21.10.2018
 
Artículos / Opinión
Hugo Machín Fajardo
Nueva etapa en Colombia
Por Hugo Machín Fajardo
Twitter: @MachinFajardo
9 de agosto de 2010
Santos asumió varios compromisos ante su ciudadanía. Redistribuir: “Llegó la hora de que los bienes de Colombia no estén en manos de unos pocos. De eso se trata la prosperidad democrática (…) Combatir la pobreza con la misma fuerza que combatimos el terrorismo y los enemigos de Colombia”.
 

La asunción de Juan Manuel Santos, el 59º presidente de Colombia en una instancia que congregó a 17 jefes de Estado de todo el espectro ideológico latinoamericano, más decenas de representantes de la comunidad internacional, debe leerse en dos planos: Colombia y sus vecinos; y lo que Santos propone a los 45 millones de colombianos para diferenciarse de Álvaro Uribe, quien gobernó el país durante los últimos ochos años.

En un discurso bien planteado, Santos tendió la mano a los presidentes de Venezuela y Ecuador, Hugo Chávez y Rafael Correa, respectivamente: “no reconozco enemigos en los gobiernos extranjeros. La palabra guerra no está en mi diccionario” y recordó haber sido, décadas atrás, “arquitecto de la integración con Venezuela y Ecuador, que generó cientos de miles de puestos de trabajo”.

“Uno de mis objetivos es restablecer las relaciones con Venezuela y Ecuador”, enfatizó y, tras agradecer las gestiones de quienes se propusieron como mediadores, reclamó un diálogo “franco y directo” lo más pronto posible con Venezuela.

La respuesta llegó horas después desde el Palacio de Miraflores, desde donde Chávez dijo estar dispuesto “a dar vuelta la página” y que podían reunirse “en tres o cuatro días” en Caracas o en Bogotá.

El día siguiente a esas declaraciones, los cancilleres de ambos países acordaban en Bogotá detalles del encuentro presidencial al que había contribuido “de manera fundamental” el presidente de Brasil, Luis I. Lula da Silva, según reconoció, el domingo, el embajador colombiano en Buenos Aires, Álvaro García Jiménez.

Claro que la volubilidad de Chávez es proverbial y que también puede entorpecerse el decurso de estos hechos con la reiteración de la denuncia por el gobierno saliente de Colombia contra su vecino.

El abogado de Uribe, Jaime Granados, presentó una denuncia contra Venezuela el viernes seis, por proteger a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (Farc), en territorio venezolano, ante el Tribunal Penal Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Respecto a Ecuador, Santos entregó a Correa los supuestos discos duros incautados en el computador del abatido jefe de las Farc, Raúl Reyes, cuando fue bombardeado un campamento que la guerrilla colombiana tenía asentado en territorio ecuatoriano fronterizo con Colombia.

Fue la “Operación Fénix”, comandada por el entonces ministro de Defensa Santos, que significó la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países y el inicio de una acción judicial en Ecuador contra Santos, aunque la presencia de Correa el sábado, en Plaza Bolívar, denota una voluntad de superar el diferendo.

Testigos directos fueron presidentes tan diferentes como Felipe Calderón, de México; Ricardo Martinelli, de Panamá; Alan García, de Perú; o Laura Chinchilla, de Costa Rica - se suma Sebastián Piñera, quien debió ausentarse de Bogotá a causa del accidente minero ocurrido en el norte de Chile- Lula, de Brasil; Cristina Fernández, de Argentina; Correa, de Ecuador; Mauricio Funes, de El Salvador; y José Mujica, de Uruguay.

Urna de cristal

Santos asumió varios compromisos ante su ciudadanía. Redistribuir: “Llegó la hora de que los bienes de Colombia no estén en manos de unos pocos. De eso se trata la prosperidad democrática (…) Combatir la pobreza con la misma fuerza que combatimos el terrorismo y los enemigos de Colombia”.

