Artículos / Opinión

A la caza de Latinoamérica

Por Nilda Navarrete
28 de septiembre de 2005
 

(Praga) - Si en tiempos de la Unión Soviética lo que Moscú buscaba en América Latina era interferir en la política exterior de EE UU para ganar puntos en la Guerra Fría, hoy los analistas este-europeos apuestan a que el Kremlin ve a la región como un potencial aliado, en su interés por retomar su papel de superpotencia.

El latinoamericanista checo Josef Opatrny afirma que tras la Perestroika que alejó a los rusos de América Latina, Rusia está recuperando sus relaciones con la región gracias a temas como el petróleo y la actividad espacial, "buscando a través de la colaboración y la economía un camino de acercamiento político".

Y coloca en este contexto los viajes del presidente ruso Vladimir Putin a Chile -donde asistió a una Cumbre del Foro para la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC)-, a Brasil y Venezuela, y los que también hizo, un poco antes, a Colombia, México y Cuba.

Este criterio coincide con el del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Alexandr Yakovenko. En charla con Encuentro en la Red afirmó que para Rusia es de vida o muerte cooperar con las distintas regiones del mundo, si quiere conservar su papel de potencia mundial e impulsar su acariciado proyecto de "líderes del mañana" (Rusia, China, India y Brasil).

En opinión del Kremlin, estos cuatro países poseen un potencial político y económico capaz de enfrentar, en un futuro más o menos próximo, al bloque Washington-Bruselas y servir de equilibrio al mundo actual unipolar surgido después del fin de la Guerra Fría.

"Nuestro interés en América Latina es permanente, explicó Yakovenko, porque la región es hoy día un centro de actividad política y económica y como tal un eslabón importante del mundo multipolar en formación". Y agregó: "En el plano político, Rusia y los países latinoamericanos actúan como aliados naturales en la ONU y otros foros en la solución de los problemas clave".

No más peones

La Rusia democrática, aclara el diplomático, quiere aclarar que la política de Moscú hacia Latinoamérica ha cambiado en los últimos años. "Los objetivos que atraen hoy en día a un alto dirigente ruso a Latinoamérica son bien diferentes de la época en que los soviéticos tenían en primer lugar a Cuba y Nicaragua, y en menor medida a Perú y Granada, como sus peones en la región".

Atrás quedaron, recuerda, "los días en que la URSS espiaba a EE UU desde sus instalaciones en Cuba y daba a la Isla jugosos subsidios a fin de presentarla como un exitoso modelo de socialismo latinoamericano, desde el cual exportar su ideología a toda el área". Ya no hay brigadas militares rusas de la Isla, agregó. El comercio se realiza sobre la base de beneficios mutuos y Moscú no volvió a hablar de protección a los movimientos marxistas en Latinoamérica.

Según Yakovenko, "actualmente Latinoamérica representa el 4% del comercio exterior de Rusia (unos 6.000 millones de dólares en 2004), cifra comparable a la parte de EE UU y Canadá (6%), pero inferior al potencial de ambas partes y eso es lo que estamos tratando de corregir (…) el diálogo energético ya se está efectuando con Venezuela y México, en beneficio de la estabilidad del mercado petrolero".

El negocio de las armas

Uno de los renglones que Rusia espera desarrollar en Latinoamérica es la venta de armas, que en los próximos años alcanzará los 100 millones de dólares, según afirma Alexander Betenekov, experto en el mercado hispanohablante de la agencia exportadora de armas Rosoboronexport.

El volumen en los años recientes ha estado entre los 30 y 40 millones de dólares anuales, pero Betenekov estima que el mercado de armas será más activo, sobre todo con Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador, México, Chile y Uruguay. Estos países necesitan reemplazar el equipo militar de segunda mano que han comprado en EE UU y Europa Occidental.

Lo mismo sucede con Cuba, Nicaragua y Perú, a quienes considera potenciales clientes, ya que estos también tienen cantidades importantes de equipo militar obsoleto que producía la antigua URSS, que también tienen que cambiar.

El latinoamericanista ruso Dmitry Kosyrev cree que el acercamiento de Putin a América Latina, y en especial su visita a Brasil, "llena el vacío en las relaciones entre Rusia y los llamados 'líderes del mañana'. Asegura que en el caso de Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ya está trabajando al crear el Grupo de los Tres: Brasil, India y Sudáfrica (junio 2003) y está de acuerdo en ampliarlo a cinco, incluyendo a Rusia y China.

Este fue, en realidad, el objetivo que llevó a Putin a Brasil el año pasado. Kosyrev afirma que este tema ocupó casi todo el tiempo de las conversaciones entre los mandatarios de ambos países y recuerda que a partir de esta visita "Rusia y Brasil están trabajando para establecer una sociedad estratégica".

Los expertos también aseguran que en los últimos años Rusia comenzó a ver sus relaciones con América Latina bajo diferente prisma. Por ejemplo, Argentina, Brasil y México se han convertido en fuente de alimentos baratos, de tecnología y mercado de armas. Se argumenta que la reactivación de los vínculos con el área puede compensar a Rusia de las pérdidas con los países Bálticos y el Mar Negro.

También se reactivaron los intercambios culturales, especialmente de estudiantes y, algo muy importante, se reabrieron negociaciones con Cuba, Nicaragua y Perú para ver si estos países pagan la enorme deuda que tienen con Moscú. En abril de 1996, Rusia canceló la deuda de nicaragua (casi tres mil millones y medio de dólares) e inició el comercio con Colombia, sobre todo de armas.

Fuente: www.cubaencuentro.com