24.9.2018
 
Artículos / Opinión
Patricio Navia
Las causas de la paliza
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
18 de diciembre de 2017
(El Líbero) Si bien era evidente que Guillier iba a querer convertir la segunda vuelta en un referéndum sobre Piñera —buscando capitalizar el alto rechazo que generaba el ex Presidente—, al final la Presidenta Bachelet también intentó convertir la elección en un referéndum sobre sus reformas. El decisivo resultado de ayer parece dejar en claro que los chilenos quieren reformas, pero quieren que las diseñe e implemente Sebastián Piñera.
 

(El Líbero) Si la noche del 19 de noviembre la derecha recibió un balde de agua fría, la aplastante victoria de Sebastián Piñera en la segunda vuelta constituye el espaldarazo electoral más importante que ha recibido el sector desde el retorno de la democracia. Porque, pese a la confusión inicial, Piñera fue capaz de escuchar el mensaje de la gente y corregir rumbo, el próximo Presidente de la República tendrá un amplio margen para definir los términos de la agenda de reformas que quieren los chilenos y la forma en que se diseñarán e implementarán. Si bien no tendrá mayoría en el Congreso, Piñera cuenta con un mandato popular que le permitirá amplia libertad para trazar una hoja de ruta. Si aprovecha el capital político ganado el día de ayer, el segundo período de Piñera será mucho más transformacional que el primero.

Si bien es cierto que un triunfo es un triunfo, algunos son más inapelables que otros. Después de haber alcanzado sólo el 36% en primera vuelta, lo que se anticipaba como una carrera corrida para Piñera se convirtió en una contienda llena de incertidumbre. Porque un 55% de las personas que participaron en primera vuelta votaron por algún candidato que apoyaba las reformas de Bachelet, la votación de Piñera fue correctamente interpretada como un rechazo a su mensaje de deshacer esas reformas para realizar otras—mejor diseñadas, mejor implementadas— que produjeran más crecimiento, desarrollo e inclusión.

Después de una primera reacción de negación, Piñera hábilmente supo corregir rumbo y adoptó algunas de las promesas de Bachelet como objetivos propios. Al comprometerse a seguir avanzando en gratuidad —pero condicionándola al crecimiento económico y focalizando primero en los alumnos de menos ingresos que asisten a IP y CFT—, Piñera se hizo cargo de uno de sus principales flancos débiles. Porque desde la Nueva Mayoría y el Frente Amplio habían instalado la idea de que él terminaría con la gratuidad, su decisión de abrazarla como bandera propia constituyó una clara señal de buscar el apoyo del votante medio.

Si bien esa decisión fue criticada por muchos como una concesión excesiva para sumar el apoyo del senador Manuel José Ossandón —su rival en las primarias de Chile Vamos—, la realidad es que reflejó que Piñera entendía bien cuál era el camino para ganar la segunda vuelta. Al salir a la conquista del voto moderado, definió la conquista del centro como su objetivo prioritario. A su vez, porque su magro 22% de votación en primera vuelta obligaba a Guillier a buscar el apoyo de todo el Frente Amplio —incluidos sus líderes más radicales—, mientras el abanderado de la izquierda se corría hacia la izquierda Piñera avanzaba decididamente en la conquista de los votantes moderados.

Piñera también fue hábil al salir en busca de todos los apoyos posibles. Al sumar a José Antonio Kast, Felipe Kast, Manuel José Ossandón e incluso algunos líderes tradicionalmente asociados con la vieja Concertación, Piñera demostró que era capaz de construir —pero también de liderar— una coalición pluralista y variopinta. A diferencia de Guillier, que se concentró en sumar apoyos, pero jamás demostró capacidad de liderar su coalición, Piñera construyó una base más amplia a la vez que demostró su capacidad de poner orden en una derecha donde tradicionalmente ha reinado la indisciplina.

Es verdad que cometió torpes errores en la campaña. Sus comentarios sobre el presunto fraude electoral y la polémica sobre el supuesto apoyo de Patch Adams a su campaña le hicieron daño a su candidatura. Pero en general Piñera cometió menos errores que Guillier, cuyas declaraciones sobre meterles la mano al bolsillo a los ricos de seguro ayudaron a muchos a salir a votar por Piñera. Además, éste resistió con habilidad el ataque concertado desde La Moneda. Si bien era evidente que Guillier iba a querer convertir la segunda vuelta en un referéndum sobre Piñera —buscando capitalizar el alto rechazo que generaba el ex Presidente—, al final la Presidenta Bachelet también intentó convertir la elección en un referéndum sobre sus reformas. La decisiva victoria de Piñera parece dejar en claro que los chilenos quieren reformas, pero quieren que las diseñe e implemente Sebastián Piñera.

Es verdad que el camino se viene cuesta arriba. Piñera cometerá errores, su coalición se dividirá y el Congreso le será hostil. Pero también habrá oportunidades adelante. La izquierda entrará en una guerra civil entre la NM y el Frente Amplio. Guillier no será un líder de unidad para la oposición, como indirectamente lo fue Bachelet entre 2010-2014. Piñera podrá demostrarnos que ha sabido aprender de sus errores. Y aunque ningún día de su cuatrienio sea tan dulce para él como este 17 de diciembre, es innegable que una victoria así de holgada —una paliza electoral inapelable— siempre constituye la mejor forma de iniciar un período presidencial.

Fuente: El Líbero (Santiago, Chile)

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
Twitter: @patricionavia
[Ver todos los artículos del autor]