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Lorenzo Agüero

Evo Morales pone en juego su legado con las denuncias de fraude

La Organización de los Estados Americanos (OEA), que tenía desplegada la misión más numerosa de observadores, declaró su preocupación por el cambio de tendencia definiéndola como algo difícil de justificar considerando los datos que manejaban ellos. Morales respondió invitando a delegaciones diplomáticas y organismos internacionales a realizar las pertinentes auditorias.

Por Lorenzo Agüero
Twitter: @Lorenzoaguero22
29 de octubre de 2019
 
Evo Morales pone en juego su legado con las denuncias de fraude

No es exagerado definir a Evo Morales como uno de los presidentes más transcendentales en la historia de Bolivia. Desde su asunción en 2006 ha conseguido conciliar con éxito un importante desarrollo económico con políticas distributivas que se refleja en los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidos que apuntan a un crecimiento promedio por cada año del 4,9%  y una reducción de 25% y 23% en los indicadores de pobreza y pobreza extrema. Por otro lado, también le ha dado visibilidad a sectores de la sociedad que se veían postergados por la política. Se trata de logros que quedaran manchados si se llegara a comprobar que Evo no respetó los dictámenes de la voluntad popular.

Aunque para ser honestos, no sería la primera vez que lo hiciese. Con el objeto de poder presentarse por cuarta vez consecutiva Evo Morales buscó que la ciudadanía aprobase un referéndum para modificar la constitución. Para su sorpresa, ganó el NO ajustadamente. Acto seguido, acudió al Tribunal Constitucional para que se termine proclamando que el artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos garantizaba el pleno derecho de los ciudadanos a poder presentarse a elecciones. Vale recalcar que si bien en la actualidad se está discutiendo el aspecto electoral de la democracia en Bolivia, en el sentido de que si los gobiernos se definen libremente por el voto de la gente, el aspecto republicano de esa democracia, que se refiere entre otras cosas a sí existe la división de poderes, hace tiempo que esta puesta en duda.

A las elecciones del pasado domingo 20 de octubre se llegaba con mucha incertidumbre. Pese a los avances descritos anteriormente, había factores que jugaban a favor de la oposición. El desgaste natural que significa estar hace 13 años en el poder en medio de denuncias de corrupción y despilfarro, junto con la incógnita de si la maniobra que utilizó para volver a presentarse le iba a conllevar algún costo electoral, eran elementos que coincidían con la mayor parte de los sondeos que veían muy probable una segunda vuelta entre Evo Morales y Carlos Mesa.

Los primeros datos del resultado preliminar apuntaban en la misma dirección. Entre uno y otro con un escrutinio del 83% había una diferencia del 7,2, lejos del 10 por ciento necesario para evitar el balotaje. Los que seguían minuto a minuto los resultados estaban discutiendo si esto ya era definitivo o si por el contrario la brecha se podía ampliar cuando de repente el escrutinio provisorio se paralizó. La presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), María Eugenia Choque, salió inmediatamente a declarar que se había tomado la decisión de no llegar al 100 por ciento porque se quería evitar una confusión con el inicio de los cómputos oficiales. Pero ante lo inesperado de la situación, empezaron a llover sospechas y denuncias de manipulación por parte del candidato opositor Carlos Mesa quien afirmaba que el TSE se había comprometido a llegar al 100% del resultado provisorio durante el mismo día de la elección.

Mucho más polémico fue que al día siguiente el escrutinio provisorio se reactivó, pero la diferencia se había ampliado. Ahora alcanzando el 100% de las actas escrutadas la diferencia era mayor al 10 por ciento y Evo ganaba en primera vuelta. Fue entonces cuando la Organización de los Estados Americanos (OEA), que tenía desplegada la misión más numerosa de observadores, declaró su preocupación por el cambio de tendencia definiéndola como algo difícil de justificar considerando los datos que manejaban ellos. Morales respondió invitando a delegaciones diplomáticas y organismos internacionales a realizar las pertinentes auditorias.

De una u otra forma, el escrutinio oficial continuó y terminó dándole la victoria en primera vuelta a Evo Morales con una diferencia del 10,57 al obtener 47,08 frente a los 36,51 de Mesa. En un tercer lugar, consagrándose como la sorpresa, el pastor evangélico Chi Hyung Chung con sus comentarios misóginos, homofóbicos y contra la comunidad aborigen llegó a los 8,79 puntos.

Sin embargo, la estreches del resultado junto a las denuncias de irregularidades hizo que se intensificara la polarización entre ambas fuerzas produciéndose múltiples choques en las calles entre ambos espacios. Para agravar la situación, los dos sectores dicen que están siendo víctimas de un golpe y Evo ya declaro el estado de emergencia. Bolivia recién comienza otro capítulo de una Latinoamérica convulsionada.

 
Acerca del autor
Lorenzo Agüero
Lorenzo Agüero
Asistente de Investigaciones del Centro para la Apertura y el Desarrollo de America Latina.
Twitter: @Lorenzoaguero22