23.3.2019
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Marcos Novaro
Elecciones en Neuquén: ahora, el candidato K dice que no es K
Por Marcos Novaro
6 de marzo de 2019
(TN) En un choque que inevitablemente tendrá fuerte impacto nacional, parece que los tres sectores en competencia se empecinan en desnacionalizar el último tramo de sus campañas. Aunque la ambigüedad tiene límites.
 

(TN) “Mi pertenencia ideológica es del (sic) Frente Neuquino y me identifico con la expresión política de Jaime De Nevares. No soy del peronismo ni del kirchnerismo”, acaba de declarar Ramón Rioseco en una entrevista que publica el diario Río Negro.

La competencia por la gobernación neuquina está muy pareja y quedan pocos días para hacer campaña. Así que es lógico que Rioseco busque atraer votos dubitativos y moderados, con gestos que supone le permitirían romper el techo que impone en ese distrito, igual que en muchos otros lugares del país, el mayoritario rechazo de la opinión pública a la figura de Cristina Kirchner.

Con el mismo criterio, cuestionó la política petrolera del kirchnerismo, al menos la que se implementó hasta 2012 (“voté en contra de la ley de hidrocarburos, no es positiva para el país”), y negó que, en caso de resultar electo, se fueran a romper o incumplir los contratos firmados hasta hoy para la explotación de Vaca Muerta. Aunque sí prometió que sería más exigente con las empresas.

Seguramente, a estas aclaraciones sobre su posición, el candidato a gobernador las consideró necesarias debido al impacto que tuvo el video de apoyo a su postulación que pocos días atrás difundió la expresidenta, así como las fotografías en las que se lo ve sonriendo con ella, con Axel Kicillof, Alberto Fernández y otros referentes del kirchnerismo.

Rioseco igualmente quiso equilibrar las cosas en el reportaje mencionado, justificando la “alianza estratégica e ideológica” que mantiene con ese sector: dijo que comparte con él “valores” como “cuidar la industria argentina, las economías regionales (y) distribuir la riqueza en los bolsillos de los trabajadores”.

Para no ser menos, el candidato de Cambiemos, Horacio “Pechi” Quiroga, se hizo acompañar en los últimas semanas por referentes del gobierno nacional, y sobre todo del radicalismo, varias de cuyas figuras nacionales viajaron o están por viajar a la provincia patagónica. Pero más recientemente se refugió en un discurso más localista (“a mí no me parió Cambiemos” aclaró), y más duro hacia sus dos contrincantes.

Y es que en ese sector también existen muchas dudas, y algunas incluso más graves, sobre el beneficio que de aquellos gestos de acompañamiento cabe esperar. Y eso no sólo por la crisis que afecta la imagen pública de Cambiemos en general, y de Macri y sus colaboradores en particular. Sino también por el temor a que una campaña de alto perfil de Quiroga termine dividiendo el voto antikirchnerista en el distrito y dando un resultado inconveniente: podría favorecer un triunfo de los enemigos jurados del actual gobierno nacional y la derrota de Omar Gutiérrez, el actual gobernador que busca su reelección desde el MPN, quien hasta aquí se ha comportado como un aliado bastante útil y confiable del macrismo.

¿No le convendría entonces a Cambiemos nacional desinflar aunque sea un poco las posibilidades electorales de Quiroga? Que éste salga tercero lejos pero asegurando que Gutiérrez sea reelecto, ¿no sería para Macri un second best por el que valdría la pena apostar, contra un resultado en que Quiroga se arrima en votos a los otros dos aspirantes, pero se impone Rioseco?

El efecto que este último escenario tendría sobre las inversiones petroleras, por más moderado que hoy se muestre Rioseco, desvela a los habitantes de la Rosada. Y alimenta las tensiones entre la UCR y el PRO. Igual que lo hace la apuesta por un candidato de bajo perfil y una campaña de baja intensidad en Río Negro, donde aún más abiertamente el gobierno nacional intervino sobre los líderes y partidos del distrito, pero no para apoyarlos, si no para jugar a favor de la reelección del actual gobernador, el exkirchnerista y actual independiente Alberto Weretilneck.

En ambas provincias, el gobierno de Macri tiene que elegir, en suma, entre dos males. Y es tentado a desinflar o lisa y llanamente abandonar la ambiciosa apuesta territorial que concibió tras los resultados de 2017: hacer crecer la coalición Cambiemos desde el interior hacia el centro del país. Hoy se conforma con mucho menos que eso, y puede que no tenga alternativa. Aunque el resultado vaya a ser, en el mejor de los casos, un segundo mandato de Macri con una coalición igual de frágil que la que tuvo en el primero.

Al menos así podrá esperar que Gutiérrez, y también Weretilneck, luego le agradezcan el gesto y se comporten como negociadores racionales ante sus iniciativas.

Gutiérrez algo de esto ofrece, a su manera. También se ha mostrado distante del gobierno nacional durante la campaña, remarcando su “independencia política” y su interés exclusivo en la política y la economía del distrito, así como el hecho de que el MPN es el “único partido auténticamente neuquino”. Y se ocupó de subrayar las ventajas que esa actitud supuestamente provee a sus gobernados: según él, es gracias a que no es macrista pero tampoco su opositor rabioso que logró los mejores acuerdos posibles para aumentar las inversiones petroleras y consecuentemente el empleo y el bienestar de sus coprovincianos. Y en ese espíritu localista, cifra sus expectativas de continuidad en el cargo.

Se da en consecuencia la curiosa circunstancia de que los tres candidatos hacen lo mismo: provincializan sus campañas. Y los tres, además, acusan a los otros dos de ser lo mismo: Quiroga dice que Gutiérrez y Rioseco son el atraso populista; Rioseco, que Quiroga y Gutiérrez son neoliberales; y Gutiérrez, que Rioseco y Quiroga son el “delegados” del centralismo porteño”. Los neuquinos deben estar algo mareados.

Fuente: TN (Buenos Aires, Argentina)

Acerca del autor
Marcos Novaro
Marcos Novaro
Es licenciado en Sociología y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente es director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, del Archivo de Historia Oral de la misma universidad y del Centro de Investigaciones Políticas. Es profesor titular de la materia “Liderazgos, representación y opinión pública” y adjunto regular de la materia “Teoría Política Contemporánea”. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Entre sus libros más recientes se encuentran “Historia de la Argentina 1955/2010” (Editorial Siglo XXI, 2010) e “Historia de la Argentina Contemporánea” (Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2006).