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Gabriel C. Salvia
Los sectores progresistas ya no son más una alternativa al kirchnerismo
Por Gabriel C. Salvia
Twitter: @GabrielSalvia
8 de mayo de 2012
El ex ministro de la Concertación chilena, Andrés Velasco, concluyó en “que la nueva YPF probablemente no sea una compañía ejemplar. El análisis formulado por el economista de la centro-izquierda chilena es muy diferente al asumido por la Unión Cívica Radical y por el Frente Amplio Progresista en la Argentina, pues ni en la forma ni en el fondo, tanto la UCR como el FAP, estuvieron a la altura de mostrarse como alternativa política al kirchnerismo.
 

El reciente apoyo legislativo a la estatización de la mayoría accionaria de YPF por parte de los sectores que se definen como "progresistas", demuestra que ya no representan una alternativa al kirchnerismo, ni en lo político ni en lo económico.

En lo político e institucional votaron velozmente un proyecto que no permitió el profundo debate que el tema merecía, violando así el principio de publicidad en el proceso legislativo. Este tipo de trámite express es considerado "inconstitucional" por el jurista Roberto Gargarella, un reconocido intelectual progresista.

Es que para un progresista, las formas republicanas no pueden considerarse como una cuestión menor, por lo cual no alcanza con criticarlas en los discursos en el recinto y luego terminar votando una ley a tambor batiente.

Desde esa perspectiva política, el fin no justifica los medios y, más bien, es una práctica conservadora utilizar una mayoría circunstancial, vulnerando la publicidad del proceso legislativo e impidiendo de esa manera el amplio debate que la ciudadanía merece.

Curiosamente, un gobierno conservador populista, como fue el de Carlos Menem, demoró un año en lograr la aprobación de la privatización de YPF en el Congreso Nacional.

En lo económico, con su sesgo nacionalista y anti-globalización, el progresismo vernáculo volvió a demostrar su atraso ideológico. algo que lo aleja cada vez más de sus contrapartes del Cono Sur.

Al respecto, nadie pone en duda el perfil político progresista de Michele Bachelet, la ex presidente de Chile. Precísamente, una parte importante del éxito de su gestión se debió a la eficiente labor de su ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco.

Desde la Universidad de Columbia, donde actualmente dicta clases, el mismo Velasco escribió un artículo sumamente crítico sobre la expropiación de YPF que tituló “La última película argentina y qué película más deprimente”.

La nota de Velasco empezó señalando que “Lo único peor que una mala película es una mala película que ya vimos" Y luego escribió: "Al nacionalizar la megaempresa petrolera YPF, la Argentina ofrece al mundo un espectáculo de nacionalismo económico de una clase que el mundo ya conoce muy a fondo. Ya vimos este show y termina mal”, pronosticó.

En su artículo, publicado en inglés el 2 de mayo en European Voice, Velasco rechazó las críticas conservadoras que señalaron que con esta medida “nadie volverá a invertir en la Argentina”, recordando que lo mismo se dijo “tras su enésimo default” y que el populismo, más que a los inversores, "afecta a los propios ciudadanos argentinos".

Luego de criticar la política energética implementada durante los últimos años en la Argentina, el ex ministro de la Concertación chilena planteó las inversiones que requerirá la reserva de shale gas “en la "sugestivamente llamada Vaca Muerta"” y advirtió sobre el riesgo que implicaría incorporar allí a determinados socios extranjeros, como los chinos.

Velasco concluyó en “que la nueva YPF probablemente no sea una compañía ejemplar” y comparó su eventual manejo político con el código de buenas prácticas que establece la OCDE, “principios que guiaron el voto del congreso chileno por modernizar el manejo empresarial de la megaempresa de cobre Codelco”.

Como puede apreciarse, el análisis formulado por el economista de la centro-izquierda chilena es muy diferente al asumido por la Unión Cívica Radical y por el Frente Amplio Progresista en la Argentina, pues ni en la forma ni en el fondo, tanto la UCR como el FAP, estuvieron a la altura de mostrarse como alternativa política al kirchnerismo. Y eso es una muy mala noticia para la democracia argentina.

(*) GABRIEL C. SALVIA es director general del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América latina (CADAL).

 

Twitter: @GabrielSalvia
Acerca del autor
Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia

Periodista y activista de derechos humanos. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Es autor de más de 200 artículos, investigaciones, informes, entrevistas a prestigiosas personalidades y productor de varios audiovisuales. Compiló los libros “La experiencia chilena: consensos para el desarrollo” (CADAL, 2005), "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (Konrad Adenauer Stiftung, México, 2011), "Diplomacy and Human Rights in Cuba" (Christian Democratic International Center, Suecia, 2012), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (CADAL/KAS, 2013) y "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (CADAL/KAS, 2014). Es autor del libro "Bailando por un espejismo: Apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner". Participó como expositor en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos.

Como periodista realizó colaboraciones e investigaciones en la revista El poder legislativo y su gente, participó como comentarista de temas políticos y económicos en Radio América, fue productor periodístico del informativo económico de CableVisión Noticias y realizó varias entrevistas para el suplemento El Observador del diario Perfil. Sus columnas de análisis y opinión se publican regularmente en Global Americans (Estados Unidos), Perfil (Buenos Aires) y La Nación (Buenos Aires).

Twitter: @GabrielSalvia