24.9.2018
 
Artículos / Opinión
Marcos Novaro
Hugo Moyano reemplaza a Cristina Kirchner como «malo ideal» para el Gobierno: ¿El peronismo escapará a esta nueva polarización?
Por Marcos Novaro
7 de febrero de 2018
(TN) Siguen los cruces por la marcha convocada para el 22 de febrero. La CGT va camino a la fractura. El rol del Ejecutivo y qué deben hacer los gobernadores.
 

(TN) La política odia el vacío. Así que alguien tenía que ocupar el lugar que quedó un poco vacante desde la derrota de Cristina Kirchner en las legislativas en octubre pasado y su paso al costado de la escena pública desde entonces. Para alivio del gobierno, que hay que reconocer que si algo tiene es suerte, el reemplazo es un entre acorralado y avejentado Hugo Moyano, tan poco moderado como siempre y acosado por casi tantas causas judiciales como Pata Medina y Marcelo Balcedo.

Es claro que Mauricio Macri y los suyos llevan las de ganar en esta reeditada polarización, porque saben que lo esencial de la disputa no se juega entre los dos polos, sino con los terceros, a los que alcanza con convencer que no se sumen al adversario. Igual que sucedió contra el kirchnerismo, tienen grandes chances de lograrlo porque el resto del peronismo sufre y de nuevo se divide, desesperado por tomar distancia del líder camionero.

Una de las ventajas de estar en la oposición es que uno se puede relajar: puede decir que se ocupen los que ganaron, que se arreglen con el quilombo del día a día, nosotros mientras tanto nos tomamos las cosas con calma.

No es lo que sucede hoy en el PJ y los sindicatos, no tienen ese consuelo porque los días que corren no les dan descanso. Apenas despuntaba la caída en las encuestas del Presidente y su gestión, y ya enfrentan de nuevo dolores de cabeza más graves que los del oficialismo, que les impiden tomar distancia y trabajar en una renovación más o menos inclusiva y vendible.

Ahora porque tienen enfrente la urgente necesidad de zafar de la polarización planteada entre los Moyano, y sus nóveles aliados kirchneristas, que creen que Macri va con todo con el ajuste y la “persecución judicial” así que hay que poner toda la capacidad de movilización posible en acción para frenarlo; y un gobierno que necesita efectivamente concentrar las malas noticias económicas en estos meses, y que ya no cree que sea posible ni conveniente salvar a los Moyano del inesperado celo investigativo de los jueces, así que decidió cerrarle los canales de diálogo que mantenía hasta hace poco.

¿Qué pueden hacer los gobernadores, Miguel Ángel Pichetto y Diego Bossio, los sindicalistas dialoguistas, que son si no la mayoría los de gremios más importantes? ¿Se dejarán llevar de las narices por las urgencias judiciales de unos, por la necesidad de ajustar de los otros, o les pasará como en las elecciones del año pasado, se terminarán dividiendo entre los que se moderen y los que se radicalicen y ninguno de los dos grupos saldrá bien parado?

Por ahora parece que nadie se quiere prender en la cruzada de los Camioneros y las CTA. Ni siquiera los movimientos sociales lo han hecho: mantienen su propia marcha para mediados de mes. Menos motivos para que el peronismo se sienta compelido a participar. Pero las respuestas de su parte fueron ambiguas. Juan Manuel Urtubey salió fuerte contra las amenazas de Moyano sobre “el poco tiempo” que le queda a Macri: “a través de la presión pública está tratando de frenar investigaciones”. Bossio fue más ambiguo y acusó a Macri de escalar el conflicto por su propio beneficio. Cuando los políticos empiezan a hacer de comentaristas es porque se quedan sin nada que hacer.

Encima la perspectiva de una fractura de la CGT antes de que llegue a movilizarse se va fortaleciendo en estos días. “No podemos distraernos con acciones espasmódicas que responden a un interés personal”, tuiteó Héctor Daer, el triunviro más moderado. Quien agregó poco después en declaraciones radiales que el renovado protagonismo de Moyano es lisa y llanamente “involucionar” y que si la decisión de marchar genera divisiones habrá que elegir una nueva conducción.

Seguro no fueron planteos solo personales. Daer quiso dejar en claro que a los “gordos” que él representa en la cúpula cegetista no les agradó nada que el Consejo Directivo la semana pasada avalara la marcha sin escucharlos, y menos todavía les agrada la acusación de los Moyano y sus aliados kirchneristas de que traicionan a sus afiliados y se someten al Gobierno.

La actitud dura de Daer parece haber tenido ya efectos en el débil frente armado por Moyano y tal vez en el propio frente familiar. La actitud de Juan Carlos Schmid es la que menos se entiende: salió a pedir que su colega abandonara la conducción de la CGT, pero a la vez anunció dos veces seguidas que se cambiaba la fecha del 22F por alguna otra que no precisó, con el argumento de que coincide con la tragedia de Once y los familiares de las víctimas lo venían reclamando. También Facundo Moyano hizo gestiones en ese sentido. Tal vez a esta altura solo Pablo Moyano esté decidido a apostarlo todo a esta marcha.

Como sea, volviendo al peronismo, el problema es cuán golpeados van a quedar de nuevo los moderados, aunque logren neutralizar la presión moyanista y la marcha en sí tenga poco impacto. ¿No harán de nuevo el papel de jamón del sándwich, atrapados entre los que luchan contra el ajuste y los denuncian por colaboracionistas, y quienes lo aplican cada vez más decididos a no perder tiempo en negociaciones dilatorias? Al menos podrán decir que no es de ellos de quienes habla el gobierno cuando dice que “no va a dejarse condicionar por quienes tienen problemas en la Justicia” e inventan un clima de protesta social que no es tal. Para sindicalistas como Daer, Cavalieri y Andrés Rodríguez ese sí es un premio consuelo.

Fuente: TN (Buenos Aires, Argentina)

Acerca del autor
Marcos Novaro
Marcos Novaro
Es licenciado en Sociología y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente es director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, del Archivo de Historia Oral de la misma universidad y del Centro de Investigaciones Políticas. Es profesor titular de la materia “Liderazgos, representación y opinión pública” y adjunto regular de la materia “Teoría Política Contemporánea”. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Entre sus libros más recientes se encuentran “Historia de la Argentina 1955/2010” (Editorial Siglo XXI, 2010) e “Historia de la Argentina Contemporánea” (Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2006).
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