Reseñas

10.07.07

''Kirchner y Yo: por qué no soy kirchnerista'', de Fernando A. Iglesias (Sudamericana, 2007).

El libro ofrece cinco capítulos: Los orígenes fundacionales del kirchnerismo; Kirchner y la economía; Kirchner y la política; Kirchner y la globalización; y Kirchner y los argentinos. El capítulo referido a la economía, el más extenso, es abundante en gráficos y prudentemente se apoya en citas de referentes que no pueden ser catalogados como de “neoliberales”. En este capítulo Iglesias muestra una originalidad y una solidez que definitivamente lo consagran como uno de los pensadores más lúcidos e independientes de la actualidad.

Kirchner y Yo: por qué no soy kirchneristaEn trescientas páginas, el escritor y periodista Fernando Iglesias, realiza una crítica demoledora del estilo político de Kirchner, incluyendo su programa económico. El libro muestra al verdadero Kirchner, que para el autor representa "un peronismo no peronista, un montonerismo no montonero y un progresismo sin progreso". El libro desnuda no solamente lo que Kirchner representa para la Argentina, sino también los males políticos, económicos e institucionales que desde hace años impiden que la Argentina se encamine a ser un país desarrollado (verdaderamente democrático y capitalista).

Lo interesante es que Iglesias es un intelectual de izquierda, cuando muchos consideran que el kirchnerismo representa esa expresión ideológica. Pero como en sus libros anteriores, Iglesias deja bien en claro qué significa ser de izquierda: "primero se es republicano y parlamentario y recién después se es de izquierda (o derecha). Éste es exactamente el revés de la concepción política de Kirchner", sentencia el autor. Seguidamente, Iglesias afirma que "La tradición kirchnerista, y la peronista en la que abreva, es el nacionalismo populista" y define categóricamente a Kirchner como "un patrón de estancia cuya única idea económica es la que se deriva del manejo de una caja surgida de actividades primarias y extractivas, y cuyo esquema de poder es, sucintamente, el de un monarca absolutista".

Siguiendo con lo anterior, para Iglesias "Sólo este-país cuya brújula política ha sido desquiciada por siete décadas de alternancia entre militarismo y populismos, sólo este-país en que la palabra 'izquierda' significa Quebracho y la palabra 'liberal' invoca a Álvaro Alsogaray y José Alfredo Martínez de Hoz, puede considerar al de Kirchner un gobierno de 'centroizquierda'".

Pero Iglesias no se queda allí: "Demonizar los Noventa y reivindicar los Setenta, la más terrible década de la historia nacional, es un signo de la monumental confusión reinante. Una actitud doblemente grave en quienes dicen ser de izquierda. Si ser de izquierda es estar por la vida contra la muerte, por la paz contra la violencia y por la democracia contra el autoritarismo, entonces ser de izquierda en la Argentina significa preferir los Noventa a los Setenta, a despecho de tanta nostalgia a contramano. Para cualquiera que no esté afectado por el vivir-peligrosamente del nihilismo, siempre es mejor una década infame que una década ensangrentada".

En "Kirchner y Yo", Iglesias combina el uso de fuentes periodísticas, datos oficiales y estadísticas objetivas, brindando un riguroso análisis político donde no falta la apelación al recurso de la ironía: "Probablemente, cuando esté concluido, el tren bala Buenos Aires-Córdoba de Kirchner hará combinación con el taxi espacial de Menem. Ambos serán financiados, seguramente, con los 20.000 millones de dólares de las inversiones chinas".

El libro ofrece cinco capítulos: Los orígenes fundacionales del kirchnerismo; Kirchner y la economía; Kirchner y la política; Kirchner y la globalización; y Kirchner y los argentinos. El capítulo referido a la economía, el más extenso, es abundante en gráficos y prudentemente se apoya en citas de referentes que no pueden ser catalogados como de "neoliberales". En este capítulo Iglesias muestra una originalidad y una solidez que definitivamente lo consagran como uno de los pensadores más lúcidos e independientes de la actualidad. En sus casi cien páginas, este capítulo incluye el "Manual de zonceras económicas kirchneristas", un total de veintiuna respuestas, precedidas de una introducción que culmina con la siguiente frase: "se observa claramente que la mayor parte del discurso y las prácticas económicas kirchneristas son una zoncera de manual". El lector no se imagina lo que le espera al leer este capítulo, teniendo especialmente en cuenta que está escrito por alguien de izquierda, aunque está claro que Fernando Iglesias es un referente excepcional: ¿cuántos socialdemócratas como él hay en la Argentina?

Efectivamente, Iglesias, oriundo del popular municipio bonaerense de Avellaneda, que en su juventud militó en el trotskismo, que participó en los movimientos de derechos humanos, con una posterior experiencia de vida en Europa, representa hoy día una mirada original en la Argentina: la de un socialdemócrata al estilo europeo o chileno, que critica ideas y personajes "políticamente correctos". Iglesias pone en su merecido lugar a Arturo Jauretche, al peronismo, al radicalismo, a populistas y dictadores como Hugo Chávez y Fidel Castro, y también a los militares y los fundamentalistas de mercado (liberistas, los define). Iglesias hasta se atreve a ir contra las "inciviles actitudes de la Asamblea de Gualeguaychú", personajes emblemáticos como Hebe de Bonafini y su "Juventud Maravillosa" e inclusive señalar que "no todo en los Noventa merece ir al basurero de la historia". De esta forma, no sorprende que en las páginas finales del libro el autor reconozca lo siguiente: "He sufrido en carne propia ciertos eventos misteriosos: pérdida de colaboraciones en revistas que se convirtieron en usina de las operaciones de prensa del Gobierno y que aumentaron doscientas veces su pauta publicitaria oficial; sugerencias explícitas de bajar el tono de mis críticas si quería publicar mis artículos; confesiones veladas de editores 'querían pero no podían' publicar mis trabajos; rotura misteriosa de tapes de programas televisivos en los que había participado como invitado, y un largo etcétera que se me hace ya difícil olvidar".

Finalmente, un consejo: apúrese a comprar un ejemplar de "Kirchner y yo" antes que los Fernández agoten, con fondos públicos, la primera y sucesivas ediciones de este libro.

Gabriel C. Salvia es Presidente de CADAL.