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Carlos Fara

Escenario 2019: hacer campaña explicando que los otros son peores

(Clarín) Por el alto nivel de incertidumbre y el contexto económico, el juego electoral en la Argentina aparece muy abierto. Hace exactamente 12 meses el Gobierno de Mauricio Macri tenía el 2019 asegurado. Hoy el Presidente disputa con Cristina quién tiene más rechazo.

Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
31 de diciembre de 2018
 

(Clarín) El rugir de los motores está a pleno. Se tiene la sensación de estar en el momento de mayor ansiedad en una carrera de Fórmula 1. Pero no son autos: son los presidenciables que aspiran al sillón de Rivadavia en la Argentina. Sin embargo hay varias diferencias: los pilotos desconocen el circuito, alguno podría cambiar de escudería, y hasta podrían fusionarse algunas de ellas.

Empecemos por marcar dos pautas que los afectarán a todos:

1) Por efecto de la recesión económica y los cuadernos de Centeno, las campañas deberán ser más austeras, ya que el ojo periodístico, judicial y ciudadano estará más alerta que nunca (sobre todo si se aprueba el proyecto de financiamiento que empuja el gobierno en el Congreso). Eso les dará alguna ventaja a los que ocupan cargos ejecutivos en todos los niveles, inclinando la cancha más de la cuenta.


2) El sentimiento mayoritario es de angustia por la situación económica, de modo que eso reduce la atención sobre los proyectos presidenciales, sobre todo para aquellos que corren desde atrás y no están tan instalados.

En ese marco, la siguiente pregunta es: ¿será un escenario de 2, de 3, o de 4?

1) Escenario de 2: implicaría una unidad peronista con el aval de Cristina Kirchner. Hoy parece poco probable.

2) Escenario de 3: teniendo en cuenta que dentro de la Alternativa Federal (G-11) hay varios que no quieren saber nada con la expresidenta, este escenario es claramente más probable, más allá de cuán lejos estén hoy de los otros competidores.

3) Escenario de 4: no se lo debe descartar por dos vertientes.

La primera es que se conforme un frente progresista con el gobernador Lifschitz a la cabeza. La segunda es que además se presente un candidato como el diputado Olmedo, para aprovechar la ola Bolsonaro. Varios se preguntarán “pero ¿y esos cuánto pueden sacar?”, subestimando su impacto. Sin embargo, podrían jugar un rol estratégico si el escenario de polarización atenuada de 2 jugadores está muy empatado, y el cuarto obtenga 5 preciosos puntos.

Como se mencionó al principio, tampoco deben descartarse fusiones, a saber: a) todas las tribus peronistas unidas, más el sector progresista, b) el peronismo alternativo más el sector progresista, c) Cambiemos más algún peronista alternativo más cercano (como vicepresidente?).

¿Por qué el juego aparece tan abierto? Por el alto nivel de incertidumbre del contexto económico que alimenta todo tipo de especulaciones en el plano político. El fenómeno se realimenta: los brokers ven incertidumbre política y crece el riesgo país. Trascartón no ayuda a que sea visto con optimismo el devenir económico, y así sucesivamente.

Para que eso cambie deberían suceder dos cosas en el corto plazo: 1) que las encuestas empiecen a dictaminar un más probable triunfo del gobierno, dando cuenta de alguna definición por parte del electorado, ó 2) que aparezcan los brotes verdes que cambien el clima de votantes y brokers.

Si ninguna de esas dos cosas sucede en un lapso perentorio, habrá que esperar a que se despeje el tercer término de la ecuación –la oferta electoral- para que los estudios de opinión puedan ser más certeros. Hasta acá, con la danza de nombres y combinaciones posibles, es para tomar todo con pinzas, debiendo abandonar por un tiempo la ansiedad estadística para recostarse sobre las tendencias más profundas que arrojen los grupos focales.

¿Qué están haciendo los actores? Con semejante incertidumbre pedirles a los corredores que muestren certezas respecto a la efectividad de sus respectivas estrategias tampoco es muy razonable. Hay dos intríngulis: 1) si mejora o no la economía y arrastra al gobierno hacia arriba, y 2) si Cristina se presenta o no, con todas las derivaciones que eso significa para la confederación peronista. Esos dos nudos gordianos generan estrategias bien contrapuestas.

Por ejemplo, Urtubey basa sus esperanzas en recoger los votos que se le caen al oficialismo por decepción, mientras que Massa abandona la tercera vía tratando de hacer oposición fuerte sin ser Cristina. Dada la lógica polarizadora que muestran hasta acá los estudios, y el contexto que se está dando en otras partes donde los centros se diluyen, explica por qué el líder del Frente Renovador tiene hoy más intención de voto que el gobernador de Salta (además de estar más instalado por ya haber sido candidato presidencial). El resto de la confederación merodea una combinación de medios y territorios con escaso impacto por el momento.

La expresidenta juega con el tiempo a su favor. Con un solo tuit puede revolucionar la política argentina, de modo que sólo necesitar ver cómo los demás mueven sus piezas en la ansiedad por ganar visibilidad que a ella le sobra. Cristina herbívora no le hace perder votos y le podría permitir sumar oscilantes. El punto es: cuánto miedo puede desarmar para lograr el sorpasso. Es una operación simbólica muy compleja: cortar el cable equivocado hace volar la bomba.

Por último, el Gobierno parece tener algunas cosas más claras en términos estratégicos pese a la hecatombe económica. Su negocio no es plebiscitar su gestión, sino el regreso de Cristina. ¿A qué le tendrá más miedo la sociedad: al regreso de ella o al ajuste del Gobierno? Esa es la cuestión mientras no haya mucho más que mostrar que buena onda, más diálogo, estadísticas veraces, lucha contra el narcotráfico, apertura al mundo y correcciones macroeconómicas.

Hace exactamente 12 meses el Gobierno tenía el 2019 asegurado. Hoy el Presidente disputa con Cristina quién tiene más rechazo. Está todo por verse.

Fuente: Clarin (Buenos Aires, Argentina) 

 
Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
Twitter: @carlosfara