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Victoria Ariagno

La mirada cubana sobre las elecciones en Argentina y Uruguay 2019

A diferencia del liderazgo que el gobierno argentino de Mauricio Macri tiene frente a la situación de Venezuela, desconociendo al dictador Nicolás Maduro y apoyando al presidente encargado Juan Guaidó, sobre Cuba nunca expresó crítica alguna. Sin embargo, tras la victoria del binomio Fernández-Fernández la prensa oficial cubana señaló que fue “la mejor respuesta a la caótica situación a la que llevó al país la administración de Mauricio Macri, de muchas promesas y pocos resultados”.

Por Victoria Ariagno
Twitter: @victoriaariagno
3 de noviembre de 2019
 
La mirada cubana sobre las elecciones en Argentina y Uruguay 2019

El pasado domingo 27 de octubre se disputó a ambos lados del Río de la Plata el cargo presidencial y los puestos de gobierno correspondientes para el período venidero. Como sanas democracias, tanto en Uruguay como en Argentina el proceso electoral se llevó a cabo de manera fluida: no se descarta algún que otro altercado, pero dentro de los parámetros estándar los procesos fueron limpios, más aun en comparación con la vecina Bolivia, que hace unos días en sus propias elecciones presidenciales padeció un episodio bastante sospechoso que movilizó investigaciones por parte de los Observadores electorales enviados por la Organización de Estados Americanos (OEA) para controlar los comicios.

La atenta mirada internacional emitió sus propias interpretaciones, en este caso, la cobertura cubana por parte de reconocidos medios de propaganda oficialista, como Granma, Prensa Latina o Cubadebate, no ha pasado inadvertida. Es interesante porque Cuba es un régimen de partido único, donde sus autoridades nacionales no son electas directamente por el voto de su pueblo, como en el resto de América Latina, no existe la observación electoral independiente y tampoco libertad de prensa para informar libremente. En definitiva, en Cuba se reprime y viola el derecho humano a la participación política.

Asimismo, el gobierno de Cuba mantiene excelentes relaciones con el gobernante Frente Amplio de Uruguay, mientras que los partidos opositores se han mostrado muy solidarios con los demócratas cubanos. Por su parte, a diferencia del liderazgo que el gobierno argentino de Mauricio Macri tiene frente a la situación de Venezuela, desconociendo al dictador Nicolás Maduro y apoyando al presidente encargado Juan Guaidó, sobre Cuba nunca expresó crítica alguna.

En el caso de la República Oriental del Uruguay, como régimen político en las antípodas de Cuba, las dos principales fuerzas que compitieron fueron la alianza de izquierdas que conforman el Frente Amplio (FA) con su candidato oficialista, el ex alcalde de Montevideo Daniel Martínez y, por otro lado, el centroderechista Partido Nacional (PN) liderado por el ex senador Luis Lacalle Pou. Los resultados concluyeron en un ballotage, tal y como lo preveían famosas encuestadoras uruguayas como Factum o Cifra. Sin embargo, como destaca Prensa Latina, pocos estipulaban que los números resultaran tan vagamente distantes, en tanto la diferencia obtenida entre aquellos dos partidos de esta “Full Democracy” -como fuera clasificada según el famoso The Economist-, fue apenas de un 10,6% de los votos.

Conviene subrayar que a partir de los resultados, con el 39,2% de los votos a su favor, Martínez llamó a "apostar por la estabilidad y no a los ajustes". El Partido Nacional, por otra parte, con su 28,6% obtenido en primera vuelta, comenzó a plantearse la idea de un “gobierno multicolor”, según las palabras de su líder, para avanzar con una búsqueda de combinación de fuerzas con los restantes partidos políticos nacionales del centro a la derecha, incluyendo al recién instalado partido Cabildo Abierto del ex general Guido Manini, el cual ha despertado polémica por su aparente simpatía con el ultraderechista Jair Bolsonaro. Esto, desde la mirada de los mencionados medios cubanos, podría terminar jugándole en contra a Lacalle Pou.

Cabe resaltar que el escenario que aguarde al Frente Amplio en caso de que obtenga la victoria para un cuarto mandato, será aquel de “un gobierno en disputa y un parlamento más fragmentado que nunca, pasando de una legislatura donde por primera vez coexisten 7 partidos.”, como detalla Cubadebate. Por lo que tanto el Senado, como la cámara de Diputados recién electa en Uruguay carecerá de un partido que goce de una amplia mayoría para estimular sus propuestas. 

El otro gran integrante del Cono Sur en celebrar las elecciones obtuvo un resultado fue definitivo: el 48% de los argentinos votó a Alberto Fernández, iniciando así un nuevo ciclo de liderazgo para el peronismo el cual resurge con impulso gracias a la unión de varias de sus dispersas fuerzas y luego de un mal desempeño económico durante la gestión de Macri, siendo la presente victoria del binomio Fernández-Fernández “la mejor respuesta a la caótica situación a la que llevó al país la administración de Mauricio Macri, de muchas promesas y pocos resultados”, más así lo describe el periódico Granma. En la atmósfera política también se debate cuál será el equilibrio de poder entre Alberto y Cristina, especulaciones que probablemente no se vislumbren con claridad hasta una vez concretado el traspaso de mando el próximo 10 de diciembre.

Una vez finalizado el escrutinio, Mauricio Macri mantuvo charlas con el presidente electo a fin de lograr un traspaso ordenado. Desde su lugar, Alberto Fernández recibió felicitaciones de un gran número de dirigentes mundiales como el Primer Ministro canadiense y el de India, además de un notable saludo del mandatario chino Xi Jingping, quien aspira mantener una “relación estratégica win-win” con el país del Cono Sur.

Asimismo, contó con los saludos de Evo Morales de Bolivia y de Nicolás Maduro de Venezuela, así como también recibió un saludo del interino Guaidó. La expresidenta Dilma Rousseff, felicitó a Fernández via Twitter, expresando que “se ha retomado la esperanza de un desarrollo con justicia social y contra la desigualdad”. El encarcelado ex presidente de Brasil por casos de corrupción, Lula da Silva, no se quedó atrás y envió su saludo a través de una carta escrita a mano; y, a su vez, Alberto reivindicó el reclamo de su libertad, siendo una figura que, a la luz de la interpretación de los portales cubanos, se asemeja a Cristina Fernández, en tanto “ha sufrido exclusión política con fórmulas similares a las aplicadas en Correa en Ecuador”. Finalmente, la declaración de Diaz-Canel fue concisa: “El pueblo argentino ha derrotado al neoliberalismo”, entendiendo tal triunfo como un paso en camino a la construcción de una “Patria Grande”. Díaz Canel es el presidente de Cuba, designado recientemente por la Asamblea Nacional del Poder Popular que está integrada exclusivamente por quienes son leales al partido único comunista de Cuba.