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Fernando Pedrosa  y Cecilia Noce

Pol Pot y Camboya: la búsqueda del «hombre nuevo» que terminó en una de las peores masacres de la historia

(Infobae) El régimen camboyano y su líder fueron tristemente célebres por ser responsables de la matanza de entre un millón y tres millones de personas sobre una población que no llegaba a los 8 millones. Los hechos que rodean a Camboya entre 1975 y 1979 están merecidamente incluidos en las grandes locuras del siglo XX.

Por Fernando Pedrosa y Cecilia Noce
21 de julio de 2019
 
Pol Pot, el cruel líder comunista de Camboya

(Infobae) Cuando recién empezaba el año 1979, hace poco más de 40 años, las tropas del Vietnam unificado que ya habían derrotado a franceses y norteamericanos, ingresaron en Phnom Penh, la capital camboyana y dispersaron al ejército del líder comunista Pol Pot poniéndolo en fuga hacia la selva. En el mismo acto imponían un nuevo gobierno satélite de los herederos de Ho Chi Minh, que se mantuvo en el poder hasta entrados los años 90.

¿Qué motivo pudo llevar a los vietnamitas a iniciar un nuevo conflicto bélico poco tiempo después de haber terminado exhaustos la guerra que los enfrentó con los Estados Unidos? El depuesto régimen camboyano traspasaba constantemente todas las líneas que dividen el territorio de ambos países y cometían todo tipo de saqueos. Más aún, habían llevado adelante una sistemática matanza de la población vietnamita que vivía a ambos lados de la frontera.

A priori algo parecía estar mal en este capítulo de la guerra fría, ya que ambos contendientes eran comunistas. Sin embargo, en la real politik los discursos ideológicos y polarizados para la opinión pública no siempre se corresponden con alineamientos políticos similares en la práctica concreta. De hecho, años antes, el también comunista y presidente chino Mao Zedong había roto relaciones con la Unión Soviética y comenzado un periodo de recomposición con los norteamericanos de la mano del entonces presidente Richard Nixon.

Entonces, detrás del conflicto entre Camboya y Vietnam también se escondían peleas mayores, como era un clásico de la guerra fría. En este caso, se trató de un ajuste de cuentas entre los ex aliados comunistas China y la Unión Soviética, el primero apoyando a los camboyanos y el segundo a los vietnamitas. El enfrentamiento llegó al punto de que las fuerzas chinas decidieron intervenir directamente con sus tropas invadiendo Vietnam que, una vez más, logró rechazar la pretensión de una potencia extranjera de tomar parte de su territorio.

El régimen camboyano y su líder fueron tristemente célebres por ser responsables de la matanza de entre un millón y tres millones de personas sobre una población que no llegaba a los 8 millones. Y es una cifra estimativa, ya que entonces no existían bases de datos, censos ni documentación para mensurar con exactitud la dimensión de la tragedia y, mucho menos, para realizar análisis de ADN sobre los restos hallados posteriormente y establecer así sus identidades.

Generalmente, las víctimas siguen enterradas en fosas comunes donde las dejaron sus victimarios. Por ejemplo el memorial Choeung Ek, ubicado en la capital, que fue el sitio de "descarte" de cadáveres del centro de detención Toul Sleng (conocido como S-21). Aún hoy, varios carteles advierten a los visitantes que los días de lluvia pueden aparecer restos humanos en la superficie del enorme parque, donde a la vez se pide que los depositen en urnas colocadas a tal efecto.

La utopía de la sociedad agraria que terminó en la muerte de millones

Los sucesos fueron tomando su forma definitiva en los tempranos años cincuenta cuando Pol Pot, estudiando en Francia, tomó contacto con las férreas ideas stalinistas del comunismo francés a las que fue incorporando sus propias lecturas del maoísmo que entonces estaba imponiéndose en China.

A su vuelta a Camboya, conformó el Partido Comunista de Kampuchea y su brazo armado, más conocido como Khmer Rouge (en castellano, Jemer Rojo), cuyo nombre hacía referencia a la etnia dominante en Camboya y que había conformado un extenso imperio en la región entre los siglos IX y XV después de Cristo. Luego de una cruenta guerra civil y de los bombardeos norteamericanos contra Vietnam -que cayeron también en Camboya- se abrió un periodo de inestabilidad que permitió a Pol Pot concretar un golpe de mando y convertirse así en el Primer Ministro de la rebautizada Kampuchea Democrática.

Uno de los aspectos destacados de esta etapa de la historia de Camboya es que el khmer rouge fue un intento de llevar hasta sus últimas consecuencias la lógica anti occidental y la utopía agraria comunista. Pol Pot y los suyos no se quedaron en reformismos ni medias tintas. Apenas tomaron el poder decidieron actuar y trasladaron forzadamente a los habitantes de las ciudades al campo y disgregaron a las familias en diversas partes del país para dedicarse solo a la producción de arroz.

El hombre nuevo requería comenzar de cero y para ello había que eliminar todas las influencias de la etapa que se dejaba atrás. Así mataron sistemáticamente a los médicos, abogados, maestros, músicos, traductores y luego siguieron con los opositores y más tarde con las purgas internas de los disidentes y todo aquel que fuera acusado de conspirar contra el régimen. También, cambiaron el calendario, dispusieron políticas de matrimonios forzados y apelaron a formas no científicas de practicar la medicina y planificar las cosechas que debían sostener la nueva sociedad comunista. El resultado fue desastroso. Los que no fueron asesinados cuando escapaban por los soldados khmer, muchísimos de ellos niños, murieron por la hambruna, trabajos forzados o enfermedades.

Al terminar con el régimen en 1979, los vietnamitas hicieron un gran aporte a la sociedad humana del siglo XX. Sin embargo Pol Pot y los suyos siguieron organizando su actividad guerrillera desde la selva. Curiosamente, hasta los años 90, el khmer rouge mantuvo la representación formal de Camboya ante la ONU, ya que la lógica de la guerra fría llevó a países europeos, Estados Unidos y China, a sostener ese voto para que no cayera en manos de sus adversarios soviéticos.

Los hechos que rodean a Camboya entre 1975 y 1979 están merecidamente incluidos en las grandes locuras del siglo XX, y como muchas de ellas, también tuvieron su impacto en la literatura, la música y el cine. En este último caso, especialmente, con la célebre "Los gritos del silencio" que obtuvo tres premios Oscar en 1987. En 2013 la película camboyana "La imagen perdida" del director Rithy Panh y que aborda la dura vida bajo el régimen comunista, fue nominada a mejor película extranjera. En la actualidad, el tema ha vuelto a trascender, esta vez en la plataforma Netflix y por la actividad de Angelina Jolie como directora del film "Se la llevaron: recuerdos de una niña de Camboya".

Ni en el cine ni en la vida real el final fue feliz. Pol Pot murió libre en la selva en 1998. Al menos unos meses atrás, un tribunal internacional condenó por delitos de lesa humanidad contra la población camboyana y genocidio contra la población vietnamita a dos altos (y ancianos) dirigentes por los crímenes perpetrados entre 1975 y 1979, en el marco de un juicio contra seis jerarcas del khmer rouge. El juicio ha permitido dar un cierre formal al ciclo khmer, reparar en parte a las víctimas, y repensar la memoria camboyana sobre lo sucedido.

Fuente: Infobae (Buenos Aires, Argentina)