12.12.2018
 
Artículos / Opinión
Gaia Marchiori
Jornada G-20 en la Argentina: Intereses, oportunidades y desafíos
Por Gaia Marchiori
5 de mayo de 2018
El G-20 es considerado el evento internacional del año para la diplomacia argentina y el papel que el país está llamado a desempeñar, el de presidente y organizador, justifica el amplio apoyo que el gobierno decidió otorgarle.
 

El día miercoles 2 de mayo tuvo lugar una Jornada de conferencias organizada por la Asociación para la Naciones Unidas de la República Argentina en el auditorio Jorge Luis Borges de la Bilioteca Nacional de la ciudad de Buenos Aires. El papel central fue el G-20, que se reunirá a finales del mes de noviembre por primera vez en Argentina. El evento contó con la participación de numerosos representantes académicos, diplomáticos, miembros del poder judicial, empresarios, periodistas, profesores, estudiantes, integrantes de organizaciones de la sociedad civil y de Organismos del Estado, así como los socios de ANU-AR. El encuentro contó con las disertaciones del Ministro Gonzalo Ortíz de Zarate, Dr. Mariano Bartolomé, Mg. Juan Battaleme, Dr. Alberto Hutschenreuter, Dr. Paulo Botta, Dr. Jorge Malena, Mg. Silvia Perazzo, Dra. Lia Rodriguez de la Vega y el embajador Eduardo Sadous.

El G-20 es considerado el evento internacional del año para la diplomacia argentina y el papel que el país está llamado a desempeñar, el de presidente y organizador, justifica el amplio apoyo que el gobierno decidió otorgarle. La cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno se enmarca estratégicamente en un período historico fundamental por la Argentina. El enfoque de la política exterior del Presidente Mauricio Macri, la nombrada “inserción inteligente” en la comunidad internacional, se coloca perfectamente en la posibilidad que tiene el País de aprovechar al máximo del foro para influir en temas centrales de la agenda mundial.

La Jornada de conferencias fue dividida en dos paneles con enfoques diferentes: el primero analizó los “temas calientes” de la agenda de G-20 y los intereses de Estados Unidos, Rusia y Medio Oriente.

El primer informe, presidido por el Profesor Mariano Bartolomé, habló del G-20 como nueva gobernanza internacional para la lucha contra el terrorismo. Empezando por el contexto histórico y un recorrido cronológico de las cumbres pasadas, hizo hincapié en la importancia del asunto, mostrando unos mapas de los ataques terroristas que se verificaron hasta hoy. El terrorismo ocupó por supuesto el centro de la escena en el Summit de Hamburgo y de Taormina en 2017 y en el evento de noviembre se retomarán las medidas principales que fueron discutidas en aquella ocasión. Entre otras, la relevancia de compartir información operacional (combatiendo los denominados “foreign fighters”), el hecho de combatir la financiación del terrorismo, contrarrestar la propaganda (sobre todo controlando más las redes sociales), la promoción de valores a través de la derradicalización e implementación de narrativas antirradicales, la eliminación de sanctuarios del terror, el intercambio de experiencias entre los paises que sufrieron unos ataques y la colaboración de la iniciativa privada.

La segunda intervención estuvo a cargo del Doctor Alberto Hutchenreuter y trató el caso de Rusia, insertandolo entre los hechos categóricos del G-20:

-La desaparición de las hipótesis optimistas a nivel internacional.

-La pérdida de relevancia del mundo Atlanto-Occidental a causa de la disperción del poder en favor de una mirada al este del mundo. (orden mundial 2.0> W de ESTFALIA> a EASTFALIA ).

-El conflicto en que permanece el comercio internacional.

-El continuo aumento de los gastos militares.

-La vigencia de la geopolítica en los equilibrios mundiales.

-El conflicto permanente de las potencias preeminentes.

-La convivencia del multilateralismo con las crisis de todos los niveles de la política internacional.

Frente a estos asuntos, cabe recordar que el G-20 aparece en este contexto como un superviviente que intenta concentrarse en mínimos de orden y gobernanza internacional, aunque sus decisiones no son vinculantes. Esta realidad resulta inmodificable, y es la que explica por qué las relaciones internacionales son relaciones de poder y de intereses antes que relaciones de derecho y de cooperación. [1]

El profesor Paulo Botta se encargó de ofrecer la recopilación de los datos sobre los paises del G-20 frente al programa nuclear de Irán y la situación en Medio Oriente. Destacó la importancia del día 12 de Mayo por los equilibrios mundiales, fecha en que vencen los 90 días en que el Congreso Estadounidense tiene la posibilidad de revisar el informe del Acuerdo Nuclear de 2015. Por un lado Trump quiere renegar, apoyado por Israel y Arabia Saudita, el compromiso nuclear logrado con Iran; y por el otro Europa, China y Rusia que no quieren saber nada del asunto. El desacuerdo es profundo y cada país tiene sus argumentos: la Casa Blanca y sus aliados subrayan como Teheran, cuando esté libre al menos parcialmente de las sanciones económicas, tendrá todos los medios para desarrollar su proyección política en Siria, Irak, Yemen y Libano. El acuerdo de 2015 facilitó la intervención iraní, pero por el otro lado seguramente sin este último Irán podría haber construido la bomba atómica, a menos que Estado Unidos e Israel no hubieran bombardeado Iran antes. Si el 12 de mayo Trump confirma querer retirarse del acuerdo, ese dilema se presentaría otra vez, pero en un momento en que Rusia regresó a Medio Oriente e Irán se ha colocado en la frontera siria con Israel. Del éxito de la decisión de Trump desembocará un posible diálogo regional u otra cuestión más que el G-20  tendrá que efrentar.