Ese mensaje fue especialmente escuchado por 21 millones de colombianos pobres y siete millones 200 mil que viven en la marginalidad. Minutos antes, el flamante presidente del Congreso, Armando Benedetti, había dicho en la plaza pública que Colombia, “después de Haití y Bolivia, es el país latinoamericano que ofrece el peor panorama en materia de equidad”, lo que no se compadece con el relativamente buen funcionamiento de la macroeconomía. Colombia mantiene un crecimiento del 3,5% previsto para 2010.

Santos se comprometió a legislar en materia de tierras donde en Colombia, de hecho, se ha producido una contra reforma agraria, al pasar las mejores tierras a manos de quienes ejercieron y ejercen la violencia. Eso ha generado tres millones de desplazados. “Los campesinos colombianos se convertirán en microempresarios (…) dueños de las tierras más productivas. Las mejores tierras terminaron en manos de la violencia”, denunció, y prometió el retorno de los desplazados y víctimas de la violencia a sus parcelas.

En materia de Transparencia, expresó que “Vamos a gobernar con una urna de cristal y habrá pudor en el manejo de lo público”, enfatizó al abordar el tema de la corrupción que –dijo- será combatida “con igual decisión que el terrorismo”.

“Defenderé la independencia de la justicia en Colombia (…) Combatiré la impunidad” y recordó a su por dos veces profesor, el Nobel Amartya Sen: “una reforma de la justicia, implica enfrentar desde la política la injusticia diaria de la vida real”.

Grupos armados

“Los seguiremos combatiendo sin tregua ni cuartel”, anunció quien fue responsable de los mayores éxitos del anterior gobierno en el combate contra las Farc, el paramilitarismo y el narcotráfico. En particular ante la guerrilla, Santos fue responsable de las operaciones “Jaque” y “Camaleón”, en que se rescataron rehenes mantenidos durante años en cautiverio.

Durante su gestión en Defensa, fueron abatidos tres integrantes del Secretariado de las FARC y varios de sus mandos estratégicos, así como la primera línea de los capos del narcotráfico.

El comandante en jefe del ejército Oscar González, dijo la semana pasada, al retirarse del cargo, que “hace ocho años teníamos veinte mil terroristas en armas pero, producto de la política de seguridad democrática, actualmente hay unos siete mil terroristas de las Farc en armas dedicados al narcotráfico, sin comando, sin control, y tenemos la certeza de que van a terminar en bandas criminales similares a las que actúan en el país”.

No obstante, Santos en su discurso del sábado, afirmó que “la puerta del diálogo no está cerrada con llave. (…) Aspiro a una reconciliación entre los colombianos. A un desarme real que no conduzca a nuevas frustraciones” y puso condiciones: renunciar a las armas, al secuestro, al narcotráfico, a la intimidación. “Mientras no liberen secuestrados, no devuelvan los niños reclutados a la fuerza, (y) mientras sigan minando nuestros campos”, no habrá negociación posible con los grupos armados.

En su programa Aló Presidente Nº 363, Chávez, dijo el domingo 8 de agosto que la guerrilla de las FARC debería liberar a todos los secuestrados, y agregó que “no tiene futuro por las armas” y que “se ha convertido en una excusa del imperio para intervenir en Colombia y amenazar desde allí a Venezuela”.

Hugo Machín es miembro de la Red Puente Democrático Latinoamericano.

 

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Acerca del autor
Hugo Machín Fajardo
Hugo Machín Fajardo
Periodista desde 1969, una forzada interrupción entre 1973 -1985, no le impidió ejercer el periodismo clandestino. Secuestrado en 1981 por la dictadura uruguaya, permaneció desaparecido y torturado hasta 1982, en que fue recluido en el Penal de Libertad hasta 1985. Ex -docente de periodismo en Universidad ORT, de Montevideo. Ex vicepresidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU). Jurado del Premio Periodismo para la Tolerancia, 2004, de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) /Unión Europea. Coordinó "Periodismo e Infancia-2005". Integró diversas redacciones periodísticas de medios y agencias de noticias en Montevideo, Uruguay. Actualmente se desempeña como free -lance.
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