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Carlos Fara

Sintonía ultra fina

(7 Miradas) El punto no es quién sacará más votos en las PASO (lo más probable es que sea el Frente de Todos), sino qué diferencia le sacará a Juntos por el Cambio. Ahí el gobierno está con un problema serio, ya que los mercados se cebaron y ahora consideran razonable una derrota por 3 puntos, cuando hace un mes firmaban por 5 puntos.

Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
24 de julio de 2019
 
Alberto Fernandez - Axel Kicillof - Magario

(7 Miradas) Para alguien que está liderando las encuestas y podría ganar en primera vuelta, el clima de su campaña es raro:

  1. La campaña tiene pocos recursos (algunos dicen que lo dejaron en banda);
  2. Las anécdotas de falta de profesionalismo son múltiples;
  3. Los líderes sindicales le piden a Alberto que lidere más y deje de parecer “el vocero de Cristina”;
  4. Kicillof no se habla con Máximo;
  5. Los intendentes bonaerenses desconfían de ambos y hacen su juego;
  6. Los gobernadores juegan a dos puntas, militando más sus boletas cortas (tal cual lo anticipamos en esta columna hace 1 mes atrás en “La punta del Iceberg”);
  7. La Cámpora parece apostar más a ganar la provincia de Buenos Aires que la presidencial (semejante al esquema 2015);
  8. Alberto decidió ser su propio jefe de campaña, denostando la necesidad de tener un consultor de cabecera como ocurre con Macri.

Frente a este cuadro, algunos cuadros políticos importantes del propio espacio se preguntan: ¿los FF realmente quieren ganar?

En la intimidad del bunker de los FF, la opinión central es que van a ganar porque el gobierno está muy mal y eso no tiene retorno. Es correcto que el oficialismo va a seguir hasta el final volando en el medio de una tormenta eléctrica. Sin embargo, el escenario es más complejo de lo que parece.

¿Acaso la economía no es lo más importante? Sí, como tema de preocupación. Sin embargo, luego se cruzan otros factores como los miedos: ¿es más fuerte el miedo al regreso de CFK, o al ajuste de Macri? That is the question.

El humor social es distinto al de abril, el peor momento del gobierno. Los indicadores son clara y persistentemente negativos si se los compara con el año pasado, pero levemente positivos en la dinámica de los últimos 3 meses. La opinión pública funciona en términos comparativos, pero no estadísticos. Si alguien está volando en zona de tormenta fuerte, el minuto 15 siente menos miedo que el minuto 1 del comienzo de la turbulencia. Por lo tanto, se le debe prestar particular atención a cómo van procesando los segmentos claves un zarandeo menor al inicial (esto es, con dólar quieto, menor tasa de inflación, algo más de circulante, muy leve reactivación).

En consecuencia, el escenario es difícil de asir, ya que existe una transición entre el peor momento del gobierno y una mejora que está lejos de consolidarse. En ese marco, la mayoría social se vuelve cautelosa, y las campañas tienden a arriesgar poco dado el tránsito de la opinión pública.

Como analizamos en la columna de la semana pasada (“Días de vino y rosas”), el gobierno pasa por su mejor momento desde el desastre de marzo – abril, lo cual no significa un buen momento (aunque suene paradójico). De vuelta: se debe analizar la dinámica. La diferencia entre los FF y Macri – Pichetto se redujo en los últimos 2 meses, faltando aún dos semanas de campaña.

El punto no es quién sacará más votos en las PASO (lo más probable es que sea el Frente de Todos), sino qué diferencia le sacará a Juntos por el Cambio. Ahí el gobierno está con un problema serio, ya que los mercados se cebaron y ahora consideran razonable una derrota por 3 puntos, cuando hace un mes firmaban por 5 puntos. Es decir, subieron la vara de exigencia y ahora puede producirse “el infierno tan temido” por torpeza propia: como tienen miedo a que vuelva Cristina, puede haber un “efecto manada” que los haga fusilar a Macri sin querer, al generar turbulencias financieras a partir del 12 de agosto. Y con el regreso de las mismas… “Houston, hemos tenido un problema”.

Son días claves en las campañas, cuando se requiere sintonía ultra fina y no mantenerse aferrado a los basics del brief estratégico inicial (si es que éste existió en algún momento). Habitualmente la diferencia la termina haciendo quien mejor escuche a los targets críticos y aplique creatividad estratégica.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)

 
Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
Twitter: @carlosfara