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Lorenzo Agüero
Evo ordena, la justicia obedece
Por Lorenzo Agüero
Twitter: @Lorenzoaguero22
19 de diciembre de 2018
La Constitución Boliviana y la normativa electoral fijan claramente que la presidencia solo se puede ejercer dos mandatos consecutivos, pero Morales ya logró pasar por encima de esa limitación para acceder a un tercer mandato en 2014. El modus operandi de la justicia boliviana es claro, solo se dedican a acatar las órdenes que vienen del despacho presidencial. Lo que cambian son las excusas.
 

Se supone que si se hace un referéndum vinculante, el resultado debe ser respetado como muestra de la soberanía de la voluntad popular. No es así como lo entiende Evo Morales. El pasado noviembre, quien desde 2006 ocupa la presidencia de Bolivia recurrió a sus fieles miembros del poder judicial para poder postularse a un cuarto mandato, contrariando al pueblo boliviano que en el referéndum de 2016 le había negado esa posibilidad.

A los que les gusta el poder, tampoco les gusta soltarlo. La Constitución Boliviana y la normativa electoral fijan claramente que la presidencia solo se puede ejercer dos mandatos consecutivos, pero Morales ya logró pasar por encima de esa limitación para acceder a un tercer mandato en 2014. La excusa que encontró en ese entonces fue que la constitución se había reformado recientemente, así que todo empezaba de cero.  Al igual que hace unos pocos meses, la justicia de ese entonces complació los deseos del presidente.

El modus operandi de la justicia boliviana es claro, solo se dedican a acatar las órdenes que vienen del despacho presidencial. Lo que cambian son las excusas. Ahora se invocan los derechos humanos. El Tribunal Constitucional del país proclamó que el artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos garantizaba el pleno derecho de los ciudadanos a poder presentarse a elecciones. Triste esta manipulación capciosa de los derechos humanos.

En una democracia, el principio de alternancia en el poder no es un simple capricho. En un sistema donde predomina la debilidad de las instituciones y la división de poderes deja mucho que desear, la rotación en el cargo presidencial evita que se terminen consolidando autoritarismos como el que hoy en día vemos en Venezuela. Esta misma idea es la que defienden las comunidades indígenas que Morales tanto dice representar. A raíz de lo sucedido en el último tiempo, los tacanas le dieron la espalda al presidente por violar uno de los principios más básicos de su comunidad: compartir el poder y no apropiarlo como algo exclusivo de una persona.

Las elecciones primarias de candidatos presidenciales se realizarán a fines de enero del 2019. Allí se abrirá el camino para que Evo Morales obtenga un nuevo mandato y lograr alcanzar 19 años en la presidencia. La democracia no esta hecha para estar tanto tiempo en el poder.

 
Twitter: @Lorenzoaguero22