El último debate fue discutido por Juan Battaleme e hizo referencia al tema de la política exterior norteamericana de cara a la reunión de G-20, delineando unas características de esta durante la

presidencia Trump. En primer lugar nombró la lógica neo-aislacionista, despues su estrategia reactiva de defender el estatus quo y de “amurallarse” y finalmente sus maniobras tácticas y el corto plazo de sus ideas.

El segundo panel tuvo en cambio una mirada al continente africano y asiático. Lo encabezó Lía Rodriguez de la Vega con una descripción del problema de la seguridad alimentaria en India, el segundo país más habitado del mundo. La seguridad alimentaria está directamente relacionada con el logro de lo tres primeros Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030: poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo, poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible y garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. Para alcanzar estos objetivos India proponiendo de de enfocarse en la distibución a través de una gestión cuidadosa de los recursos y del acceso a la comida.

El segundo informe fue por parte de Jorge Malena, que comentó la postura de China en el G-20, subrayando la tensa relación comercial entre Estados Unidos y el gigante asiático. Con ocasión del G-20 que tuvo lugar en marzo 2017, Donald Trump pidió a China una mayor apertura de su economía, cuestionando su modelo de desarrollo. El gobierno norteamericano en marzo de este año impuso sanciones económicas a China, argumentando unas prácticas desleales que provocarían un enorme déficit comercial afectando a los trabajadores estadounidenses. Las mismas causaron una imposición de tasas aduaneras a la importación de ambos países. En este contexto, China optó por presentarse a favor del librecambio haciendo frente al proteccionismo de Trump. Frente a este escenario Xi Jinping puede replicar las acciones del gobierno estadounidense con varias opciones, afectando las acciones del mercado.

Y por último, pero no menos importante, fue la intervención de la presidenta de la Asociación, Silvia Perazzo, la cual comentó sobre el G-20 como oportunidad para Africa. Empezando su informe con un recorrido histórico sobre la importancia económica y política de Surafrica por las relaciones entre el contiente y el resto del mundo, continuó hablando de estados en desarrollo que suelen no ser nombrados (Nigeria, Etiopia, Kenya, etc.) y proponiendo un cambio en el concepto ya saturado de cooperación, sugiriendo inversiones para continuar con el desarrollo de los paises que en este periodo histórico tienen los recursos necesarios para jugar un papel relevante en los equilibrios mundiales. Para Silvia Perazzo es por tanto imprescindible apostar a Africa en el G-20 del próximo noviembre, sobre todo por paises como Argentina, por lo cual podría constituir una nueva opción.

Terminado el segundo panel, el embajador Eduardo Sadous presentó las conclusiones enumerando las dudas y los desafíos que Argentina y el resto del mundo tendrá que enfrentar en la cumbre de Jefes de Estado y Gobierno:

  1. El cuestionamiento de la integración. (v. Brexit, Unasur)
  2. El reforzamiento de los gobiernos autoritarios en todo el mundo
  3. El crecimiento de los movimientos populistas, sobre todo en Europa
  4. La globalización
  5. El tema del trabajo por el cambio de las condiciones (v. robotización)
  6. La educación permanente

Frente a estos temas, Argentina es llamada a participar al evento como “Jugador Global”, ya que los centros de poder están cambiando y hay muchas economías complementarias a la argentina que todavía no se conocen en manera directa, por ejemplo los mercados de algunos paises del ex bloque soviético. Sadous concluyó el evento confiriendo importancia al trabajo conjunto de los denominados “engagement groups”, que representan distintos sectores de la sociedad civil y del sector privado: B-20 (business), L-20 (Labor), T-20 (think-tanks), W-20 (women), Y-20 (youth), entre otros.



[1] “Frente a una realidad internacional en la que el multilateralismo perdií protagonismo, el G-20 intenta sobrevivir en base a un diálogo que intenta aparentar igualdad, pero en realidad, no abandona las estructuras de poder dominantes.” Alberto Hutschenreuter, “G-20: la primacía de los intereses”, Agora internacional año 12, n’20. Mayo 2018

Acerca del autor
Gaia Marchiori
Gaia Marchiori
Asistente de Relaciones Institucionales del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). Tiene una Maestría en Relaciones internacionales por la Universidad de Bologna (ITALIA) y y una Licenciatura en Lenguas y Literaturas Extranjeras por la Universidad de Venecia (ITALIA).
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