FA le regale tan fácilmente esta bandera a la oposición. Son doctrinarios, pero también saben hacer cuentas. Y ya lo han demostrado.

En segundo lugar, ¿por qué prevalece en el FA el recelo frente al libre comercio? ¿Es porque están presos de ideas perimidas? No lo creo. Los argumentos que esgrime la mayoría del FA son potentes, están bien fundados, y tienen una larga tradición en el pensamiento económico latinoamericano. Por cierto, son perfectamente discutibles. Pero no comparto que de un lado está la verdad, y del otro la ignorancia. Prevalece en el FA, desde los primeros tiempos, una sospecha de recibo: reciclando un enfoque popularizado por la Cepal desde los tiempos de Raúl Prebisch, la mayoría de los frenteamplistas considera que la apertura comercial es un arma de doble filo. Puede facilitar el desarrollo, o puede conspirar contra él.

En particular, puede condenar a los países "periféricos" a vender commodities y convertirse en un obstáculo decisivo para cualquier proyecto de desarrollo que pretenda apoyarse en la expansión de la innovación, la ciencia y la tecnología. Tanto el cuestionamiento a las listas negativas como la oposición a renunciar al instrumento de las compras estatales tienen este fundamento.

La resistencia a los acuerdos de propiedad intelectual, además, refleja (entre otras) la preocupación por el impacto en la industria farmacéutica y el potencial incremento del costo de los medicamentos. En los clarísimos términos que acaba de utilizar Ignacio Munyo: "El TLC con Chile establece que se deberán hacer los mejores esfuerzos para adherir al Tratado de Cooperación de Patentes. Sepamos que la no adhesión a este tratado hace posible usar genéricos en Uruguay. La industria farmacéutica explica el 5% del total del producto industrial del país y genera alrededor de 6 mil puestos de trabajo. Aquí no hay ambigüedades. El sector sería fuertemente golpeado con un costo no menor para el país".1 (Desde luego, hacer "los mejores esfuerzos" no implica automáticamente suscribir el tratado de patentes mencionado.)

En tercer lugar, ¿es antidemocrático que un tema como este lo decida la estructura frenteamplista? Como el punto anterior, este asunto merece una discusión serena. Es cierto que la bancada, por definición, expresa mejor a los votantes del FA que los delegados del Plenario (electos por los comités de base). Es obvio que, en ese ámbito están sobrerrepresentados los sectores minoritarios (y más de izquierda) de la coalición. Es perfectamente cierto que esto es cuestionable (tal como argumentaron desde el canciller Rodolfo Nin Novoa a referentes de la oposición), y que el FA tiene pendiente un ajuste de su estructura para minimizar la brecha entre las preferencias de quienes lo votan en las elecciones nacionales y quienes terminan decidiendo en la interna. Sin embargo, también se debería admitir que el procedimiento adoptado por el FA lo fortalece como partido. Asumo que es una preocupación de todos quienes defendemos la democracia representativa evitar que las estructuras de los partidos se debiliten. Es normal, y deseable, que cambien la orientación de las políticas públicas. Es normal y deseable que se alternen las administraciones. Que los gobiernos pasen. En eso consiste la democracia. Pero que los partidos queden. Ellos son su fundamento. Y para que queden, es preciso que preserven sus tradiciones y activen sus estructuras.

Fuente: El Observador (Montevideo, Uruguay)

Acerca del autor
Adolfo Garcé
Adolfo Garcé
Doctor en Ciencia Política - Investigador del Departamento de Ciencia Política (Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de la República). Autor del libro “Donde hubo fuego: El proceso de adaptación del MLN-Tupamaros a la legalidad y a la competencia electoral (1985-2004)”. Co-autor del libro “La Era Progresista. El gobierno de izquierda en Uruguay: de las ideas a las políticas”. Líneas de investigación: Ideas, discursos y política; tecnocracia y democracia; Ideologías y adaptación partidaria.
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